Salud y Sexualidad

Las Asesoras

El bartender les cargó los tequilas a las gringas, ésas se quedan dormidas en un par de horas, despiertan en el mar y luego les decimos que fue una noche de pasión y listo

Margarita anda de cara larga, no puede ocultar el enojo, al menos es transparente para Julia y Estelí que conocen sus manías.
- ¿Es que tiene pérdidas la firma? - interroga Julia con ese afán periodístico de destapar algo podrido - Los socios quieren más beneficios.
- ¿Por eso andás molesta? Ni modo, así es la vida - sugiere Julia con su filosofía de trabajo asegurado.
- Tu puesto está de más - fulmina Margarita. Me molesta que debo atender a las especialistas, son unas gringas y darles billetes no resuelve, tengo que distraer a esas mujeres, así no hacemos reducción de personal. Me esperan en el hotel.
-Vamos por ellas - aconseja Estelí, con un acento español adquirido en el cuarto tacón alto de tequila.
En la capital, para las gringas hay poco, los jueves bailan hombres para mujeres, pero las de color de nata no están interesadas en ver latinos bailando.
- Tequila, tequila y más tequila - recomienda Estelí.
Las gringas saben de un lugar, a Margarita no le parece mal, total, son extranjeras y, por tanto, algo “esnobs”. Julia siente pesar por ellas, no saben bailar y nadie las invita, así que accede a bailar con ellas. Si bien, para Julia, las gringas están algo pasadas de tragos, ellas se le cuelgan del cuello.
- Vamos al mar - avisa Margarita a las gringas, vos no Julia, mañana hay trabajo.
- Pero chica, Julia ser muy animada - protestan las gringas a una sola voz.
- Si no trabaja mañana ustedes tendrán que sugerir que la despidan - explica Margarita ante la mirada sorprendida de Estelí, que ha visto la luz.
- No problema - continúan las gringas - firma no necesitar recorte.
Las gringas salen felices con Julia, listas para su viaje al mar.
- Maldita - le dice Estelí a Julia - ¿cuándo le vas a decir a Julia?
- El bartender les cargó los tequilas a las gringas, ésas se quedan dormidas en un par de horas, despiertan en el mar y luego les decimos que fue una noche de pasión y listo, no despedimos a nadie. Además no es que la esté vendiendo, la estoy prestando.
- Nos van a hervir en el infierno a fuego lento - anuncia Estelí, convencida que es necesario salvar el trabajo de Julia.