Salud y Sexualidad

Lo más importante es ser... no tener”

Todos necesitamos que nos inculquen ideales, ambiciones nobles y, sobre todo, que nos ayuden a descubrir el sentido de todo lo que hacemos

Permitir que los hijos logren ser personas íntegras es un logro que debe darse dentro de la familia, que se esfuercen por alcanzar una visión de las cosas en la que la felicidad sea lo más importante, pero no de una manera abstracta, sino vinculada a valores que se puedan comprobar: inteligencia, voluntad, carácter, honestidad, fortaleza, entre otros.
Eso sólo se puede lograr si aprenden que lo más importante no es lo material cosas o disponer de dinero. No se trata de tener o de no tener, sino que es más importante aspirar a ser que aspirar a tener. Los hijos aprenden esto según las aspiraciones que vean en sus propios padres.
Los deseos, las conversaciones son un buen indicador de lo que los hijos están asimilando de su círculo familiar. Si sus preocupaciones giran constantemente en torno a “la ropa de marca”, a lo que está de moda, si piensan que divertirse implica siempre gastar dinero y no compartir el tiempo con sus amigos, conocer otras personas y aprender de ellas, esto ya indica actitudes que es necesario cambiar.
Su centro de interés
Por esto, es bueno involucrarlos en los diálogos y disfrutar de la reunión familiar, las comidas, juegos, paseos, incluso ver programas de la televisión, son ocasiones para que ellos expresen sus inquietudes, opiniones, y ahí se aprecien los centros de sus intereses, el lenguaje en que los expresan, su relación con los amigos del colegio, del barrio.
Cada uno habla de aquello que lleva en la cabeza y en el corazón. Esto significa que todos necesitamos que nos inculquen ideales, ambiciones nobles y, sobre todo, que nos ayuden a descubrir el sentido de todo lo que hacemos. Los niños no reflexionan sus actos y por eso imitan y aprenden de lo que ven en su entorno. No hay una intención deliberada por actuar con malicia ni de llevar una vida superficial.
Asignar responsabilidades
Tras el diagnóstico que hacen los padres de los hijos, una idea que puede promover la práctica de los valores es asignar a los hijos responsabilidades sencillas de distinto nivel según la edad y las necesidades de cada hogar, como el orden de su habitación, el cuido de sus libros, lo que hay dentro de la casa, lo que valen y cuestan las cosas, sin hacerlos sentir carga.
Promover comportamientos responsables es tarea de adultos en el diario vivir, hacer cosas pequeñas para lograr grandes objetivos.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas
Psicóloga
Clínica Psicológica Mente Sana

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