Salud y Sexualidad

Tabaco e impotencia sexual

La clásica imagen del cine, con el cigarrillo como mito erótico y de vigor sexual, parece a punto de desvanecerse

Pilar Ferrer
EFE/REPORTAJES
¿Influyen los cigarrillos sobre la actividad sexual? Un debate que no pone de acuerdo a todos. Para algunos médicos y expertos, la incidencia de la nicotina es claramente perniciosa para el sexo y fomenta la impotencia sexual en los varones y la esterilidad femenina. Para otros, sin embargo, sucedería todo lo contrario y sería un estimulante de la potencia sexual.
Lo que sí está claro es que en el último año se han duplicado los pacientes que quieren dejar el tabaco y acuden a un especialista para lograrlo.
Médicos de la unidad de tabaquismo del hospital de Bellvitge, Barcelona (España), han elaborado un estudio en el que constatan este hecho. Según ellos, sólo un tres por ciento dejará de fumar como un acto de voluntad férrea, mientras el resto necesitará ayuda médica y psicológica.
Los tradicionales parches, chicles o caramelos, ya no parecen tan ventajosos a la hora de zanjar la dependencia de un fumador empedernido.
Adiós cigarros y atracción sexual
En cuanto a su relación con la actividad sexual, este estudio revela una influencia negativa, similar a la producida por el alcohol o las drogas, que provocan impotencia y esterilidad. La clásica imagen del cine, con el cigarrillo como mito erótico y de vigor sexual, parece a punto de desvanecerse.
Atrás quedarán los rostros más emblemáticos del cine asociados al “fumando espero” como reclamo de gran erotismo. Las divas que se asomaban a la pantalla con el sugerente cigarrillo envueltas en humo, en tórridas escenas con su amante de turno colgado a su vez del pitillo como emblema del macho vigoroso. ¿Cómo no recordar a Humprey Bogart o a la erótica Rita Haywhort de “Gilda”, con su apasionado Glenn Ford, entre otros muchos títulos del cinema universal?
A juicio de la mayoría de los doctores especialistas, el fumador es un adicto crónico a la nicotina, o sea un enfermo, que debería ser rehabilitado por los diferentes sistemas de Medicina pública.
Todos ellos destacan la necesidad de la voluntad del paciente como factor indispensable para dejar el tabaco. “Si el paciente no quiere, ningún tratamiento puede hacer nada”, se subraya en este análisis.
La concienciación psicológica es fundamental para lograr avances, al tiempo que cada uno puede escoger sus manías para frenar la ansiedad: oler fruta, tomar mucho café, masticar chicles, acudir a los parches, beber ingentes cantidades de agua y tisanas sedantes. Sin olvidar el refugio del sexo como calmante de la ansiedad generada en los primeros días de dejar el pitillo.
La importancia de la relajación
En las unidades de tabaquismo de los hospitales se concede gran importancia a las técnicas de relajación. Respiración profunda, pensar en cosas agradables y mentalizarse en positivo son buenos pasos. Mirar el reloj como meta de superación es otra estrategia.
Transcurridos algunos minutos sin fumar, el paciente se siente motivado en su autoestima y con fuerzas para seguir aguantando. Los líquidos y el deporte suave contribuyen a limpiar los pulmones y a mejorar el estado de salud en general.
La fijación de que el paciente es más fuerte que su adicción es básica. Reconocer, en este sentido, que el fumador es mucho más fuerte que su dependencia es una demostración de fuerza de voluntad ante sí mismo y los demás.
A medida que pase el tiempo, la ansiedad se irá espaciando. Los deseos de refugiarse en el alcohol pueden ser fuertes al principio y han de reprimirse. No así los del sexo que, según los expertos, es un buen refugio para la ansiedad y libera las toxinas acumuladas por el tabaco. Es también importante alejarse de los fumadores y cuidar la alimentación, dado que en los primeros días se produce un aumento del apetito que, a veces, puede ser incontrolado. Vigilar el peso es algo a tener en cuenta.
El mal humor surgido por la dependencia de la nicotina exige a veces fármacos sedantes o antidepresivos que ayuden al paciente. Los médicos insisten en que el factor más importante es la fuerza de voluntad y la autoexigencia.