Salud y Sexualidad

Primer hotel gay de Buenos Aires

Buenos Aires, ciudad que tuvo fuertes perfiles machistas, se transforma cada vez más en una ciudad amistosa con los homosexuales

“Aquí no tenemos que dar explicaciones. Con mi chico (novio) pedimos una cama matrimonial y nadie te mira raro”, dijo David Molina, un español de 32 años y cuerpo escultural, en el coqueto bar del primer hotel gay de Buenos Aires y América latina.
“Me gusta este hotel por muchas razones, pero fundamentalmente porque me facilita muchas cosas. Aquí tengo una sensación de mayor comodidad”, insistió David, un maquillador que trabaja con famosas marcas de la moda internacional y viaja con frecuencia.
“Aquí puedo tomarme de la mano con mi pareja o darle un beso en el bar sin miraditas incómodas”, añadió.
Una ciudad más abierta
Buenos Aires, ciudad que tuvo fuertes perfiles machistas, algunos perpetuados en numerosas letras de viejos tangos de los años 20, se transforma cada vez más en una ciudad amistosa con los homosexuales con una amplia oferta de restaurantes, bares, discotecas y alojamientos exclusivos para parejas del mismo sexo, que encuentran en la metrópoli pocos prejuicios y precios considerablemente baratos.
La ley de Unión Civil para las parejas homosexuales sancionada a finales de 2002 colocó a Buenos Aires a la vanguardia de las ciudades latinoamericanas, posición que fue ratificada este año con la realización del Mundial de Fútbol Gay, del que participaron unos 500 jugadores de equipos amateurs.
Se estima que 20 por ciento de los turistas que llegan a Buenos Aires es gay, es decir unos 300 mil visitantes al año, que generan unos 600 millones de dólares a la ciudad, según datos del sector. Un mercado que busca aprovechar la primera sucursal en el exterior del hotel Axel, de Barcelona.
“Cuando se viaja mucho es un poco frío vivir en hoteles, pero éste es diferente. Los gays buscamos algo más. Una filosofía diferente y un diseño de vanguardia. Nos interesa cuidar los detalles”, señaló David.
Vestido con jean ajustado y camiseta azul, destacó la “especial sensibilidad” de los homosexuales: “Somos personas más refinadas, más pulidas. Nos gusta rodearnos de cosas bonitas y apreciamos el diseño y este lugar responde a esas necesidades”.
El hotel, enclavado en el barrio de San Telmo, donde ya existe un circuito turístico gay, fue diseñado por el arquitecto catalán Iñigo Hernández Tofé.
Gays: Segmento turístico apetecible
David ratificó que los homosexuales son un segmento turístico apetecible en todo el mundo por su poder adquisitivo.
“Somos un mercado muy atractivo porque no tenemos familia, ni mujer, ni hijos que mantener. Somos solos y lo que ganamos lo gastamos en nosotros mismos”, explicó y acotó que además pueden viajar todo el año porque no tienen el problema de las parejas heterosexuales, como por ejemplo la escuela de los niños.
Afirmó que en muchos países disminuyó la discriminación a los gays y lesbianas, pero aseguró que todavía muchas personas reaccionan ante una pareja de homosexuales que se manifiesta cariño.