Salud y Sexualidad

Alcanzar las metas, una disciplina de vida

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas, ni desmayes, porque yo Jehová estaré contigo en dondequiera que vayas”. Josué 1:9

Una de las expresiones más negativas que he escuchado en estos últimos días fue, “como todo me sale mal, no vuelvo hacer planes”, por supuesto que esta frase tan negativa provenía de una persona que ha sufrido de grandes frustraciones. Lo más increíble es cómo se forman los hábitos. Esta persona posee una carga fuerte de negatividad, ha creído que no es merecedora de salir de los fracasos, que no tiene la capacidad de emprender proyectos y salir adelante, todo esto reforzado con sus pensamientos y expresiones negativas.
En cambio, las personas que practican lo opuesto, o sea el positivismo, confían en sí, si fracasan en un intento, vuelven hasta lograr lo que se han propuesto. Existen pasos que estas personas practican:
Confianza en uno mismo
En primer lugar, desarrollar confianza en uno mismo, creer en que es capaz de alcanzar las metas que se proponga, que es el segundo paso a seguir, sin metas es casi imposible vivir, no se puede vivir sin propósitos, sin objetivos, es como una pluma al aire que va donde el viento la lleve.
Soñar, visualizar, esperar alcanzar es un derecho que nos arrebatamos nosotros mismos, porque nos limitamos, limitamos el poder de Dios, de que en su nombre podemos obtener, alcanzar cosas inimaginables.
Una vez que se anoten las metas --pueden ser muchas--, ya que en esta lista deben ir desde terminar una carrera o emprenderla, comprar una casa, hasta cambiar de actitud. Están las metas emocionales: cambiar o mejorar el carácter, hay que reír, hay que gozar de paz, dar amor, buscar el bien.
No sólo lo material
No sólo debemos proponernos obtener cosas materiales, porque, por lo general, las metas de las personas se limitan a tener su carrera, casa y carro. Esto es básico, es bueno, muy bueno diría yo, pero hay muchas cosas más de las que nos descuidamos, y precisamente por eso es que fallamos.
Debemos hacer un análisis de todas las limitaciones que tenemos: fallas, errores, defectos que deben ser cambiados. Modificar nuestro comportamiento, nuestra actitud ante la vida, creo que es lo básico para poder alcanzar las cosas materiales que necesitamos.
Mientras no poseamos una actitud de desafío de ser emprendedores, de arriesgarnos a ser cada día mejores, será imposible alcanzar nuestros sueños.
Después de definir nuestras metas, materiales, de actitud, emocionales, espirituales, debemos darle seguimiento, ser perseverantes, no desmayar. Hay un texto bíblico que me encanta, y en Josué 1:9 dice así: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque yo, Jehová, estaré contigo dondequiera que vayas”.
Que texto más poderoso, a mí me llena de mucha fuerza. Debemos proponernos cambiar, y podemos ser mejores si en verdad lo queremos y nos lo proponemos. Yo quiero ser mejor, no es fácil, pero es posible, me lo prometo a mí misma.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas, Psicóloga Clínica. Consultorio Psicológico. Reparto Bello Horizonte, B II 84. Teléfonos, 2490536 Y 8122460
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