Salud y Sexualidad

Comisaría de la mujer


Jove

Antes de saber por qué un hombre, de 2 metros de altura, 250 libras y físico culturista, se presentó a la Comisaría de la Mujer a denunciar a Margarita por violencia doméstica, primero, y en honor a la nota roja, debemos decir cómo nuestra adorada amiga ha recalado en las páginas de Sucesos de El Nuevo Diario y se ha convertido en el giro cómico de los programas de entretenimiento nocturno. Margarita no necesita trabajar, su padre le heredó un complejo de apartamentos, cuya renta le reporta el sueldo mensual de 10 ministros de la Nueva Era, suficiente para viajar todos los meses a destinos diferentes y comprar toda la felicidad que se pueda con una tarjeta de crédito. En los últimos meses, desde que Julia anda
colgada de un feo y Estelí, sí la muy maldita Estelí, anda de novia con un "internacionalista inglés", a los ojos de Margarita esto es lo más bajo que puede caer una mujer, pues sale con un hombre que deja su patria para defender a los pobres de otros países, como si el propio careciera de gente pidiendo en las esquinas, quizás lo que ocurre es que son pobres de países desarrollados y por eso nadie se ocupa de ellos. Margarita odia que sus amigas no estén para salir corriendo en pos de ella cada vez que les llama para decirles que no aguanta más esta vida que va a hacer una locura; irse del país o una cirugía plástica. En la desesperación cotidiana de estar viva y no tener preocupaciones mundanas por la cuenta de la luz, el agua y el aumento de la gasolina, encontró, descubrió y se obsesionó con las maquinitas tragamonedas de los casinos, puede pasar horas jugando en su máquina, si bien ganar o perder no debería importarle en su competitiva mente sí lo es, por eso
tras cada derrota compra una botella del mejor vino, dos cajas de preservativos y se va a la casa, en donde debe estar su hombre de 2 metros y 250 libras de pura fibra y músculo esperándola para hacerle el amor hasta apaciguarla. - Pero no, le dice Margarita a la oficial de turno en la Comisaría de la Mujer, el muy hijo de su madre decidió irse de parranda con los amigos.
- Tenía dos días sin saber de vos – musita el hombre.
- ¡Te dije que me esperaras! ¿Vos creés que podés hacer lo que te de la gana? ¡Tu carimbada es mía, me oíste, tiene que estar a mi disposición cuando yo quiera!
- Pero al menos me hubieras llamado.
- Tu trabajo es esperarme, a cualquier hora del día o la noche, por eso te envío comida de hotel, tenés entrenador personal, juegos de computadora, Internet todo el tiempo, teléfono móvil con cuenta ilimitada y todavía no estás cuando lo único que quiero es hacer el amor toda la noche, ¿quién creés que sos?
Termina de preguntar Margarita y se le abalanza encima con intenciones de sacarle los ojos, para fortuna (del hombre) la oficial interviene e impide una tragedia mayor.
- ¿Pero qué paso? – pregunta la oficial.
- Que llegué a la casa y el pichita parada éste, no estaba.
- Pero es que, estaba aburrido.
- ¿Tenés a otra verdad? Seguro es una muerta de hambre novia de un obrero, seguramente es eso, ¿ya te aburriste de mi?.
- ¿No entiendo porque le apuntó con el arma?
- Porque estaba preocupada y frustrada. ¿Usted sabe lo que es pasar dos días sin relaciones sexuales, andar con unas ganas que una se pega de las paredes?.
- Sí, a veces, cuando tenemos turno, nosotras nos sentimos así.
- Pues no lo iba a matar sólo le iba a dar un balazo en la pierna para que no se volviera a escapar.
- Vio, vio, esta mujer quiere matarme.
- No voy a matarte, mal agradecido, apenas es una amenaza pasiva-agresiva para mantenerte bajo mi control – explica Margarita.
- Mire, lo que vamos a hacer es lo siguiente: usted no se vuelve a escapar y ella no vuelve a intentar a dispararle.
- ¿Y mis derechos?
- ¿Y quién le va a creer que su mujer le pega?