Salud y Sexualidad

Hacerse la prueba del VIH


Decidir hacerse la prueba del Virus de Inmunodeficiencia Humana, VIH, el virus que puede causar el SIDA, es una determinación muy importante, capaz de suscitar toda una serie de interrogantes y temores.
Incluso si no se ha mantenido conductas de alto riesgo, tomar la decisión de hacerse la prueba puede ser difícil. Si estás pensado en someterte a la prueba, debes prepararte primero, enterarte de lo que debes esperar y considerar tus opciones.
Es una forma importante de asumir responsabilidad por tu vida. Saber que eres negativo puede ser un inmenso alivio. Y si resultas positivo, bueno, mientras más pronto lo sepas, más efectivo será un tratamiento y más sano podrás permanecer.
Las orientaciones son muy simples: si has tenido sexo sin protegerte o has mantenido conductas muy riesgosas con cualquiera cuya historia sexual no conoces bien, o si tú o cualquier pareja sexual que hayas tenido usan drogas intravenosas, debes considerar seriamente hacerte la prueba.
¿Qué pasa durante una prueba de VIH?
Cuando concurres a una prueba de VIH, un clínico te extrae una muestra de sangre del brazo, tras lo cual puedes regresar a tu casa, con una cita para darte a conocer los resultados que demoran una o dos semanas. Es preferible escuchar personalmente los resultados.
La mayoría de las clínicas te pedirán que llenes un cuestionario anónimo que se pretende te ayude a pensar sobre tu historia clínica y cómo puedes evitar riesgos en el futuro.
La prueba en sí recibirá un código que será usado para identificar tus resultados (tu nombre nunca se asocia a los resultados). Sean cuales fueren los resultados de tu prueba --positivos o negativos-- un asesor del centro te ayudará a asimilar la noticia. El o ella podrá igualmente contestar tus preguntas acerca de cómo practicar un sexo más seguro y te ayudará a desarrollar un plan para el futuro.
A veces se pueden conseguir condones gratis, así como información sobre el control de la natalidad e infecciones de transmisión sexual.
Es muy común sentirse nervioso o asustado cuando se van a recibir los resultados. Aunque la mayoría de las clínicas te proponen entrevistarte a solas con un consejero, puede ser reconfortante saber que alguien en quien confías te está esperando. Hay quienes se ponen de acuerdo con una o dos amistades para hacerse la prueba todos juntos.
¿Y si resultas positivo?
Si resultas positivo (lo que indica que tienes el VIH en la sangre) mientras más pronto inicies un tratamiento, mejor será. Muchas personas VIH positivas viven muchos años sin desarrollar el SIDA.
Conocer tu condición te ayudará a actuar responsablemente y proteger a tu pareja sexual. El consejero que te informe de los resultados te dirá dónde acudir en tu área en busca de más ayuda, apoyo e información. ¿Y si resultas negativo?
Si has tenido sexo sin protegerte seis meses antes de hacerte la prueba deberás someterte a otra, pasados los seis meses siguientes, para estar seguro de que no estás infectado. Puede pasar algún tiempo sin que el VIH aparezca en la sangre, de modo que la única forma de tener certeza es examinándose seis meses después de la última relación sexual sin protección.
Obtener resultados negativos es un alivio, y si no has estado practicando sexo seguro tienes una segunda oportunidad. Tu consejero puede responder cualquier pregunta que tengas acerca del VIH u otras infecciones de transmisión sexual y ayudarte a decidir la forma en que quieres practicar sexo más seguro en el futuro.