Salud y Sexualidad

Nuestro cuerpo se renueva

¿Por qué aparecen las canas? ¿Cómo se forman las manchas blancas en las extremidades duras de los dedos? ¿Por qué se nos pone carne de gallina cuando sentimos frío o miedo? La piel, el pelo, las uñas y las células agonizan, se modifican y renuevan continuamente en el organismo, originan fenómenos curiosos. Cuando termine de leer este artículo, usted ya no será el mismo...

EFE/REPORTAJES

“La arruga es bella”, señala un eslogan publicitario. Y de acuerdo a un reciente estudio británico, también puede ser útil, dado que las personas que tienen muchos de estos pliegues epidérmicos debidos a la edad, son menos propensas a padecer cáncer de piel.
Los médicos han observado que la mayoría de los pacientes intervenidos debido a un melanoma tenían la piel muy tersa, y estudiaron a 239 septuagenarios. Se clasificaron sus arrugas de uno a ocho, teniendo en cuenta la abundancia y profundidad de éstas, y otros factores como la edad, el sexo y el hábito de fumar.
Se comprobó que en las personas con un índice de arrugas igual o superior a cinco las posibilidades de sufrir tumores de piel era inferior en un 90 por ciento, comparadas con las personas de las categorías dos y tres.
Al parecer, este fenómeno se debe a que la irradiación solar destruye el colágeno, la proteína que confiere elasticidad y lozanía a la piel, y cuya carencia provoca las arrugas. En la gente de piel lisa, el colágeno es reemplazado por una sustancia denominada TGF-Beta, el cual perjudica el sistema inmunitario.
Además, en nuestro organismo se producen, de forma imperceptible pero constante, otra serie de cambios que nos van modificando por dentro y por fuera, desde que nacemos, debido a nuestro propio crecimiento, así como a factores externos.
Se calcula que al cabo de un año se han renovado buena parte de nuestras células y tejidos, reemplazados por otros, al punto que podemos afirmar que “ya no somos los mismos”.
Aunque cada tipo de tejido tiene su tiempo de renovación: las células que recubren el estómago duran sólo cinco días; la epidermis se recicla más o menos cada dos semanas; un hígado adulto se renueva cada 300 ó 500 días, y se calcula que todo el esqueleto se reemplaza cada diez años en los adultos.
El médico alemán Jürgen Brater, divulgador científico y autor del libro “Lo que Fleming nunca contaría”, explica algunos de los fenómenos y procesos naturales más asombrosos: suceden ahora mismo, dentro de usted, aunque no pueda apreciarlos en el espejo.
· Pelo: cambio de color, crecimiento limitado. La coloración del cabello la confieren unas células pigmentarias, cuya producción va disminuyendo con el paso de los años, hasta el momento en que llega a faltar por completo. En esa etapa las canas adquieren un color gris, que pasan a ser blancas si además se acumulan micro-burbujas de aire entre las células córneas del pelo.
Por otra parte y pese a lo que se cree, el cabello no sigue creciendo durante un tiempo indefinido, ya que la longitud y duración de cada cabello tiene un límite. Los pelos de la cabeza --que pueden llegar a vivir unos siete años-- crecen a razón de un centímetro por mes, pero al cabo de un tiempo cada pelo cae, empujado por otro nuevo que crece en su lugar. Las pestañas, y los pelos de las cejas y el pubis o el vello de pecho, duran mucho menos: no es que dejen de crecer, sino que se van renovando.
· Epidermis: entre gallinas y cardenales. Cada uno de los pelos de nuestro vello corporal está acompañado de una minúscula fibra muscular, la cual se contrae ante el estímulo de las bajas temperaturas y de las situaciones de miedo o ante un susto repentino. Cuando estos micro músculos se retraen tirando de la piel, forman sobre la epidermis un conjunto de diminutas depresiones que dan el aspecto de “carne de gallina”.
Cuando se recibe un golpe, se rompen algunos vasos capilares y la sangre se derrama invadiendo los tejidos contiguos, se coagula y permanece visible durante unos días. Con el tiempo, unas enzimas van descomponiendo la hemoglobina sanguínea, y su color rojo característico se va tornando a un azul verdoso, y después pardo amarillento. Los moretones o cardenales, son estos hematomas que se traslucen a través de la piel.
· Uñas: duras pero sensibles. Al igual que la piel, las uñas están constituidas de queratina, una sustancia córnea formada por unas células de la base que forman cuerpo con la misma uña. A medida que estas células se dividen y mueren, se queratinizan y van constituyendo esa lámina ovalada que es la uña, suele crecer unos 3 milímetros al mes y tarda unos seis meses en renovarse por completo. Pero no todas las uñas crecen al mismo tiempo: las del índice crecen más que las del pulgar, y en las personas diestras crecen más rápido las de su mano derecha; en las zurdas sucede al revés. Las manchas blancas o estrías de color más claro que surgen en las uñas, no se deben a la falta de minerales como se cree, sino que suelen obedecer a alteraciones debidas a golpes o manicuras deficientes.
· Cicatrices: la gran metamorfosis. Poco después de producirse una herida, comienzan a formarse nuevos vasos sanguíneos, para lo cual los tejidos lesionados comienzan a segregar sustancias que actúan sobre los vasos intactos induciendo su crecimiento hacia las partes afectadas. Al mismo tiempo va apareciendo tejido conjuntivo fresco, que comienza a crecer desde los bordes de la herida hacia dentro, y surgen fibras de colágeno que ayudan a consolidar los tejidos nuevos.
El tejido nuevo, muy vascularizado y de aspecto granular, va rellenando la herida, y después se reviste de una capa nueva de células epiteliales. Por último, queda una cicatriz, que al principio abulta y es de color rojo, pero después queda de un color más claro que el resto de la piel, porque los nuevos tejidos carecen de glándulas sebáceas ni sudoríparas, vello y células pigmentarias.