Salud y Sexualidad

Sorpresas


Jove

Gregorio, amigo durante la adolescencia de Estelí, ha decidido pasar sus vacaciones en el país, sus intenciones son dobles: agarrar algo con la única chica que no fue suya en la adolescencia (fueron muchas, pero a él le gusta pensar que Estelí fue la única que no fue suya) y encontrar a su hijo.
- ¿Qué te digo mujer? Él crío me ha salido gay, le eché de casa y sé que tiene un par de años viviendo en el país. Quiero verlo, estoy muy enfermo.
Lo último no es por su hijo, sino para despertar la composición de Estelí y con suerte llevarla a la cama, asunto que no le será difícil, ya que la Estelí anda medio urgida de una aventura, si bien su amigo de tantos años no es su candidato ideal, a falta de mejor tercio decide probar. Total, el hombre se mantiene en forma y la vida en Europa le ha dado un "incierto aire de cultura". Además, hay que considerar que Julia no se despega de su feo, al punto que parece una adicción, y Margarita ha decidido ayudar a los pobres en diciembre, así que ha decidido dar clases de educación sexual en los barrios pobres
de la capital. "Una buena oportunidad para repartir condones como confites", le dijo riendo.
- Los hombres a los 40 años. "Dios mío, voy para los 40" --dice y piensa Estelí-- no tienen las mismas energías que antes, pero al menos cuando se esmeran garantizan calidad.
- Lo mío es 24 quilates nena --le responde el viejo amigo.
Esas cosas deberían ser al revés, los jóvenes se desesperan por el sexo y no toman tiempo para el galanteo. Los viejos se toman tiempo, en ocasiones demasiado. En un mundo perfecto los viejos deberían apurarse porque no tienen toda la vida por delante, pero es un asunto de costumbres.
Estelí descubre que el viejo prepara una noche especial, no está tan desconectado del mundo del sexo nacional, contactado algunos amigos y acordado una fiesta con comida, alcohol y mujeres.
- ¡Una orgía! --exclama Estelí con cara de sorprendida, para guardar las apariencias se entiende, ya que ella está llegando a esa edad, "Dios mío, voy para los 40", en que al punto de ser abuela quiere experimentar todo lo posible antes de irse a la tercera edad para siempre, es como desear mantenerse por siempre joven con una vida sexual activa.
Gregorio sigue el juego, sabe que en Nicaragua el nombre de las clases altas es "jugar la carta de la difícil", así que promete irse de la fiesta si el ambiente es inapropiado u si ella está totalmente indispuesta. Estelí continúa el juego de "mujer decente con clase" y
acepta ir, porque él tiene esa inquietud, pero ella prefiere estar con su hija enseñándole matemáticas.
La fiesta se organiza en una de esas mansiones en carretera vieja a León, no ahondaré en detalles de lo que hubo, diré que no hubo moral, diferencias ideológicas y preocupación por el abuso de sustancias.
Diré también por qué Estelí no participó, ella dispuesta, pero el Gregorio no pudo.
- Gregorio le pidió al dueño de la casa que enviase la mejor chica a nuestra habitación --le cuenta a las chicas-- porque yo todavía no ando para eso de sexo de grupo.
- ¿Y qué tal la chica? --pregunta Julia.
- Bella, un caramelo.
- ¿Qué salió mal? --pregunta perversa Margarita.
- Al viejo se le murió el canario.
- ¿Y la viagra? --confundida Margarita.
- Eso levanta cualquier cosa.
- La chica entró al cuarto, dijo que prefería la luz encendida, y cuando vio al Gregorio grito: “¡Papá!”
- ¿No me digás que era su hija? --pregunta escandalizada Julia.
- No seas tonta, si vino a buscar a su hijo --aclara muy racional Margarita.
- Nos vamos a ir a los infiernos todos --concluye Estelí.