Salud y Sexualidad

Y la Miss Seropositiva 2005 es…

Una treintena de rusas de entre 18 y 40 años participaron en el concurso organizado por la revista para seropositivos Chagui

MOSCÚ/AFP
“Somos gente como los demás. Queremos seguir viviendo y ser felices”, afirmó emocionada Svetlana Izambayeva, una esbelta rubia de ojos verdes de 24 años, tras ganar junto a otras dos mujeres el primer concurso de belleza en Rusia para portadoras del virus del sida.
Embargada de emoción pero segura de sí misma, Izambayeva dio una lección de valentía al mostrar su rostro ante las cámaras durante una breve ceremonia de entrega de premios, coincidiendo con el Día Mundial de Lucha contra el Sida.
Fue la única de las tres en aceptar -ya que Ekaterina y Sofía se negaron a aparecer en público- y aprovechó la ocasión para explicar las dificultades y miedos que sufren las personas golpeadas por esta terrible epidemia.
“Fue muy difícil para mí revelar mi seropositividad” porque sigue habiendo un problema de discriminación en Rusia, confesó a la AFP, reconociendo que teme “ser rechazada” por la sociedad.
“Mi familia y mis amigos están al corriente de mi decisión. Creo que se sentirán orgullosos”, agregó.
30 bellezas
Una treintena de rusas de entre 18 y 40 años participaron en el concurso organizado por la revista para seropositivos Chagui.
Las ganadoras fueron elegidas por la redacción de esta publicación y los lectores de páginas de internet especializadas en las que fueron publicadas las fotografías de algunas candidatas.
Las recompensas fueron modestas: un reproductor musical en formato MP3 para Izambayeva y teléfonos móviles para las otras dos ganadoras.
“Con este concurso quisimos destruir los estereotipos y prejuicios sobre los seropositivos que existen en nuestra sociedad”, comentó Nina Skibnevskaya, periodista de Chagui.
Nacida en una aldea de la pequeña República rusa de Chuvasia, Izambayeva está terminando sus estudios de economía y trabaja como peluquera. Pero el camino que recorrió durante los últimos tres años, desde que se enteró que era portadora del virus del sida, no fue de color de rosa.
“Me costó aceptarlo. Quería abandonarlo todo: los estudios, el trabajo. Pasaba las horas en cama, esperando la muerte”, recuerda.
Cuando comunicó por primera vez a su entorno que era seropositiva, sus clientes la llamaban por teléfono asustadísimos para decirle: “Nos peinaste. ¿Puede transmitirse el sida a través del cabello?”.
Otros cuchicheaban a su alrededor y recomendaban a la gente que no acudiese a su peluquería.
En la universidad, “los profesores me negaban hasta un vaso CON agua”, confesó la joven con amargura.
Es precisamente para luchar contra esta discriminación que decidió revelar su enfermedad a todo el país.
“Muchos tienen miedo de hacerlo. Pero hay que dar la cara, hacerse oír para cambiar las cosas”, agregó.
Rusia cuenta con 341.000 seropositivos, según cifras oficiales, pero expertos independientes hablan de hasta millón y medio de personas.