Salud y Sexualidad

Cosas de la justicia


Margarita sabe que Su Señoría, el honorable Magistrado, anda molesto con ella y para probar su lealtad una vez más le ha encomendado sacarle al sobrino de un lío, claro está que una diligencia como esa tiene un valor aproximado de 10,000 de los verdes americanos en coimas para jueces, jurado y abogado de la víctima, misma plata que tendrá que salir de su bolsa pues Su Señoría anda con un indio insoportable.
- ¿Será? – pregunta Estelí – por qué no se lo prestaste.
- ¿Y cómo voy a prestárselo si nunca me dijo que si lo quería o no? Y la verdad yo no puedo andar con esas dudas. Cuentas claras, mamita.
- ¿Y qué hizo el sobrino?
- Lo acusan de violentar a una chica en su casa el día de su boda.
- ¿Se casó el maje?
- No, la ofendida se casó ese día y lo agarraron con las manos en la masa, casi lo matan.
- ¿Pero cómo te vas a prestar a liberar a un violador?
- Toda persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario.
- ¡Estaba en la cama con la chica!
- Pero no le hicieron la prueba del hilito.
- ¿Cuál es esa?
- Pasas un hilo de la cabeza a los pies, si el hilo no pasa en medio, entonces sí hubo penetración.
- ¿Tu intención es que me ría de eso?
- Peores cosas pasan en el país.
- Estamos hablando de una mujer, como vos, como yo.
- Ni a vos, ni a mí nos hacen eso, le arrancamos el instrumento al sujeto.
Pero esta conversación no puede continuar eternamente, Margarita tiene que bailar, beber hasta casi quedar inconsciente y regresar a casa a 150 kilómetros por hora a dormir el sueño de los justos, porque mañana tendrá que limar las asperezas con Su Señoría y sacarle al sobrino del embrollo en que se ha metido.
Es normal que todos los acusados se consideran inocentes, es anormal que un niño de bien sea tan bruto y decida quedarse en su país, desaprovechando la oportunidad de escaparse por la frontera para nunca más volver, total, la familia tiene contactos, pero el chico declara su inocencia y no quiere irse. Para Margarita sería lo mejor, sabe que es más barato para ella pagarle al coyote que lo sacará del país que soltar billete a varias personas. Si bien lo repudia por su acto atroz, tiene que salvarlo, es su trabajo. Tras hablar un rato con el agresor, decide contactar al abogado de la víctima para llegar a un acuerdo, quedan de reunirse al mediodía en un lugar privado. El abogado lo tiene claro, 2 mil de los verdes y esto no llega a juicio. Margarita conoce las razones, pero quiere saber quién quiere ese dinero.
- El marido, con 2 mil considera saldada la deuda de honor.
- ¿Cuál honor?
- Ninguna claro está, pero son 2 mil.
- Déjame ver si entiendo. La recién casada invita a mi cliente a su boda. El marido se emborracha y se va de farra con los amigotes, deja a la novia sola en la recepción de la boda con un ataque de llanto y mi cliente decide protegerla y llevarla al cuarto.
- Hasta ahí vamos bien.
- Ella se queja de lo mal que se ha comportado su marido en su noche de bodas.
- Imperdonable.
- Luego tiene sexo con mi cliente y los encuentran a los dos dormidos a las 4 de la mañana como un par de tórtolos. ¿Y ahora lo acusan de violación?
- Gajes del oficio.
- Decime la verdad, La esposa no está dispuesta a declarar en contra de mi cliente.
- Por supuesto que no, es su amor de toda la vida.
- Entonces qué estamos haciendo aquí.
- Evitando que tu cliente gaste 10 mil dólares en un caso absurdo.
- Es decir, 1,000 para vos y el resto para el cachudo.
- Más claro no canta el gallo.
Y así, termina otra drama nacional en donde a la justicia le siguen bajando los pantalones.