Salud y Sexualidad

Los bemoles del bajar de peso

Hay muchos métodos ortodoxos y alternativos para adelgazar, pero hay que coincidir en algo: es mejor un poquito gordo y sano, que esbelto y enfermo

Cierto individuo “un poquito pasado de kilos” salió preocupado de un gimnasio. El pobre había sudado mucho. Estaba cansado y bastante decepcionado. Consumía pastillas para adelgazar. Hacía ejercicio; hasta se ponía unos aparatos que le bajaban las medidas de cintura, pero al poco tiempo tenía que abrocharse el cinturón en el lugar de siempre. Lo comentó con un amigo que se las daba de conocedor y éste le dijo:
--Lo que te garantizo es la dieta de Atkins. Es buenísima. Comes muchísima proteína y hasta grasa con liberalidad y de que pierdes peso, lo pierdes. Vete donde el doctor nutricionista y él te va a dar las indicaciones sobre la dieta... Lo malo es que a tus años te puede molestar el ácido úrico, y las muchas proteínas suben el ácido úrico y eso duele mucho. Mejor consultemos a este chinito que va pasando por aquí.
El chinito interpelado les dijo –-¡Cómo no! Cuando yo quiero bajar de peso como arroz, mucho arroz. Cantidades de arroz. Y eso me hace bajar de peso. Se los recomiendo...
¡No puede ser! --Mejor consultamos a otro (y pasa un vendedor de cebollas).
--Para adelgazar les recomiendo comer cebollas. ¡Muchas cebollas! Las cebollas queman grasa y le harán bajar de peso. Coma cebollas con liberalidad y no pase hambre...
Desconcertados, nuestros amigos le preguntaron al siguiente ciudadano que resultó ser un cantinero, y éste, aprovechando la oportunidad les dijo: Les garantizo que bebiendo licor bajan de peso. ¡Y el licor además quita el hambre! Yo les vendo. ¡Beban todo lo que quieran...!
Y así se la pasaron preguntando. Cada quien les argumentaba que comprando sus productos y consumiéndolos con liberalidad, ¡seguro que adelgazaban! Hasta alguien que vendía mantequilla les dijo que comiendo mucha mantequilla y solo mantequilla adelgazarían. Y todos tenían razón.
¿Qué es lo que hace perder peso?
Resulta que el cuerpo humano funciona con un conjunto proporcionado de nutrientes. Si alguien come solo de un tipo de nutrientes, el cuerpo para procesarlo sacrifica una parte de los que ya tiene en sus tejidos para equilibrar “la deficiencia ingerida” y pierde peso, a la manera como una postmenopáusica que no recibe suficiente calcio lo roba de sus huesos para procesar sus alimentos y hace osteoporosis. Es definitivo: comiendo de un solo tipo de alimento “incompleto” (pero solo de ese), aunque sea comiendo mucho hace adelgazar... y también puede perjudicar:
Según entendidos en trofología médica, el “alimento ideal” para el cuerpo tiene las proporciones nutricionales en proteínas, azúcares, minerales y grasas de la leche materna. Quien quiere fabricarse una óptima maquinaria corporal habría que balancear las calorías que come con esa proporción, y eso es muy difícil. Entonces hay residuos y el cuerpo tiende a almacenar o convertir esos residuos y en esas malas conversiones puede fabricar homotoxinas. Como “la criada” tiene prisa, muchas veces no se lleva las homotoxinas a la orina y las deja “bajo la alfombra” y fabrica gordura para disimularlas. Viene alguien, toma pastillas para adelgazar, libera sus homotoxinas y se siente muy mal, entonces dice: “Esa marca de pastillas para adelgazar me hizo daño, voy a probar con otra, y mientras tenga las dichosas homotoxinas le vuelve a pasar lo mismo.
Balance y respeto
Pero el caso no es tan sencillo. Según los nutricionistas macrobióticos, ya sea para engordar, adelgazar o mantener la salud, hay que respetar una proporción con los sabores y equilibrar no solo calorías, sino también salado, ácido, amargo, dulce y picante en la dieta, para tener en armonía los circuitos energéticos que dan salud a todas las vísceras y órganos. Los hindúes dicen que los sabores en cada comida deben balancear salado, ácido, frunce (astringente), dulce, picante y complementarlo con amargo para no enfermar y sentirse satisfecho, de modo que adelgazar con la fórmula incorrecta no produce alegría.
Y está el criterio fatalista: El cerebro ya trae escrito desde el nacimiento si el individuo será gordo a determinada edad y qué tan gordo será (en caso de que no esté enfermo). Por esto, quien adelgaza de manera artificial, tiende a recuperar el peso cuando abandona el régimen.
Personalmente he constatado casos en que un gordo se trata alguna enfermedad con medicina alternativa y al recuperar la salud pierde peso sin esforzarse para ello, pero queda un poco gordo.