Salud y Sexualidad

Perdonar no es olvidar

Olvidar, olvidar es imposible, perdonar es cambiar el sentimiento, es quedar libre de lo torturante que el resentimiento

El rencor es el resultado de una acumulación de cosas no dichas, o mal interpretadas.
Para liberarse de él, no hay muchas soluciones, hay que expresarse, hablar.
El resentimiento es un tóxico que envenena más al que lo alberga que al causante de la ofensa.
Paradójicamente, guardar resentimiento salva al adversario de su cólera, para mantener activo el recuerdo de la herida, hay que seguir sufriendo, y para alimentar el rencor hace falta energía, tanto física como psíquica. ¿No es más útil para construir su vida, amar o crear?
Pero, ¿que nos hace conservar tanto tiempo los rencores?, sencillamente el hecho que también es un sistema de defensa. El deseo de venganza y el resentimiento evitan sentir el dolor. “No puedo quedarme con mi sufrimiento”, “¡Tiene que pagarlo!”. Así pues, de lo que se trata es de un chantaje.
Veamos un ejemplo que se da en parejas que no deciden separarse: miedos a la soledad, entre otros, ella o él están resentidos por seguir amándolo, porque no consigue dejarlo, por su dependencia... y se lo hacen pagar. Lo humilla delante de sus amigos, le lanza cualquier cosa, hace gastos innecesarios para castigarlo, derrocha, despilfarra, es consciente del proceso pero no puede detenerlo. Se dice “tiene que pagarlo”, mientras él se hace cómplice, prefiere callar, aceptar el rencor que enfrentar el problema, por miedo a que lo deje...
Esto significa que, para liberarse realmente del rencor, en primer lugar es preciso reconocer el sufrimiento en toda su realidad y atravesar las emociones vinculadas a el.
El perdón llega después de llevar a cabo un trabajo interior de concienciación de los hechos, las responsabilidades y los afectos. Hay que desprenderse del rencor para vivir libre, pero en ocasiones se concede el perdón demasiado de prisa como para poder esquivar realmente el problema.
Cuando alguien dice: “He perdonado a mis padres, no les guardo rencor”, se da la duda de la autenticidad de ese perdón, sobre todo si la persona sigue estando deprimida, teniendo miedo de la autoridad o fracasando en sus relaciones sentimentales. Este tipo de perdón constituye una huída de la verdad, una forma de zafarse ante la aparición de sentimientos agresivos.
Es preferible que sea así: “Les he hablado a mis padres de mis frustraciones, de lo que sufrí de pequeño. Ellos me han escuchado, hemos cambiado pareceres. Me han explicado sus cosas y mi cólera contra ellos ha desaparecido”. Esto es posible en muchos más casos de los que se cree. Expresar los sentimientos restablece la comunicación.
No pude haber verdadero perdón sin justicia. El perdón exige la expresión del sufrimiento y la afirmación de la cólera.
Cómo llegar al perdón
-Exprese sus sentimientos, dígale a su agresor cuánto le ha hecho sufrir su comportamiento.
- Comparta sus pareceres, lo que usted ha interpretado o creído por todo este tiempo.
- Ceda la palabra al otro, verifique sus intuiciones, sus conclusiones. ¿Su comportamiento, iba dirigido contra usted?
- Consiga que el otro reconozca su sentimiento. Para que usted pueda perdonar, es importante e incluso necesario que el otro reconozca la realidad de su dolor.
- Y por último y esto es muy importante, pida una reparación.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas. Psicóloga Clínica. Consultorio Psicológico “Mente Sana” Reparto Bello Horizonte B II 84. Teléfonos: 2490536 y 8122460
E-mail: lediagutierrez@cablenet.com.ni