Salud y Sexualidad

Locura, esa mala palabra...

Los psiquiatras y comunicadores del mundo aúnan esfuerzos para luchar contra el estigma social de la mal llamada locura, el cual se ve favorecido por las informaciones en los medios de comunicación, que emplean expresiones o calificaciones como "retrasado, maníaco o esquizofrénico", y asocian las enfermedades mentales con negatividad y violencia. El correcto tratamiento de las noticias es básico para la inserción social de los enfermos

EFE/REPORTAJES

Utilizar adjetivos referidos a un trastorno mental para describir personas, cosas o situaciones en expresiones negativas y ajenas al entorno médico, sólo consigue trivializar la enfermedad y otorgarle connotaciones peyorativas, ya que la asocia con aspectos como el desequilibrio extremo o la inestabilidad.
Aunque a menudo se utiliza la palabra “esquizofrénico” como sinónimo de un trastorno de doble personalidad, personalidad múltiple o "mente dividida", la esquizofrenia no es una dolencia de este tipo, sino un disturbio del cerebro, como la epilepsia, el cual interfiere con la habilidad de pensar, conocer lo que es real, manejar las emociones, decidir y relacionarse.
“Lo primero para evitar el estigma y el rechazo es algo tan simple como hablar de una persona con esquizofrenia en lugar de un esquizofrénico para describir a quien tiene esta enfermedad que se puede tratar", ha señalado la doctora María Dolores Crespo, participante del programa "Esquizofrenia sin Rechazo", en España.
Además y contra lo que se supone, las personas con esquizofrenia no son discapacitados psíquicos ni tienen un retraso mental, ya que se trata de dos situaciones muy distintas.
Tampoco suelen ser violentas, como se cree, ya que la gran mayoría de la gente con una enfermedad mental no comete nunca actos violentos y, en general, no son más peligrosas que los individuos sanos y sólo suelen cometer infracciones o delitos menores contra la propiedad y son más propensas a ser víctimas que autores del abuso o la violencia.
Cómo huir del estigma
El desconocimiento, los prejuicios y la estigmatización de la esquizofrenia son obstáculos importantes para el éxito del tratamiento, el control de la enfermedad y la reintegración de los enfermos en la sociedad, ya que condicionan su integración y desarrollo social, educativo, laboral, sanitario y legal, e incluso llegan a provocar su marginación.
El sentimiento de vergüenza que provoca el estigma dificulta además el diagnóstico precoz y el tratamiento continuado.
El público en general, los profesionales de la comunicación e incluso los sanitarios, tienen una imagen estereotipada de las personas con esquizofrenia, basada en conceptos erróneos como que "nadie se recupera" o "es una locura que se contagia". Además suele asociarse a la enfermedad características o comportamientos que despiertan prejuicios contra los enfermos.
Según los expertos, una cobertura mediática rigurosa y objetiva es una de las mejores herramientas para combatir el estigma de las enfermedades mentales, ya que, para la mayoría de la sociedad, los medios de comunicación son la principal fuente de información acerca de temas relacionados con la salud.
Sin embargo, los medios también pueden perpetuar al estigma, reforzando los estereotipos negativos mediante el uso incorrecto del lenguaje o la transmisión de conceptos erróneos.
Por ello, “los comunicadores deben trabajar juntos con los psiquiatras para luchar contra el estigma social al que se ven sometidos los enfermos, evitando usar expresiones o calificaciones como retrasado, loco, maníaco o esquizofrénico, y asociar los trastornos de la mente a la negatividad y la violencia”, advierten los expertos.
Para mejorar la opinión que los ciudadanos se forman respecto a las enfermedades mentales, resulta vital la transmisión de conceptos no erróneos, el uso de un lenguaje correcto y la explicación objetiva de la enfermedad, señalan.
Los efectos de la información
Para el psiquiatra Wolfgang Gaebel, de la Universidad de Dusseldorf, en Alemania, “las causas del estigma son diversas y se relacionan con la información selectiva de los medios y con los prejuicios que persisten en la sociedad sobre las enfermedades mentales, su tratamiento y los efectos de la medicación”.
Según Gaebel, el estigma afecta al enfermo en diversos ámbitos: en el plano personal, perjudicando su vida social y disminuyendo su autoestima; en la vida pública, al reducir sus oportunidades en la búsqueda de trabajo o residencia; y a nivel estructural, por ejemplo, a la hora de solicitar seguros.
“El estigma se puede combatir con éxito aumentando el conocimiento. Hay que decir las cosas como son, pero también presentarlas cuidando la dignidad de las personas: una forma de comunicar factible que el propio Velásquez ya reflejaba en sus retratos, mostrando a las personas como eran, pero con dignidad”, afirma el psiquiatra español Juan José López-Ibor.
Según el catedrático José Luis Arceo, de la Universidad Complutense de Madrid, “la esquizofrenia aparece en los medios de comunicación en conexión con sucesos violentos más que como una enfermedad mental cada día más común y con grandes posibilidades de curación en algunos casos”.
El doctor Francisco Ferre, Director de los Servicios de Salud Mental de la Comunidad de Madrid, en España, indica que “la peligrosidad es un factor estigmatizante, especialmente en los medios informativos”.
Además, “la sociedad parece asumir que los enfermos mentales son más peligrosos a pesar de no haber evidencia empírica que lo demuestre, ya que se sabe muy poco del grado en que un trastorno mental contribuye a la amplia variedad de comportamientos que se pudieran juzgar delictivos o peligrosos”.
Según Víctor Contreras, presidente de la Federación Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental, que agrupa a los familiares de enfermos, “la creencia generalizada de que las personas que han sido diagnosticadas como enfermos con esquizofrenia o con psicosis, son peligrosas o imprevisibles, dificulta sobremanera su acceso a un puesto de trabajo y a una vida digna”.
Algunos errores a subsanar
Al referirse a enfermedades mentales, los expertos recomiendan:
· No emplear expresiones o calificativos como “retrasado”, “loco”, “maníaco” o “psicótico”.
· Evitar utilizar el término “esquizofrénico” como adjetivo.
· No identificar a las personas con enfermedades mentales como discapacitados psíquicos.
· Nunca calificar a un enfermo de esquizofrenia como "loco" o definir la esquizofrenia como "locura".
· Utilizar los conceptos de "enfermedad mental" y "enfermo/a mental", los cuales ayudan a comprender que existen tratamientos para estas dolencias y a erradicar el mito de que los enfermos son discapacitados psíquicos.
· Tener en cuenta que la enfermedad no es el único calificativo que describe a una persona. El efecto estigmatizante es similar al de decir "un tuberculoso, un diabético, un canceroso...".
· Dejar de asociar la esquizofrenia a comportamientos violentos.