Salud y Sexualidad

¿Proyecto prematrimonial?… ¿Qué es eso?

El matrimonio es una empresa, donde se invierte de todo: amores, ilusiones, esperanzas… Es un lindo proyecto compromiso, juramento eterno, que en muchos casos sólo queda en la mente de cada uno y luego el viento se los lleva con el transcurso de los años

Además de todos los aspectos relacionados con los sentimientos y las emociones, es aconsejable que quede establecido, comprometido, así como se hace la promesa de que “hasta que la muerte nos separe”, aquello que también tiene mucha importancia y es de gran relevancia, como es el hablar de los gustos, de las metas, los intereses y preferencias de cada quien.
Tomemos en cuenta que son dos personas provenientes de familias diferentes, con costumbres, tradiciones y culturas completamente desiguales, a quienes lo que los une es el afecto, así como las similitudes, pero también los pueden desunir las diferencias.
Lo que no se habló, lo que no se incluyó en el proyecto, no se cumple, acuerdos son acuerdos, y éstos deben respetarse, sin hacer trampas, como aquella de que “cuando nos casemos yo me encargo de que cambie, todo va a ser fácil, en todo nos vamos a entender, él o ella cederá a mis gustos, por amor todo es posible, en el camino nos arreglamos”, ¡no señores, esto es completamente errado, es falso!
Es muy de sabios conocer nuestros límites, respetarnos; saber cuánto sos capaz de convivir con una persona que es totalmente diferente a tus gustos, a tus intereses, a los planes que has hecho para tu vida; por ejemplo, compartir con alguien que es fiestero, bebedor, jugador, de amigos de parrandas, y vos no. ¿Cómo puedes llevarte bien con alguien que no comparta estos gustos? Me parece casi imposible. Y además una falta total de respeto para con una misma, porque o estás pensando en llevar una vida desordenada, irresponsable, donde la vida de pareja desaparece, o estás pensando en anularte, porque abandonar tus preferencias, tus gustos, es dejar de existir.
Esto debería ser parte del compromiso formal, ya que son dos personas que han decidido juntarse, vivir, hacer familia, hacer vida; sin compromisos que deben ser consensuados, ratificados, aceptados por ambos, es como lanzarte a la mar en una lancha de papel.
En el proyecto se debe incluir todo, desde “qué haremos como pareja”, “qué haré como persona”, “dónde viviremos”, nuestras familias… qué lugar tienen los amigos, estudios, el trabajo, la parte financiera cómo se administrará, cuentas de ahorro, viaje, los hijos cuándo vendrán, cuántos. Gustos desde los más pequeños hasta los más grandes.
Camino al divorcio
Imaginemos que una pareja se casa y de pronto a él se le ocurre que ella debe renunciar a su familia: no más visitas de ningún tipo, o que renuncie a sus estudios, o a su trabajo, amigos, gustos para vestirse, etc. Esto no es posible, pero se da, y así como este ejemplo, muchos y todos de trascendencia, porque esto mina la relación, la debilita hasta llegar a terminar o destruir a la pareja, y es por esta razón que se dan muchos fracasos, muchos divorcios.
Un buen consejo para los que se van a casar ¡a hacer su proyecto de pareja!
Felicidades.

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas, psicóloga clínica, Consultorio Psicológico “Mente Sana”
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