Salud y Sexualidad

Árboles medicinales

Nicaragua posee en su campiña y en sus ciudades muchísimos árboles forestales y medicinales. Los campesinos y amas de casa conocen su utilidad como sombra, cercos, leña y medicina, los productores sus beneficiosos productos. Muchos se encuentran en extinción y debemos preservarlos y para eso es bueno conocerlos

Hace unos años tuve la oportunidad de dar un curso de fitoterapia (plantas medicinales) y elaboración de productos a varias cooperativas campesinas del occidente de nuestro país, y se me ocurrió pedir a los asistentes, donde la mayoría eran mujeres, que me escribieran en una hoja tres recetas para curar cualquier enfermedad con plantas medicinales. Al revisar el material escrito tuve una gran sorpresa: estos campesinos eran sabios en el conocimiento de las plantas y en cómo tratar las enfermedades, sobre todo con la flora que le rodea. No nos equivoquemos, la Medicina Natural es la que más practica nuestro pueblo.
A continuación expondré algunos árboles de nuestro país que son ocupados para diferentes tareas del quehacer, sobre todo rural, y que también son utilizadas sus partes para tratar algunas enfermedades.
Mango (Mangífera Indica L.): Nativo de Asia, se cultiva de México a Brasil y parte de las Antillas. Es súper conocido y se cultiva en todo tipo de terreno. Hay diferentes tipo: mechudo, rosa, liso, caraño, manzano, etc. Su fruto es exquisito y se come maduro, verde, con miel, en fresco, etc. Es ornamental, ofrece sombra, su madera sirve para la construcción y fabricación de otras piezas útiles en la producción. Sus hojas cocidas son buenas para la tos y el asma, en “faumentos” para quebraduras y golpes. Las semillas pulverizadas sirven para extraer parásitos. También se ocupa como mascarillas para limpiar y vitaminizar la piel.
Jiñocuabo (Bursera Simarouba L. Sarg.): Es muy conocido entre nosotros y se ve de México a Colombia y las Antillas. Su nombre es bien caprichoso, se le dice: Jiñocuago, Jiñocuabo, Jiñocuao, Jiñote, Indio Desnudo, Jiñicuite, Jiñocuite, Palo Santo, etc. Hay una variedad roja y otra verde. Se usa para la construcción, leña, para la fabricación de palillos y palitos de fósforos y para cercas vivas. La corteza o cáscaras cocidas quitan la calentura, el sarpullido, para el tratamiento de golpes y dislocaciones y sobre todo para mejorar el torrente sanguíneo, en cápsulas o gotas. Este árbol lo hizo mucho más famoso el cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy con su canción Chinto Jiñocuago.
Carao (Cassia grandis L. f): Este árbol se da en todo Nicaragua y en los lugares secos prefiere las orillas de los ríos. Su madera firme se usa en la construcción. La pulpa de las vainas que posee se cuece con leche para preparar una bebida estimulante y depurativa. Es la receta para las personas que padecen anemia y para los problemas comunes de la piel.
Capulín (Muntingia calabura L.): Es de amplia distribución en Nicaragua y va desde México hasta Venezuela y Perú. Su madera es liviana, mediana y poco durable. Con la fibra de la corteza se pueden hacer lazos y canastos. En cuanto a medicina, las hojas se emplean en baños para el sarampión y la rubéola, varicela, etc. Se prepara en colirio para aclarar la visión. Los frutos y las flores para tratamiento de enfermedades respiratorias y antitusivas y problemas de la piel.
Eucalipto (Eucalipto ssp.): Conocido por todos en el campo y la ciudad, sirve para la construcción y fabricación de productos industriales. Medicinalmente sirve para las vías respiratorias, tos, bronquitis, gripe, amígdalas. Es un antibiótico natural y también un repelente contra insectos. Sus hojas se deben usar secas para las infusiones.
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