Salud y Sexualidad

Edwin Yllescas y la revolución de la poesía amorosa


Eunice Shade

Edwin Yllescas, conocido poeta de la generación traicionada, de la que fue parte junto a Roberto Cuadra e Iván Uriarte, por mencionar a algunos. Oriundo de Estelí, nacido en 1941. Es abogado, periodista, poeta y narrador.
Por su falta de timidez, se cuenta que fue también un temido crítico literario. Luego de publicar su primer libro “Lectura y otros poemas”, en 1969, se abstuvo de publicar, hasta 1996 que reapareció con “Algún Lugar de la Memoria”.
Entre otras de sus publicaciones se cuentan “La vela de los sueños” y “Teoría del Ángel”.
Las composiciones que presentamos en esta edición de la pluma erótica corresponden al poemario de Yllescas, “Tierna Mía”. Dichos poemas fueron seleccionados por el poeta y crítico Anastasio Lovo para publicarlos en el último número de la revista Cultura de Paz.
Sobre esta reciente poesía de Yllescas, Lovo ha escrito: “En Tierna Mía, Yllescas revoluciona la poesía amorosa, desunciéndola del yugo de la tentación mitopoyética: deificación/ reificación del ego narcisista, alabanza de la mujer, glorificación del sentimiento, estetización del paisaje, sacralización del espacio y del misterio de la pareja. Nada de lo anterior acontece en Tierna Mía (…) Edwin Yllescas ha preparado en ellos un cadalso de niebla en un brumoso París, para ahorcar con soga de humo a sus más caros y odiados fantasmas”.

Firme Amante
Anoche en la memoria rompí varias páginas
las eché al olvido de la papelería
no eras vos tampoco yo
entre ellas y nosotros danzaban palabras ajenas

traían gárgolas de acero
cuervos en la hedionda espalda gibosa
cargaban horribles gibas en su sueño;
pretencioso el vampiro intimaba con la mariposa
tullido donde alado nace nuestro pie nos invitaba
al feroz espejo, incluso -premio a la tentación-
sonábamos al infinito poema de amor
sin sospecha posible en la tal falsa página
saltaba la sombra de necio prestigio ajeno

por eso, sin temblarme la mano, rompí las tales y otras
páginas según ordena la maestría y ciencia de la palabra
cuyo natural rigor impera en mí

Versos de amor

Ya sé que estos versos de amor te resultarán muy extraños
para comenzar apoyados en el hermoso quiebre retórico
no hablan del Amor Petrarco

no fijan atributos de mujer
ni ofrecen ni cielo ni paisaje
ni esotérica esencia alguna
nada donde otros puedan admirar mi amor por vos
ni tan siquiera una forma donde el joven poeta
pueda arrancar otro canto
aún con todo (por eso y más) quiero que sepas
extraño- estos versos son los mismos que el Dante
escribió para la mentada Bice di Folco Portinari

exactamente

los mismos que Shakespeare escribió
para los hombres y mujeres que amó.

Romanza de los viejos

Vos venís (te aparecés) cuando te busco ya no estás allí
donde me parece que estabas
y eso me tiene loco
me paso las noches en vela
igual que los otros viejos dundos de la poesía
oigo voces –teléfonos hilarantes
afilado el oído entero y salgo a las habitaciones
por mi cuerpo en mi mente de haber no queda bendito
maldito rincón donde no te busqué – o piense buscarte;

hoy tampoco te encontré y eso me salva
quizás me sirva para escribir una simple página
sin adjetivos, sin palabras rebuscadas
sin tuercas, sin diccionario de ninguna clase
sin tornillos, sin oropéndola en la frase
creo que puede servirme para escribir esto
talvez – a los mejor para cualquier otra cosa más;
pero mi Tierna, yo no vivo ni del aire ni del agua
mucho menos – del fuego y la tierra
ilusionado vivo, de tus pequeños pechos, vivo ilusionado
cosa que no me ajusta para verme desparramado por tu cuerpo.