Salud y Sexualidad

Comprendiendo la depresión

Muchas personas sufren de esta enfermedad, no le dan la debida importancia y desestiman el hacerse ver por un especialista

La depresión es una enfermedad grave y potencialmente letal que afecta al cuerpo y al alma de la persona que queda atrapada bajo su influencia. Interfiere negativamente con la forma en que una persona se relaciona con el mundo, en la forma en que tiene de relacionarse consigo mismo, con su círculo social más próximo y en la forma como interpreta su ambiente natural y los acontecimientos que le rodean.
Las personas que sufren esta enfermedad no le dan la debida importancia y desestiman el hacerse ver por un especialista, en nuestro medio es frecuente escuchar opiniones que consideran a la depresión como una “debilidad personal” de la que hay que avergonzarse o la consideran como una “falta de carácter” que es necesario ocultar.
Nada más alejado de la realidad es tener las opiniones que anteriormente he expuesto, nuestro cerebro es un órgano como el estómago, el hígado, o los riñones, y si estos se enferman, ¿por qué no se puede enfermar el cerebro?, a nuestro cerebro llegan diariamente millones de informaciones, por medio de ellas nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, estas informaciones pueden ser agradables o desagradables, si nosotros estamos recibiendo continuamente información desagradable. No creen ustedes que en un determinado momento nuestra mente pueda dañarse y de ahí resultar enfermedades de orden nervioso, también por genética podemos heredar la predisposición a sufrir una determinada enfermedad o podemos heredar un mal funcionamiento de los neurotransmisores y por consiguiente sufrir alguna enfermedad de la mente.
La depresión es una enfermedad y no es provocada por la falta de carácter ni por la falta de voluntad, sin el adecuado tratamiento por parte de los especialistas el paciente no puede superarla, el episodio depresivo puede prolongarse por semanas o meses e incluso años y los síntomas intensificarse llegando a peligrar la vida de la persona.
Un diagnóstico preciso y precoz, aunque no siempre sencillo de obtener, facilita el diseño de estrategias de intervención, que logran alejar, en la inmensa mayoría de los casos, a la depresión de la vida de las personas que en algún momento de su vida la han padecido.
450 millones de almas la sufren
Datos de la Organización Mundial de la Salud, sitúan en aproximadamente 450 millones de personas que sufren de algún trastorno mental en el mundo, de estos 340 millones de personas sufren de depresión, la “depresión mayor” es el trastorno con mayor prevalecencia en el mundo occidental, se estima que el 15% de la población en estos países sufre de este trastorno.
Con el ritmo actual de crecimiento y progresión, según la Organización Mundial de la Salud, para el año 2020 la depresión se convertirá en la segunda causa más importante de incapacitación y muerte, tan sólo superada por las enfermedades cardiovasculares.
Afortunadamente la depresión se encuentra entre los trastornos mentales que mejor responden al tratamiento, se estima que entre el 80-90% de las personas que son adecuadamente tratadas responden de forma positiva al tratamiento y prácticamente la totalidad de los pacientes experimentan alivio significativo en diferentes grados de síntomas depresivos, la depresión cuando no es adecuadamente diagnosticada y tratada, puede convertirse en una enfermedad crónica. Se estima que entre el 15-30% de las personas aquejadas por un episodio depresivo no se recuperarán jamás de una forma completamente satisfactoria.
Las recaídas son características de la depresión. Entre el 50 y el 80% de las personas que han experimentado un episodio depresivo, sin el adecuado tratamiento, experimentan otro similar, generalmente entre los dos y los tres años posteriores a la aparición del primero. Para muchas personas que no se han tratado adecuadamente, esta primera recaída supone el inicio de una serie de episodios cíclicos depresivos que, en cerca el 25% de los casos, llegan a cronificarse.
La depresión puede aparecer a cualquier edad, pero es más común entre las personas que oscilan entre 25-44 años. Las investigaciones demuestran que el porcentaje se ha elevado entre las personas de la tercera edad, se estima que el 15% de las personas que superan los 65 años padecen depresión, mostrándose una clara correlación con el hecho de vivir solos. De igual manera se calcula que entre el 10-20% de los niños requiere ayuda y apoyo relacionado con los síntomas depresivos en algún momento de su infancia. La depresión entre niños y adolescentes se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años.
En el caso de los niños
Uno de cada cinco niños presenta algún tipo de trastorno mental, emocional o de conducta clínicamente diagnosticable. Cerca de uno de cada diez puede padecer de algún trastorno emocional severo. Sin embargo, el 70% de los niños y adolescentes no reciben ningún tipo de tratamiento especializado. Una vez que un niño o un adolescente ha experimentado un episodio depresivo, el riesgo de padecer un nuevo episodio dentro de los cinco años siguientes se multiplica significativamente.
Se calcula que a lo largo del ciclo vital, entre un 5-12% de los hombres y entre un 10-25% de las mujeres sufrirán al menos de algún tipo de trastorno depresivo. Los hombres, a diferencia de las mujeres, tienden a encubrir la depresión con otras conductas o hábitos de riesgo. Los comportamientos destructivos (hacia sí mismos o hacia los demás), la somatización (llevan al cuerpo al sufrimiento, enfermedades de una o varias cosas a la vez), los rasgos de carácter antisocial, el abuso de drogas legales o ilegales, la violencia, el abuso y el maltrato físico y psicológico son a menudo estrategias y reacciones que tratan de encubrir y/o huir de la verdadera causa que es la angustia y desesperación que se alimentan de un trastorno depresivo.
En las mujeres, aproximadamente entre un 10-25% sufrirán a lo largo de su ciclo vital un episodio depresivo, los períodos en los que más se presenta este trastorno es en los años inmediatamente posteriores al nacimiento de los hijos y en la etapa previa a la menopausia; la mujer es más sensible que los hombres y cualquier período de la vida que implique sufrimiento puede inducirla a un cuadro depresivo.
En los últimos años se ha descubierto la relación existente entre depresión y enfermedades físicas. Cuando la depresión se asocia a una enfermedad física si es adecuadamente tratada, la prognosis de la enfermedad física mejora notablemente. Así mismo, se ha demostrado que la depresión incrementa, de forma apreciable, el riesgo de padecer problemas del corazón.
El estigma y el desconocimiento asociado a las enfermedades mentales continúa vigente entre la población en general y entre los profesionales de la salud, a los cuales les es más fácil decirle al paciente que sufre de un trastorno orgánico que de un problema mental, ya sea por desconocimiento, por no querer aceptar que la mente puede afectar cualquier parte de nuestro cuerpo o simplemente por no perder al paciente.

Estimado amigo lector, si usted, un hijo suyo, un familiar o un amigo está padeciendo de un cuadro depresivo, no dude en buscar ayuda. Llame a la Clínica San Francisco, de Camas Luna Montoya 90 varas arriba, calle 27 de Mayo. Llame al teléfono 2222494 o al celular 8771894, en donde le ofrecemos diferentes planes económicos según sus posibilidades, para que usted pueda recibir la asistencia que necesita.