Salud y Sexualidad

Mi marido

Hay ciudadanos y ciudadanas. Unos son más ciudadanos que otros

Fue un día normal, como cualquier otro, Estelí escribió en su diario algunas notas.
Algunos días, en algunas horas del día a Estelí la tristeza la llena de súbito: "Siento tus ojos como una noche triste / como un luto que no me abandona", dice recordando un poema hace años leído "Un paraguas roto / un funeral solitario", continúa para clavarse más hondo en el corazón la espina de ese amor encontrado y perdido. "Ay, si pudiera cantar las canciones más tristes esta noche, pero yo lo quise, él nunca me quiso. En noche como éstas quería estar a su lado, noches como ésta él les bailaba a los amigos en privado".
- Coincido con Iglesias – declara Julia.
- Iglesias ¿el cantante? – pregunta dubitativa Margarita.
- Iglesias ¿del BID? – intenta comprender la afirmación inicial Estelí.
- Iglesias, el escritor, dice que la carne no es pecado. El pecado es comer pescado.
- ¿Por qué?
Ante la inocente pregunta de Margarita, Julia y Estelí no pueden contener las carcajadas.
- Tengo problemas – confiesa Estelí – parafraseando a la poeta, he soñado con sus ojos llamándome / como una moneda en el centro de la noche / los he visto jugando".
- ¿Cómo? ¿cómo? – insiste Julia ofendida – si ese hombre te dejó por un amor más intenso, él mismo te dijo que no te amaba, nunca te amó.
El matrimonio y los hijos fueron a insistencia de la familia, para garantizar la herencia.
- Además, te dejó por el chofer, su conductor privado.
- Yo, esas cosas las sé. Pero no las acepto.
- ¡Olvídate del asunto!, hoy te consigo un hombre – puntualiza Julia.
- ¿Hombre? ¿y de mi edad?
Pero hoy no, piensa Estelí, por esa noche basta se regresa a casa con sus hijos que cada día la necesitan menos, siente que de a poco la llena la sombra. Para su sorpresa, su ex ha llegado a ver a los hijos, sorpresa mayúscula que anda con "el tío Ricardo", así le dicen
los niños.
- Es difícil enfrentar a la otra – dirá un par de horas después ante las ávidas de sangre de las cámaras de los noticieros de nota roja.
Pero ella lo intentó "Dios sabe que intentó ignorar el insulto de traer al otro a la casa", en particular cuando la herida está abierta, porque, parafraseando al poeta "esta mañana soñé que tus labios me besarán / me decían tuya / te decía mío"
- Pero el hombrecito no pudo quedarse con la boca callada, tuvo que decir las palabras mágicas y delante de los niños.
"Amor, después vamos al cine", con el contra-alto característico de quien dice; aquí no huele bien, mejor vámonos.
- Primero le pedí que se fuera, muy decentemente, pero me dijo que era la casa de su hombre y podía estar el tiempo que quisiera.
- ¿Entonces lo cacheteó? – pregunta el periodista.
- Usted no entiende bien, entonces le pateé en la entrepierna.
- Ay, que horrible.
- Para que se acordará que es hombre y no puede andarse peleando con las mujeres.
¿Qué por qué no lo vimos en las noticias del medio día? Hay ciudadanos y ciudadanas. Unos son mas ciudadanos que otros, en el caso de Estelí, es más ciudadana.