Política

La otra Nicaragua que se vendió en la ONU


Matilde Córdoba

La Nicaragua que el gobierno describió en la Cumbre de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio dista mucho de la real. El secretario para Políticas Nacionales de la Presidencia, Paul Oquist Kelley, quien acudió en representación del presidente Daniel Ortega, aseguró que ahora el país es el “menos desigual” de Centroamérica, olvidando que datos del Informe Regional sobre Desarrollo Humano indican que Costa Rica es uno de los países más equitativos en la región y que estamos en el puesto 54, muy cerca de Haití y Bolivia.
En su alocución el funcionario de gobierno hizo hincapié en que Nicaragua ha sido beneficiada “de la innovación más genial” en cuanto a financiamientos, “gracias a la solidaridad” de Venezuela, e insistió en “los logros” del gobierno de Ortega para reducir la pobreza.
“Con el gobierno del presidente Daniel Ortega se ha logrado la reducción de la pobreza, dándole prioridad a la producción, a las micro, pequeñas y medianas empresas incluyendo el acceso al crédito justo, semillas y fertilizantes, así como a la capacitación de mujeres en sectores informales en las ciudades y en el campo”, expresó ante la ONU.

Dos realidades entre región y cada país
Durante la Cumbre se renovaron los compromisos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y se evaluó la capacidad que tienen los países para cumplir con éstos en 2015. Arturo León Batista, economista consultor de la Cepal y director del informe de la organización sobre las metas del milenio en la región, aseguró en entrevista a las agencias de prensa que América Latina como región cumple con la mayoría de las metas, pero la situación cambia cuando se analiza cada país.
“Como región América Latina cumple con la mayoría de las metas. Aunque si uno hace un análisis más ponderado, se ve que países como Brasil y México por su peso específico y avances nivelan el desempeño de la franja más pobre de la región”, aseguró.
El primer ODM es la erradicación de la pobreza, seguido de la educación primaria universal, la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, la reducción de la mortalidad infantil, el mejoramiento de la salud materna, el combate del VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, la garantía de la sostenibilidad ambiental y el desarrollo de alianzas globales para el desarrollo.

Contrastes
“Brasil y México, por ejemplo, representan más del doble de la población regional, por lo que el éxito del programa Hambre Cero del gobierno de Lula y las políticas focalizadas de México tienen un fuerte impacto sobre el promedio regional.
Mientras que el panorama cambia totalmente cuando se analiza el desempeño de países de ingresos bajos como Haití, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, El Salvador y Paraguay”, agrega Batista.
Oquist dijo que el gobierno de Daniel Ortega “restituyó el derecho humano y constitucional a la educación y la salud pública que habían sido negados por recuperación de costos de los gobiernos neoliberales”.

Lo irrefutable
La FAO ha elogiado el Programa Hambre Cero y la nueva Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria, por ser claves en la reducción de la pobreza, sin embargo, Nicaragua es el país centroamericano que destina el porcentaje más bajo a educación.
Recientemente el gobierno desmintió que hubiese un aumento en las muertes neonatales, tal como lo había asegurado a la representante en Managua del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), María Jesús Conde.
El Minsa argumentó que las cifras en las que se basó Conde estaban desactualizadas y aseguró en 2009 que las muertes neonatales disminuyeron un diez por ciento, pues hubo 133 muertes menos que las reportadas un año antes.