Política

Carta Democrática obliga a elecciones transparentes

* Diplomático reitera que su país no se inmiscuirá en las elecciones nacionales ni en los asuntos internos de los partidos * Cancillería condecora a embajador de Japón, Shinichi Saito

Matilde Córdoba

El embajador de Estados Unidos, Robert Callahan, insistió ayer en que todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) son firmantes de la Carta Democrática Interamericana, donde se exigen elecciones transparentes y “un proceso electoral justo”.
Callahan acudió al acto de condecoración del embajador de Japón Shinichi Saito y aseguró a la prensa que su país no se inmiscuirá en las elecciones nacionales que se realizarán el año próximo.
“Nosotros no vamos a meternos en las elecciones nicaragüenses, no vamos a meternos en los asuntos internos de los partidos. Para nosotros lo importante es un proceso limpio, abierto, transparente, justo, los resultados no nos importan. Lo importante es el proceso”, expresó el diplomático.

La confianza es determinante
Consultado por los medios oficialistas sobre la confianza que su gobierno tiene en los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), expresó que “lo importante es que el pueblo nicaragüense tenga confianza en el CSE”. Callahan agregó que todos los firmantes de la Carta pueden pronunciarse sobre su incumplimiento en otros países.
El diplomático sostuvo que sólo hay una forma de observación electoral, y es la que rige en “centenares de países durante las últimas décadas”. Las declaraciones del diplomático se dan luego de que el magistrado del CSE, Roberto Rivas, expresó que en los comicios generales de 2011 no habrá observación electoral sino “acompañamiento”.
“Si un extranjero se expresara mal de la autoridad electoral sería puesto en el aeropuerto fuera del país, porque los partidos tienen sus fiscales y representantes en las juntas receptoras de votos”, dijo en un programa televisivo. Rivas se mantiene en el puesto amparado en un decreto ejecutivo que usurpó funciones al Parlamento y con múltiples críticas por su labor en las elecciones municipales de 2008, catalogadas como fraudulentas por la oposición.