Política

Inversión y democracia, un sueño truncado por la inestabilidad jurídica

Mientras no haya respeto a las instituciones y las leyes, Nicaragua no podrá prosperar económica, social ni democráticamente. Alberto Saborío, analista político de tendencia conservadora, no augura un buen futuro para el país, sin embargo, mantiene la esperanza de que la clase política cambie algún día y los dirigentes dejen de pensar en sí mismos sino en el bienestar de los ciudadanos

Ary Pantoja

“El progreso económico y social de Nicaragua “desgraciadamente está ligado a la manera de hacer política, y cuando los dirigentes políticos manipulan las instituciones, las leyes y la Constitución para satisfacer sus ambiciones personales, no hay manera que ese desarrollo se concrete”, concluye el analista de tendencia conservadora, Alberto Saborío.
En esta entrevista, Saborío hace una interpretación poco optimista de las inversiones que pretenden realizar Brasil y Corea del Sur en Nicaragua; el primero, con el megaproyecto de la central hidroeléctrica Tumarín; y, el segundo, con el proyectado puerto de aguas profundas en Monkey Point, cuyos inversionistas privados se espera arriben mañana al país.
Saborío considera que ambas inversiones son proyectos muy puntuales y no necesariamente representan el inicio de una serie de “megainversiones” que conlleven al país a un real desarrollo, sobre todo, recalcó, porque los inversionistas extranjeros quieren estabilidad jurídica, algo con lo que Nicaragua no cuenta.

¿Nicaragua es realmente atractiva a la inversión extranjera?
Nicaragua es un país muy pequeño y por su misma dimensión, independientemente del gobierno que tenga, no es nada atractivo para la gran inversión o mediana inversión. Podría ser interesante si tuviera materias primas como oro o petróleo, pero este es un país eminentemente agrícola donde la propiedad, además, no tiene seguridad jurídica. Desde ahí, no tiene ningún atractivo para la inversión extranjera.

¿Cree que estas propuestas de inversión de Brasil y Corea del Sur podrían convertirse en un sueño o un “elefante blanco”?
Son inversiones puntuales. La inversión de Brasil es factible por la carestía de la energía, y es probable que en años venideros si no surgen innovaciones técnicas que reduzcan el consumo de petróleo, va seguir subiendo, y por tanto, la energía hidroeléctrica es un futuro; y si Nicaragua tiene la posibilidad de explotar eso, tendrá acceso a un préstamo para desarrollarla o, como en este caso, una inversión, pero repito, muy puntual.
Reitero, fuera de inversiones muy puntuales, como la de la central hidroeléctrica, Nicaragua no tiene ningún atractivo para la inversión.

¿Cuál será el objetivo de Brasil en todo esto?
En parte, ayudar a Nicaragua. Brasil se quiere dar la imagen de líder de América Latina y esto contribuye, en parte, a crear esa imagen o para fortalecerla.

En el caso de Corea del Sur, ¿cree que busque el mismo objetivo?
Por lo que leído en los periódicos, es difícil opinar sobre estas cosas, pero por lo que se ha dicho sobre el manejo de las grandes cantidades de mercadería y manejo del puerto, hay quienes dicen que el puerto no es rentable. Pero volvemos a lo puntual, al final lo de Corea no es una inversión porque Nicaragua va terminar pagando por ese puerto, así que no es una inversión extranjera.
Lo que están haciendo es licitando la obra, es decir quién va a hacer la obra, pero el que va a pagar con préstamos es el Gobierno de Nicaragua.

¿Cree que Nicaragua tiene capacidad financiera para ser contraparte en estos proyectos?
Es tan pequeña la economía de Nicaragua, que los países desarrollados y las instituciones financieras internacionales para fortalecer la integración centroamericana, por ejemplo, pasan por encima de ciertas exigencias y otorgan préstamos y facilidades a países como Nicaragua, aunque este país no reúna los requisitos, pero es para evitar un mal mayor, en este caso, para no afectar la integración centroamericana.
Si se debilita mucho un país, si Nicaragua se convirtiera en un país no viable, la integración centroamericana se pone en peligro. Entonces, en aras del interés de la región hacen concesiones que nos la harían si no hubiese esa condición de región.

¿Es un favor a Nicaragua?
Más que un favor lo hacen con miras a fortalecer la regionalidad. No es hacerle un favor a Nicaragua, sino que para hacer factible el desarrollo de la región, entonces se hacen algunas concesiones al Gobierno de Nicaragua.

¿Estas dos inversiones no pueden verse de cara a un futuro desarrollo de Nicaragua que atraiga más inversión?
Los inversionistas toman en cuenta la estabilidad jurídica, es decir, el Estado de derecho, sobre eso miden a un país. Hay inversiones aventureras. En tiempos de Arnoldo Alemán venían los cubanos por seis meses o un año, un tipo de pequeños inversionistas que prestaban un millón o dos millones de dólares, se arriesgaban porque podían --en combinación con acciones un poco fraudulentas como el tráfico de influencias-- obtener ganancias.
Esos son los inversionistas que pueden, pero el grande no va venir porque no tiene ninguna garantía jurídica; no hay un ordenamiento jurídico que garantice una inversión.
Hay una relación directa entre la inversión y el Estado de derecho. Si en el país hay más respeto a la ley y un Estado de derecho más desarrollado, entonces hay mayores inversiones, pero siempre para los pequeños y medianos empresarios extranjeros.

¿Ha logrado el Presidente Daniel Ortega esa estabilidad jurídica necesaria para la inversión?
Si no se respeta la Constitución Política, menos que se respeten las leyes ordinarias y ya los tribunales se están integrando con personas que no tienen más acreditación que su afiliación política.
Muchos fallos judiciales se dan por corrupción, pero a veces se dan también no por corrupción, sino por ignorancia, porque el primer requisito para ser juez o magistrado es la afiliación política, y la mayoría de los funcionarios que administran justicia ignoran en gran parte las leyes porque no tiene experiencia en derecho.

Y que terminan obedeciendo más al líder político que los puso en el cargo.
Así es. Y desde ese momento no puede haber seguridad jurídica, y al no haberla no puede haber Estado de derecho; y éste es una condición sine qua non para las inversiones.

Elecciones 2011: malos presagios
Para el abogado y analista Alberto Saborío el proceso electoral 2011 no pinta nada bien, sobre todo en lo concerniente al respeto a las leyes.
Respecto al Partido Conservador, PC, del cual fue candidato a la presidencia, no le augura ningún éxito político, y recrimina a los actuales dirigentes el interesarse únicamente en ser presidentes.

¿Qué consideraciones tiene respecto al proceso electoral que se avecina?
En la medida en que el proceso se salga de los marcos legales, habrá malos presagios.

En esa coyuntura ¿cómo ve al Partido Conservador?
El Partido Conservador tuvo la oportunidad de haber sido una alternativa hace 10 años si la mentalidad de sus directivos hubiese evolucionado, pero se quedó a los mismos niveles de los otros partidos.

¿En qué sentido?
Siguieron con los mismos valores y las mismas concepciones primitivas de la política; es decir, que la actividad política no es más que una lucha por el poder, así que ya no puede ser una alternativa de cambio y al no serla y entrar en el juego de la politiquería, el PC perdió su oportunidad y su horizonte está bien oscuro.
Como ex candidato presidencial, ¿ve a algún candidato actual que le haga frente a Daniel Ortega?
Cualquier persona con imagen de respetabilidad, de honestidad y de capacidad le puede hacer frente fácilmente.

¿Existe esa persona?
Hay en Nicaragua personas --lo que pasa es que no están en el juego de la politiquería--, que puede perfectamente encarnar las aspiraciones del pueblo nicaragüense.

¿Usted ve la posibilidad de una unidad similar a la Unión Nacional Opositora de los 90?
No quiero analizar personas; las condiciones están empujando hacia esa unidad opositora, pero esto no quiere decir que va a haber un solo candidato.
Cuando la UNO hubo seis o siete candidatos, lo que pasa es que el elector no los tomó en cuenta, y para el votante habían dos candidatos: Daniel Ortega y Violeta Chamorro.

¿Puede ocurrir algo similar en 2011?
Puede ocurrir, las condiciones son muy similares, no digo idénticas, pero sí muy similares. En aquel tiempo hubo una presión interna que era la Resistencia Nicaragüense y la situación económica en que estaba el gobierno lo obligó a realizar elecciones, y las permitió porque creía que iban a ganar y el mismo Presidente Daniel Ortega lo reconoció dijo que habían hecho elecciones libres porque creían que las iban a ganar.
Permitieron elecciones, no por principios, sino por oportunismo para quitarse la presión internacional. Ahora no hay esa presión interna de gente armada, pero la comunidad internacional es más fuerte y más influyente en nuestras decisiones.

¿Definitivamente habrá presión internacional?
Va a ser un factor importante para obstaculizar cualquier manipulación del proceso electoral. Porque hay que ver lo que pasó en Honduras (con el golpe militar) que si bien aguantó varios meses de aislamiento, pero no iba a soportar varios años en esas condiciones con la presión internacional, y eso que el presidente Porfirio Lobo fue electo con un mayoría del electorado, que no es el caso de Ortega que fue elegido con apenas un 38% y hasta donde sabemos ese respaldo se ha reducido considerablemente.

¿Cree que el respaldo de Ortega ha bajado aun dentro de ese 38%?
Ese respaldo no debemos computarlo sólo en números, sino también en términos de la fuerza de adhesión. De ese 38% que votó a favor, según las elecciones (de 2006), ahora podría andar por un 34 ó 36%; pero ese 36% puede votarlo, pero sin entusiasmo, sin compromiso de creer que va haber una solución a los problemas del país y eso significa una gran debilidad del voto.

¿Qué impediría una unidad de la oposición? ¿Es politiquería de la que usted habla?
La unidad como la concebimos en una sola, no se va a dar porque Arnoldo Alemán a como sea va a las elecciones, porque es una persona que está empecinada en ser presidente.
Es que Arnoldo Alemán es sicópata. Nosotros creemos que el sicópata es sólo el asesino en serie que goza con matar gente. No. El sicópata es una persona como cualquiera de nosotros, es aquélla que no es capaz de ponerse en la situación de los demás, como decimos, ponerse en los zapatos de otros sólo en los de él.
Cuando esa persona ambiciona algo hace lo que sea para conseguirlo, y eso es lo que hace Alemán; a él no le importa que Nicaragua se hunda, eso lo tiene sin cuidado, lo que le interesa a él es él.
El sicópata es una persona que se cree un dios cuando logra su objetivo; entonces, Alemán no se puede concebir de otra manera y va a ir a las elecciones, porque ser presidente para él es como ser un dios.