Política

Problemas del pueblo relegados

* Desde los departamentos ven a Managua como un escenario de guerra civil

Ramón H. Potosme

Los representantes de la Coordinadora Civil, CC, Luisa Molina e Irving Dávila, revelaron que la percepción de sus organizaciones de bases de los departamentos de Masaya, Carazo, Granada y Rivas es que en Managua se vive una especie de guerra civil, y que están llevando a la población a sonar “tambores de guerra”.
“Ellos aprecian que en Managua hay una guerra civil y que los están llevando a (sonar) tambores de guerra. Hay una preocupación por la situación que es alarmante porque la única afectada en los diferentes conflictos es la ciudadanía más pobre de Nicaragua”, afirmó la vocera de la CC, Luisa Molina.
Además, señaló que en medio de la confusión y de la violencia, tanto los partidos políticos como el gobierno se han olvidado de los problemas fundamentales del país, como el hambre que padecen, según Molina, siete de cada diez nicaragüenses.
Resintió que no se discutan estrategias para los 500 mil niños y niñas que quedan fuera del sistema escolar o los más de un millón de emigrantes que viajan a Costa Rica y Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.

Las migajas para el pueblo
“De esos problemas no se ocupan ni los diputados ni el gobierno, sólo entregan migajas a la población, y no se dan cuenta de que no sólo somos estómago también somos conciencia”, señaló Molina.
Por su parte, Irving Dávila considera que en este país no hay oposición, y ante la crisis y la desaparición del Estado de Derecho, le toca a la Coordinadora Civil y demás organizaciones de la sociedad articularse para exigir sus derechos, aunque eso sea interpretado por el gobierno o por cualquier político como un trabajo de opositores.
“El afán de Ortega ha sido centralizado en la reelección, y los problemas de pobreza, educación y salud no están siendo vistos, son ignorados, y ya hemos llegado más allá del borde de la institucionalidad y el derecho, el Estado de Derecho es inexistente”, consideró Dávila.

Un estilo de Ortega
Sobre el origen de la violencia por parte las turbas orteguistas, Dávila considera que es un método de negociación que Ortega revivió de su estilo de presionar cuando era oposición y se empeñó en “gobernar desde abajo”. Según él, es para crear suficientes elementos para negociar al borde del abismo.
Señaló que a la represión violenta encomendadas desde un gobierno se le llama terrorismo de Estado, porque, además, viola los derechos humanos de quienes viven alrededor de donde se hacen las manifestaciones. Por otra parte, señaló que el gobierno se cree revolucionario, y más bien ha tratado de desarticular todos los movimientos sociales.