Política

Que el pasto no llegue hasta el mar

* Campaña regional en la recta final

Ramón H. Potosme

ENVIADO ESPECIAL CARIBE SUR
El cayuco de Franklin Taylor un día avanzó rapidísimo sobre el río Kukra, con un motor de un hombre de fuerza, no cualquiera, sino uno de seis pies de altura alimentado con venado, jabalí o saíno. Los demás alimentos los obtenía de la recolección de frutas y la siembra de subsistencia. Hoy, a sus 80 años y 30 después de los últimos días de abundancia, observa cómo el pasto llega hasta el mar, en Kukra Hill, Región Autónoma del Atlántico Sur, RAAS.
Taylor es el presidente del Consejo de Ancianos del gobierno comunal en Kukra Hill, recuerda como la cobertura vegetal era muy grande en su pueblo, quizás el lugar del Caribe donde más avanzó la agricultura y la ganadería en detrimento de la selva.
Para llegar a este municipio hay que recorrer un camino de piedras puntiagudas en mal estado desde El Rama. En este recorrido, se observan tacotales, algunas manchas de bosques y vacas que adornan cerros con una “calvicie” severa. Toda esa zona es ganadera.

El bosque se resiste a morir
Ahí las vacas son gordas y la leche y las cuajadas muy baratas. Los árboles derribados, dan espacio al monte y en algunas áreas el ganado no asiste, pues el suelo repleto de helechos, no se da cuenta que ya no es bosque. En otros, las heliconias silvestres se apoderaron del sitio y el ganado huraño se aleja.
Esta zona es quizás la más húmeda del país, con mínimos de cuatro mil milímetros de lluvia y record de hasta seis mil, un contraste con la zona seca del Pacífico que oscila entre 600 y un mil 200 al año. En los potreros más viejos el pasto crece abundante y ahí la lluvia sorprende, aún con el sol, en cualquier instante.

49 kilómetros de palma…más allá de donde llega la vista
Al llegar a la comunidad La Fonseca, el ambiente cambia y la ganadería disminuye, los árboles también fueron derribados, pero las máquinas que limpian el terreno irrumpen en el paisaje. Esta vez una sola planta formará el escenario durante 49 kilómetros hasta Kukra, la palma africana.
Al doblar en un camino de tierra en mejor estado llegamos a Laguna de Perlas. Ahí, el ambiente es mejor por las manchas de sembradíos de coco, aunque el cultivo de palma africana para la producción de aceite tiene una anchura de al menos tres kilómetros.
Sobre la Laguna de Perlas se aprecian las vacas pastando a solo centímetros del agua salobre, los chanchos, las gallinas y las casas ya no están “inundadas” de cocos o de centenarios árboles. Esta situación es severa y los candidatos de todos los partidos políticos lo consideran una de las problemáticas que deberá tratar de resolver el nuevo Consejo Regional. Los costeños elegirían a 90 Consejeros en las dos Regiones Autónomas del Caribe donde conviven seis diferentes culturas entre indígenas, mestizos y afrodescendientes.

También alcanzó a Bluefields
Wilfredo Jarquín, candidato a consejero por el partido Unión Demócrata Cristiana, UDC, asegura que a Bluefields ya le alcanzó la frontera agrícola, pero cuenta con el potencial del régimen de lluvias y la existencia de fuentes hídricas en gran proporción que permitirían un plan de reforestación exitoso.
El alcalde de Bluefields, Harold Bacon, señala que no debe ser problema únicamente de los costeños, sino de todo el país e incluso de Centroamérica, por albergar a las dos reservas más grandes de la región: Indio Maíz y la reserva de la biósfera de Bosawás.
Hasta hace unos años así de productiva era la zona de Chontales donde se llegó a decir que hasta los ríos eran de leche. Hoy, con el fenómeno del niño y la deforestación drástica de un suelo de vocación forestal, parece desértico. En ese entonces quedaban los extensos bosques del Caribe.
“Hay razón, no podés determinar el área de la frontera agrícola, del área de amortiguamiento. Lo primero que hay que hacer es sensibilizar a la población y hacerle ver que después de ahí no hay más, lo único que está es el mar, tenemos que cuidar estos bosques”. Señaló Bacon.

Ganado se comió el bosque
La deforestación para el 2010 se proyecta en 150 mil hectáreas para todo el país, según un estudio de frontera agrícola del Instituto Nacional Forestal, Inafor. También señala que en los últimos 50 años se ha perdido el 56 por ciento del área de bosque y ha aumentado en un 49 por ciento el área de la ganadería.
Aunque resalta los proyectos del gobierno para detener la deforestación, Bacon advierte un mal adicional: el trabajo de los madereros. El corte de árboles de madera preciosa, goza de permiso, aunque obliga a incluir un programa de reforestación. Pero el mismo estudio indica que no hay control sobre la tala del bosque y su transformación en uso agropecuario.

Mafia maderera
El alcalde de Kukra Hill, Agustín Miranda, asegura que el bosque que quedó tras la palma africana lo sacan los madereros con la complicidad de los regentes que pone el Inafor e incluso son custodiados por oficiales de la Policía Nacional. Miranda asegura que no son policías del lugar, pero que no hablaría mucho al respecto por el poder que ejerce la mafia maderera en la región.
“Vieras cómo hermanito sacan la madera, mejor que no den los avales. Aquí das una aval y te meten madera hasta de El Tortuguero, esa viene a través del río Ñari, de Wawashang, gente armada y veo insólitamente que van custodiados por policías”, señaló Miranda.
En una entrada del río Kukra, un camión montaba madera finamente cortada de árboles de granadillo, seguramente también gozaba de permiso.
Espere mañana propuesta de los candidatos: reforestación, venta de oxígeno, agricultura sostenible y unidad costeña.