Política

Alemán a la baja en RAAS

* Unos gritan vivas, otros comida, mientras otros le dicen “ladrón”

Ramón H. Potosme

Enviado especial RAAS, Caribe Sur
No hay quién le diga que no, ni siquiera manifiestan abiertamente los problemas, el que más se atreve apenas asiente con la cabeza. El ex presidente Arnoldo Alemán, sentado en un taburete con una mesa repleta de carne de cerdo, yuca y ensalada, deleitoso enseñando su bolo alimenticio, pide explicaciones detalladas del proceso de campaña. Está en La Fonseca, una comunidad a 49 kilómetros de Kukra Hill y muy lejos de Managua.
Todos, como si fuesen subordinados, explican. Los más populares con palabras, otros con la cabeza. Alemán está en su charco, la comunidad La Fonseca es el primer recibimiento de la campaña regional para el “líder”, según la jerga en el Partido Liberal Constitucionalista, PLC.
Ahí, en la placita, le espera un bajareque de zinc nuevo repleto de liberales que esperan al “Hombre”. Para ellos tiene buenos recuerdos. Los caminos de penetración hacia las comunidades rurales, el centro de salud, la escuela y las primeras calles adoquinadas se hicieron durante el gobierno de Alemán. Ahí había muchas personas de comunidades aún más lejanas que viajaron en camiones o a caballo. Hombres chaparros, huraños y con botas de hule y espuelas, mujeres fuertes, de pelo largo, negro o amarillento, pero de puntas doradas.

Ahí Alemán todo lo puede
Al llegar Alemán saludó desde su camioneta a unos cuantos, y pasó hacia una loma donde le esperaban con comida casera. Acompañado de unos seis policías, ahí se reunió con líderes y candidatos para definir las estrategias de campaña, y dio orientaciones hasta del menor detalle. Los problemas planteados por la gente eran resueltos en cuestión de segundos por sus colaboradores: el diputado de la RAAS, Francisco Sacasa, y la alcaldesa de El Rama, Walda Obando, quienes actuaban como corderos, y cuyas respuestas eran un perpetuo “sí”.
Cuando todo estaba arreglado, unos 400 campesinos le esperaban ya sudados, bajo el sol o el calor del zinc. Ahí Alemán, con su lenguaje, lograba cautivar la audiencia. “El zorro aunque cambie de pelo, no cambia las mañas”, dijo, refiriéndose al Presidente de la República Daniel Ortega. Cayó en gracia, y de forma espontánea un humilde señor gritó: “Es el mismo cola pelada”, que revolvió aún más las risas y animó.
Llegó el salvador
Alemán planteó su mensaje. Nicaragua es un país sumido en una crisis económica y política, pero que en todo caso había un salvador, nada más y menos que él. Esa base liberal era estimulada por la consigna: “Arnoldo, Arnoldooo”, que un alegre y blanco, muy blanco y hasta rosado animador, hacía con un viejo micrófono.
Sobre el pedregal de una carretera en mal estado, salió Alemán hacia Laguna de Perlas. No pasó por el poblado urbano de Kukra Hill, su base está en el campo, y el PLC fue derrotado por los sandinistas en ese municipio.
El restaurante Sweet Pearl estaba arreglado para su llegada, los clientes no lo visitarían ese medio día. Junto a los candidatos, el “máximo líder” analizó las proyecciones de candidatos a ganar el próximo siete de marzo, cuando decenas de miles de costeños asistan a las urnas para elegir al nuevo Consejo Regional, que reivindique la autonomía de la Costa Caribe.

Optimismo infinito
Ahí el entusiasmo no tuvo límite. Alemán no termina de sonreír, aunque descansa en algunos ratos de seriedad, cuando su rostro se torna preocupado o cansado. Lleva ya más de 400 kilómetros recorridos. Ahí pregunta: “¿Cómo estamos en la circunscripción 8?” Los candidatos responden que mejor no pudieron haber estado, y le aseguran que ganarán los tres representantes de esas circunscripciones. “Aaala puta”, responde Alemán, como si ya fuese un hecho. Aunque en las elecciones pasadas hayan sido derrotados por el partido indígena Yatama en esa circunscripción.
El diputado Sacasa, con una voz muy tímida para el poder que ejerce en esa región, señala que todo está arreglado para el fraude, pero Alemán le interrumpe y le minimiza como si le advirtiera que puede desanimar a su gente. “Vamos a hacer el esfuerzo y llamar a todos a votar”, señala.
Pero Sacasa se basa en el crecimiento desmedido del padrón electoral. Más tarde Alemán se da cuenta de que el crecimiento de ciudadanos es de 900 a más de dos mil nuevos miembros en algunas circunscripciones, pese a que sus líderes denuncian casi desahuciados, que las cédulas las entregan únicamente en la Secretaría del Frente Sandinista y a ningún liberal.
Alemán sonríe desde la Laguna de Perlas y desde un tramo del río Escondido, tras montarse en una panga que lo traslada hacia Bluefields. Al llegar, cerca de un restaurante, un adversario al PLC le da la bienvenida gritándole ladrón. Cinco minutos espera en el restaurante Pelican. Los ruidos de música caribeña inundan la ciudad, cuya calle principal ya está adornada de banderillas rojas.
Los fieles
Alemán ya no está rodeado de la gran cantidad de correligionarios de antaño. Los candidatos con unos cuantos colaboradores le acompañan, otros se unen a medida que avanzan tendidos en una pequeña caravana vehicular que los lleva hasta una tarima. Reunidos, tan sólo unos pocos acompañan a Alemán.
Ahí fue la gobernadora, Yadira Flores, de sonora y popular voz, quien da la bienvenida Ella trata de entusiasmar a tan reducida audiencia, pero se justifica y señala que es jueves y que muchos no están, pero lo hubiesen deseado. Además, anuncia el contingente “Arnoldo 2011”, como parte de la campaña que Alemán inició meses atrás desde que fue liberado por la Corte Suprema de Justicia.
Ese día Alemán duerme en un buen hotel, y a la mañana siguiente se reúne con los candidatos de cinco circunscripciones, ve la realidad y trata de resolverles. Al salir ya con mucha mayor seguridad, se mueve como una tortuga hacia el aeropuerto. Un caparazón conformado de seis guardaespaldas que a tres costados de su camioneta le cubren, además, el hombro, el cuello y las costillas.

Espere a partir de
mañana:
* END pulsa el Caribe Sur