Política

Relaciones de presidente a presidente


Matilde Córdoba

Las relaciones entre Nicaragua y sus aliados políticos más importantes, Cuba y Venezuela, no necesitan de embajadores que funjan como intermediarios, sostienen entendidos en diplomacia, al explicar por qué La Habana y Caracas no han nombrado embajadores en Nicaragua.
Julio Icaza, quien fue funcionario de alto nivel de la Cancillería en el primer gobierno sandinista, califica como “anómalo” el hecho que desde finales de 2008 Venezuela haya retirado a su embajador en Nicaragua, y que Cuba haya imitado esta situación en diciembre del año pasado.
Sin embargo, Icaza agrega que las relaciones podrían estarse dando “de presidente a presidente”.
“Lo que se ha filtrado hasta ahora es que estos embajadores han tenido problemas con la primera dama, Rosario Murillo. En muchos casos, en el pasado, había relaciones que se manejaban directamente de presidente a presidente, y los embajadores estaban como pintados en la pared”, explica Icaza.

Suárez confirma: “De presidente a presidente”
El secretario de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista, Jacinto Suárez, insiste en que no debe hacerse ninguna “mala interpretación” de la ausencia de embajadores de Venezuela y de Cuba en el país.
“Hay un nivel de relación de excelente calidad. El presidente Ortega tiene comunicación (con los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro) con o sin embajador. Ustedes están apegados a los conceptos de la diplomacia formal”, sostiene Suárez.
“Cuando las relaciones políticas son profundas, trascienden la formal y hay estrechez directamente”, prosigue Suárez, quien actualmente es presidente del Parlamento Centroamericano (Parlacén).

Hipótesis
El ex canciller Norman Caldera plantea una hipótesis desde “una observación lejana”, y expresa que la “impresión que da es que el gobierno cree que no necesitan de embajador porque la comunicación debe ser directa”.
Para Caldera, la falta de embajadores de Cuba y de Venezuela en el país no podría ser signo de diferencias entre los gobiernos.
“Hay que recordar que la Constitución dice que el presidente es quien lleva las relaciones internacionales del país, y a diferencia de otros artículos donde se estipula, por ejemplo, que la Policía se ve a través del Ministerio de Gobernación, en el caso del Ministerio de Relaciones Exteriores no dice que es el ministro, sino el presidente”, explicó Caldera, quien fue canciller durante el gobierno de Enrique Bolaños.
“Aparentemente eso es lo que está haciendo. Puede que haya habido problema de intermediación”, señaló Caldera.

Hay “un malestar”
A criterio del ex canciller y actual diputado ante la Asamblea Nacional, Francisco Aguirre Sacasa, esta situación “demuestra que hay un malestar en alguna parte”.
“No creo que las relaciones se estén tratando de presidente a presidente. Es insólito que ni Cuba ni Venezuela, siendo socios políticos e ideológicos, tengan un embajador acá. O tal vez es parte del nuevo estilo del ALBA, porque Nicaragua no tiene embajador en Estados Unidos”, expresó Aguirre Sacasa.
A pesar de que Julio Icaza sostiene que “no existen elementos objetivos para indicar que hay un enfriamiento de las relaciones”, considera que sí podrían llevar a este nivel.
“La representación diplomática es una expresión del tipo de relaciones que hay, pero puede haber otros factores que pueden estar deteriorándola por elementos tensionantes”, analiza Icaza.
Durante este gobierno han estado dos embajadores venezolanos, Miguel Gómez y Sergio Rodríguez Gelfenstein, y según transcendió en círculos periodísticos, ambos tuvieron problemas con la primera dama Rosario Murillo.
El embajador cubano Luis Hernández Ojeda salió del país de forma intempestiva a finales del año pasado. Ninguno de los tres fue condecorado por la Cancillería de la República, como se estila, pero los programas que se ofrecen dentro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) continúan igual.