Política

“Mi patria es una cárcel”

* Frías revelaciones de la magnitud de una represión oficial en el vecino país del norte

Leonor Alvarez

Tanques militares, soldados armados, violaciones sexuales, agresiones públicas a civiles, toque de queda; sectores sin luz ni agua, nadie sale, nadie entra… Lo anterior no es la descripción de un gran escenario de Hollywood, donde se corre la próxima película de guerra. Tampoco es la situación de un país de Medio Oriente que eternamente vive en un conflicto bélico, es la realidad del vecino país del norte, ubicado a 149 kilómetros de Managua, Honduras, “el país de Lempira y de Morazán…”.
Apenas el sábado, la hondureña Indira Mendoza salió de ese país para participar en un encuentro de mujeres feministas en Nicaragua, y cuando ayer intentó regresar vía aérea, se encontró con la noticia de que todos los viajes a Honduras estaban congelados por tiempo indefinido.
Aunque Mendoza no ha estado los últimos cuatro días en Honduras, conoce bien la situación de su país, porque, según relata, ha vivido en carne propia la represión militar cuando participa en las protestas, pero no precisamente a favor del presidente destituido Manuel Zelaya, sino a favor de la constitucionalidad del Estado Hondureño y contra el golpe militar, aclara ella misma.

Violaciones a mujeres
Tal como describe la situación, no se le puede dar otro calificativo más que el de insólito. Relata que existe un caso documentado de una mujer que fue violada por cuatro militares en San Pedro Sula, después de haber sido apartada de una protesta a favor de la restitución de Zelaya.
La mujer, que es una habitante de San Pedro Sula, interpuso la acusación en la Fiscalía de la Mujer, donde rechazaron su caso y la mandaron a la Fiscalía de los Derechos Humanos, donde actualmente le están dando seguimiento con el apoyo del Movimiento Feminista.

Agresiones sexuales
Cuando hay protestas, son reprimidas inmediatamente por los soldados, pero en particular, Mendoza describe que la agresión que se ejecuta contra la mujeres tiene una connotación sexual, porque a ellas les aprietan los senos, les pegan en las nalgas y en la entre pierna. Mientras que a los hombres los golpean brutalmente en la cabeza y en la espalda.
Otro elemento característico cuando hay una protesta contra el gobierno de Roberto Micheletti, es que siempre señalan a los manifestantes de ser nicaragüenses enviados por el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aunque sean hondureños.
En ese sentido, la hondureña explica que “el gobierno golpista ha hecho toda una campaña mediática y totalmente terrorista diciendo que casi todas las manifestaciones que ha habido es por culpa de los nicaragüenses”.
Mendoza, que pertenece al Movimiento de Mujeres Feminista de Honduras, explica que los funcionarios de algunas instituciones públicas están parcializados a favor del gobierno de facto, y en ese sentido no atienden ni funcionan a favor de los ciudadanos que respaldan a Zelaya. Algo así como la actuación de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, en Managua.

Insurrectos son concentrados en el Estadio
La feminista relata que durante los toques de queda, todo civil que es encontrado en la calle es detenido y llevado al Estadio Nacional, donde mantienen concentrados a todos los insurrectos.
Los distritos donde de hecho se sabe que la mayoría de los pobladores respaldan a Zelaya, se mantienen sin servicio eléctrico y sin servicio de agua potable, y a los pobladores no se les atiende en los Centros de Salud, tal como dijo el mismo Zelaya el martes vía telefónica.
En general, Mendoza describió las calles de Tegucigalpa como una ciudad aislada, donde sólo se observan tanquetas verde olivo avanzar sin prisa, y militares robóticos recorrer los espacios. El futuro político, que es incierto, sólo Dios lo sabe.