Política

“El Sistema de Integración necesita integrarse”


Leyla Jarquín

Luego de que el pasado mayo el Presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, anunciara que retiraría a su país del Parlamento Centroamericano, Parlacén, por considerarlo un lugar para “perdedores”, donde los parlamentarios van “a parrandear” y “a chupar con inmunidad”, la funcionalidad no sólo de ese órgano, sino de todo el Sistema de Integración Centroamericana, SICA, se puso en entredicho.
“(El Parlacén) es un lugar únicamente para una gran cantidad de gente ‘loser’, de perdedores (que) se quedan a parrandear, a chupar con inmunidad”, fueron las palabras textuales de Martinelli en esa ocasión.
“En Panamá, el Parlacén no tiene ningún valor agregado. Todos los diputados panameños tienen exoneraciones de carros y se la pasan vendiéndolos a terceras personas. Cada vez que hay un escándalo, es una persona ligada al Parlacén. Ha sido una cueva de inmunidades, de personas que se refugian ahí para protegerse”, agregó Martinelli en otra entrevista sobre el mismo tema.
El presidente panameño también sostuvo que no se integraría a la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, con lo que adoptaría una posición similar a Costa Rica, que no pertenece a ninguna de esas dos instancias.
Pero, ¿qué es el SICA?
El SICA es el marco institucional de la Integración Regional de Centroamérica, creado por los estados de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, según informa su portal en internet.
“Su objetivo fundamental es la realización de la integración de Centroamérica, para constituirla en una región de paz, libertad, democracia y desarrollo, sustentada firmemente en el respeto, tutela y promoción de los derechos humanos”, se lee en su página web oficial.
Para lograr los fines del SICA existen varios órganos e instituciones que trabajan en distintos sectores, los cuales son 41 en total. Entre ellos destacan el Parlacén, la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, la Reunión de Presidentes, la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, Sieca, y el Banco de Integración Centroamericana, BCIE.
Es a través del SICA que la región realiza negociaciones con la Unión Europea para lograr un Acuerdo de Asociación bi-regional.

La integración regional
El doctor Mauricio Herdocia Sacasa, Presidente del Instituto Centroamericano de Integración, con sede en Managua, reconoce que la integración siempre ha enfrentado retos, no obstante, insiste en que los problemas de Centroamérica sólo se resuelven con una integración de calidad y de profundidad, que dé a las instituciones competencias comunitarias y que preserve los valores democráticos que constituyen su fundamento y su hilo de cohesión fundamental.
También considera que en las naciones centroamericanas “hace falta una política de Estado que impulse una integración alejada de los vaivenes políticos y de los cambios de gobierno”, ello en alusión a la interrogante sobre si el golpe de Estado en Honduras está causando un retroceso en el proceso de integración centroamericana.
“La situación misma en Honduras no impide que las instituciones de la integración continúen trabajando normalmente, como es el caso de la Secretaría General del SICA, la CCJ o el propio Parlacén. Esa es la ventaja de las instituciones comunitarias: ellas pueden continuar la labor de integración cuando los gobiernos enfrentan problemas como el tema institucional en Honduras. Ellas continúan sosteniendo el proceso”, enfatizó Herdocia.
Para el diputado parlacénico, Eliseo Núñez Morales, los países centroamericanos deben plantearse la pregunta si quieren o no una integración regional, y luego revisar cuál es el modelo que desean.
Núñez coincide con Herdocia al asegurar que la integración es necesaria. “Cuando quisieron poner una sanción de tipo económico a Honduras, cerrando las fronteras, en ese momento por primera vez en muchos años nos percatamos de que no podemos vivir unos sin los otros. Las economías de estos cinco países son interdependientes”, argumentó.
A diferencia del Presidente de Panamá, Núñez asegura que la solución no es disolver los órganos del SICA, sino cambiar sus estructuras.

Cambiar el modelo de integración
Según el diputado parlacénico, el Sistema de Integración tiene demasiadas fuentes de alimentación, pues parte de que cada organismo e institución del SICA recibe un presupuesto de cada país miembro. “Va a haber que encontrarle una solución a todas las cosas que están pasando en el Sistema (…) el Sistema de Integración necesita integrarse”, señaló.
Núñez Morales explica que son tres cosas las que están mal en el actual modelo integracionista, y comenzó por señalar la falta de un presupuesto general.
Señala como ejemplo a la Unión Europea, la cual tiene un presupuesto regional, elaborado con la aportación de cada país, que pasa a un bolsón común y que es administrado por la Comisión Europea.
Por tanto, Núñez propone que el presupuesto que hoy cada país aporta individualmente a cada organismo del SICA, pase a ser uno solo para todo el sistema, que sea aprobado por el Parlacén, tomando en cuenta los gastos del sistema y las prioridades estratégicas del uso de ese dinero.
El otro problema que señala el legislador es la carencia de un Fondo de Cohesión Social, FCS, de cara a la inversión en un desarrollo centroamericano que pueda ser apreciado por la población.
La única vez que se habló de la formación de un FCS fue cuando en la mesa de negociación con la UE, Centroamérica lo propuso para equilibrar asimetrías con la región europea. Según la propuesta de CA, el monto del fondo sería de 60 mil millones de euros, financiados en un 90 por ciento por la UE, y en un 10 por ciento por los países de la región.
No obstante, Núñez señaló que esa propuesta se vio como “oportunismo” por parte de Centroamérica, pues según dijo, el FCS se debió crear con recursos propios de la región. “Ojalá que la posición que se ha tomado frente a los europeos cree este fondo, no tanto con dinero europeo, sino con dinero nuestro”, dijo, aunque no especificó cuánto debería ser el aporte de cada país, pues “eso aún se debe discutir”.
Según Núñez, otro problema que atenta contra la integración es que se han mal entendido las características del Parlacén. Explica que éste órgano de integración aprueba acuerdos regionales que se vuelven ley para Centroamérica, cuando los poderes legislativos de cada país los ratifican.
“Aquí se ha querido entender que el Parlacén está para aprobar una ley que después va a pasar a ser Ley de la República de cada uno de los países”, criticó.
“Por ejemplo, tenemos Oirsa, que es la Organización Regional de Sanidad Animal. Si hay un acuerdo de sanidad animal y agropecuaria en la región, éste ya es ley en toda la región, cuando cada parlamento aprobó el acuerdo; entonces, si nosotros como Parlacén emitimos una norma que esté enmarcada dentro del acuerdo que hay de Oirsa, inmediatamente tiene que ser cumplida por todos los países, lo que no podemos hacer es aprobar algo que esté fuera de esa norma”, puntualizó.

Caso Martinelli vs. Parlacén
Según Núñez Morales, las declaraciones de Martinelli con respecto al Parlacén se justifican por tres razones: porque durante su campaña presidencial fue atacado por un escándalo que protagonizó un primo de él que es diputado de ese organismo; porque el Tribunal Supremo Electoral dejó a su partido sin candidatos a diputados ante el Parlacén, y porque Panamá está en los organismo de integración donde tiene que dar dinero y no donde recibe.
Un primo de Martinelli --que es diputado ante el Parlacén-- se vio envuelto en un escándalo por mal uso de fondos, y uno de sus amigos, también diputado parlacénico, fue devuelto a su país con una sanción ética. Esto fue ocupado por la oposición contra Martinelli en la campaña electoral que lo llevó a la presidencia.
“Entonces, la reacción de Martinelli fue separarse totalmente del Parlacén, y para eso en su campaña dijo que lo iba a disolver, para tomar distancia de lo que alguien con su mismo apellido estaba haciendo”, señaló Núñez.
También explicó que “por una argucia legal del Tribunal Supremo Electoral panameño”, el partido de Martinelli se quedó sin candidatos a diputados ante el Parlacén, por lo que “no estaba interesado en que la oposición tuviera todos los diputados y él no tener ni uno”.
La otra razón, que para Núñez es más de Estado que de persona, es que Panamá sólo pertenece a los organismos de integración donde los países deben aportar dinero y no pertenece a ninguno donde reciben.
El país canalero está en el Parlacén y en la CCJ, pero no en el Sieca, que es el que le permitiría una homologación arancelaria aduanera con los demás países, y, a la vez, que sus productos pudieran circular libremente, como hoy circulan aquí los productos de toda CA sin pagar impuestos.
“Tampoco pertenece al BCIE, que es donde se consiguen los préstamos para infraestructura”, agregó.
El diputado parlacénico explicó que Panamá no pertenece a los organismos de integración donde recibiría dinero, porque eso lo obligaría a permitir el libre visado a República Dominicana, país del cual se quejan de una excesiva inmigración aun sin el libre visado.
Al respecto, el jurista Mauricio Herdocia manifestó que “no se puede tener una integración a la carta, donde los estados deciden en qué órganos participan y en cuáles no, y donde un cambio de gobierno va a alterar el rumbo del proceso integracionista que debe ser una estrategia estable y de largo plazo, como instrumento hacia el desarrollo sostenible”.
“Debe recordarse que los parlamentarios son electos por voluntad popular, y como tales con períodos concretos; y no parece muy fácil revertir derechos adquiridos por decisión soberana. Yo creo que va a prevalecer la sensatez y se va a encontrar una salida”, apuntó Herdocia, sobre la decisión de Martinelli de retirar a los diputados panameños del Paralcén.
“Yo no creo que haya que desaparecer al Parlacén, si cuesta mucho, reducilo, pero no lo desaparezcás”, asegura por su parte Eliseo Núñez Morales.
Además, señaló que cada país debe tener una cantidad de diputados acorde con el tamaño de su población, a la vez que criticó la forma de elección de la Junta Directiva del Parlacán, la cual está conformada por 12 miembros, dos por cada país.
“Entonces, lograr un acuerdo de Junta Directiva entre 12 es eterno, y eso vuelve al parlamento más lento. Si hay que reformar algo en el Parlacén, es que de una vez olvidémonos de los países y elijamos una directiva independiente, que salgan todos guatemaltecos o todos nicaragüenses, pero que sea una directiva por la cual vote el conjunto del parlamento”, manifestó Núñez Morales.
Mientras que Herdocia aseguró que “los verdaderos desafíos del SICA están en fortalecer su vocación comunitaria, cumplir con los imperativos jurídicos que hacen de los procesos de integración un verdadero Estado regional de derecho, acatar el principio de universalidad que significa que todos los estados parte del SICA sean también parte de todos los convenios y órganos medulares del SICA, y dar vida a una integración concreta, democrática, de impacto en la gente, lo cual implica trasladar funciones comunitarias a las instituciones y mostrar los beneficios visibles del proceso a una ciudadanía que sienta su pertenencia regional”.