Política

¿Y dónde están los jóvenes?

La desconfianza y la apatía divorcian a los jóvenes de la política, que es vista como un foro de trepadores y de corrupción. ¿Tiene la juventud nicaragüense dónde reclinar su cabeza? END explora qué ocurre con los jóvenes y su relación con la política

El relevo político-generacional podría estar en crisis, según un estudio de cultura juvenil realizado en la Universidad Centroamericana (UCA), el cual revela que los jóvenes se interesan poco por la política y aún menos por los partidos; y que la desconfianza de los jóvenes en las instituciones aumenta en la medida que se vinculan a las organizaciones partidarias.
De acuerdo con el sociólogo de la misma universidad, Lorenzo Romeo Barberena, para que en Nicaragua se pueda hablar de mejores funcionarios públicos, es necesario que exista una nueva generación política que sirva de base, la cual para pesar de los ciudadanos, aún no existe.
Pero los nicaragüenses aún pueden tener la esperanza de que algún día los políticos sean mejores, pues Romeo afirma que la juventud de estos días puntea alto en valores de solidaridad y tolerancia, según el estudio aplicado en la UCA.
Aunque esa nueva generación de políticos aún no existe, según Lorenzo Romeo, nace desde ahora entre jóvenes que inciden desde los gobiernos locales, que se forman en liderazgos vinculados con la democracia, gobernabilidad y otros temas de relevancia, formación que viene por parte de los organismos no gubernamentales y no de los partidos, como debería ser.
Jóvenes sí están organizados
Henry Petrie, ex líder de la Juventud Sandinista, una de las máximas expresiones de organización política joven en el pasado, opina que la juventud de hoy sí es política y crítica con el sistema, pero que simplemente ha encontrado otras maneras de expresar sus opiniones.
“No se le puede pedir a los jóvenes de hoy manifestaciones masivas como las de años anteriores, porque son situaciones políticas sociales muy distintas”, dijo Petrie. Lorenzo Romeo, por su parte, opina que la apatía del joven actual no debe entenderse como un cinismo social, pues la juventud sí cree que la política es un vehículo de cambio.
“La juventud simplemente no quiere organizarse desde los partidos porque se vuelven escépticos ante situaciones políticas que nos asquean hasta a nosotros, los adultos”, expone el presidente de honor de la Juventud Sandinista, Henry Petrie.
Aunque la futura generación de políticos ya no vendrá de aquellas revoluciones donde la identidad grupal era el eje, como la hippie, los políticos del futuro podrán ser personajes más individualizados, lo cual no es negativo, pues el joven actual intenta reflejar sus valores en las organizaciones de las que es parte, se trata de una realización personal, de cambiar el entorno social desde uno mismo.
Prueba de éstos son los miles de grupos jóvenes que existen en el país que se dedican al deporte, a la cultura, al medio ambiente y otras causas, aunque la mayoría sin liderazgos fuertes y demasiado dispersos como para incidir más allá de su contexto local.
Caudillismo, pésimo para el futuro
Pocos son los jóvenes que deciden ser parte de una instancia partidaria, aún así, existen a lo interno de los partidos, jóvenes que de alguna forma se agrupan, pero que no inciden de manera significativa en la agenda política.
Petrie atribuye esta falta de espacio a la cultura política caudillista que “resulta en políticos viejos no sólo físicamente, sino en ideas”, por ello, las puertas para la participación joven están cerradas.
Los políticos se han olvidado de su relevo en el futuro, precisamente porque el caudillismo facilita el servilismo en torno a un líder que se perpetúa en el poder a través del tiempo, señala Henry Petrie
Adultismo
“Nosotros sabemos de jóvenes que quieren ser parte de la política, pero le dan con el zapato en la cabeza”, dijo Gustavo Montiel, Presidente Ejecutivo de Judenic, quien apunta a que los jóvenes deben de informarse para cambiar la política nacional, ya que desde esa base es posible que los futuros políticos no reproduzcan los vicios de siempre.
El sociólogo Lorenzo Romeo Barberena critica el adultismo dentro de los partidos y sugiere que estas organizaciones reflexionen en dos aspectos: que los jóvenes se identifiquen con sus intereses dentro del partido y que se garantice un marco de institucionalidad.
Los jóvenes… los pega propaganda
En épocas de elecciones es cuando la juventud toma importancia para los políticos, la cual es más de imagen que de hechos, aún así, los potenciales líderes del mañana son los que pegan la propaganda electoral, regalan afiches en las calles, llenan buses y organizan las fiestas populares del partido.
Selín Figueroa Escobar, vocal departamental de la juventud de ALN en Managua, expresa que en su partido los jóvenes han dejado la filosofía de ser los pega “stickers o llena buses”, y confiesa que han decidido abrirse espacio en la política, por ello, se perfilan como un órgano aparte y con su propio presupuesto dentro de ALN.
Lorgio Rojas Altamirano se convirtió a sus 23 años en el concejal más joven de Masaya, para él la oportunidad de los jóvenes para ser políticos se acerca poco a poco, “en Masaya para las próximas elecciones municipales aspiramos tres jóvenes al puesto de concejal, antes sólo fue uno”.
Formarse
Este concejal joven afirma que su representación ha sido esencial, porque en primera instancia, le interesa representar a los jóvenes de su partido, el FSLN.
Pero el cambio hacia una mejor generación de políticos no lo hacen los personajes nuevos, sino la base formativa de éstos para trabajar en favor del país. Henry Petrie exhorta a las universidades, para que formen sujetos políticos capaces de usar su intelecto a favor del desarrollo y no de manera negativa.
Se debe recordar que las universidades han sido la cuna de múltiples movimientos estudiantiles que han ejercido presión en la política, pero en los últimos años esta forma de organización también ha fracasado.
“Lo que pasa es que los nuevos jóvenes deben de ser capaces de no reproducir los vicios de sus líderes dentro de los partidos, cuando escuche de líderes jóvenes que retan, entonces podemos decir que vamos a estar ante la presencia de una nueva generación política”, dijo Petrie.

Los jóvenes políticos de ayer
En 1915 surge la primera organización de jóvenes en León con la fundación del Centro Universitario de la Universidad Nacional (CUUN). Cerca de 1944 los movimientos estudiantiles expresan su desprecio a la dictadura.
Cuatro años después, Uriel Sotomayor es asesinado y se convierte en el primer mártir estudiantil en la historia nacional.
Para el año de 1956, el poeta y joven Rigoberto López Pérez ajusticia al dictador Anastasio Somoza García, inspirando la rebelión de muchos otros jóvenes.
Entre los años de 1957 y 1975, la juventud es el principal motor del proyecto político y militar que impulsará la revolución.
En 1979, el triunfo de la Revolución Popular Sandinista se concreta el 19 de julio con “la amplia y decisiva participación de la juventud nicaragüense”, anota Henry Petrie en su libro Jóvenes de Nicaragua, una historia que contar.
Un nuevo ejército nace en 1980, el Ejército Popular de Alfabetización (EPA) hace realidad el primer proyecto educativo masivo en el país, donde la juventud del campo y la ciudad suman 60 mil brigadistas que combatieron el 50.35 por ciento del analfabetismo.
“Nicaragua fue quizás, después de Cuba, el país que mayores niveles de organización de su juventud tuvo en América Latina”, dice Petrie en su libro publicado en 1993; en el que contabiliza entre los años de 1979 y 1989 casi la mitad del total de la población joven organizada.
No todos los jóvenes de ayer son los políticos de hoy, a pesar de que la movilización y las oportunidades para la juventud fueron mayores que nunca, Henry Petrie culpa al FSLN de no permitir el relevo generacional, por tanto, muchos talentos se desperdiciaron o están en causas alejadas del mundo político y partidario.
Algo parecido pasó con los otros partidos, que no formaron nuevos liderazgos y en la actualidad están dirigidos por los políticos de siempre.