Política

Dios puso a Ortega, y éste a los CPC

* Doña Rosario resultó hasta compositora, y elogio a Bob Marley * Ortega atacó a diputados y a organismos de la sociedad civil

Sin Dios, que con su halo de poder le hizo a Daniel Ortega “el milagro” de ser Presidente de la República, “a saber qué sería de este país”. Sin los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, una nube negra secundaría al sistema neoliberal heredado de los gobiernos anteriores. Sin Rosario Murillo, el machismo “que propagan los medios informativos” imperaría en el país. Esto, en resumen, fue el mensaje que el “Pueblo Presidente” recibió ayer en la Plaza de la Revolución.
“Si yo no hubiese ganado, si yo no hubiese ganado... el pueblo estaría en total tragedia”, dijo Ortega, quien también llamó infame y miserable a Arnoldo Alemán.
Una plaza inundada de colores, de ambiente navideño, de revolución colorida y de amor mariano, fue la testigo fiel de la instalación de los CPC. A pesar de la poca concurrencia, hubo novedades: la omnipresencia de la virgen María... “María de la nación” y la nueva canción del gobierno, una versión, también mariana, con la música de “One love”, del legendario Bob Marley.

Don Gustavo y sus cuatro sombreros
“Luego de 500 años de servidumbre es necesario emanciparse, y ¡para eso están los CPC!”, expresó a gritos el diputado, dirigente de la Federación Nacional de Trabajadores, FNT, de Fetsalud y secretario adjunto del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social, Conpes, Gustavo Porras, por eso, quizás, ayer los CPC se reunieron en medio de un gigantesco árbol de Navidad estructurado con luces de colores, frente al mausoleo de Carlos Fonseca, en el que se reflejaban estrellas azules, y con el altar de la Virgen de la Concepción, igual de gigantesco, de frente, decorado con infinidades de pequeños madroños plantados en maceteras.
Los miembros de los CPC viajaron desde diversos lugares del país, se acomodaron en las sillas ubicadas por los trabajadores de la Presidencia, pero no colmaron el lugar. Sólo la alegría del presidente Daniel Ortega y de su esposa reinó en el sitio. Después de tres horas de espera en las que parecía darse un rezo de la Purísima, Rosario Murillo ingresó a la tarima, repartió besos por doquier y detrás suyo, el comandante Ortega, con la banda presidencial atravesada en el pecho, vestido con camisa y chaqueta blanca.

¡El pueblo presidente!
“La fiesta del poder ciudadano” tuvo un programa diverso; desde recibir las cartas credenciales de los embajadores de Colombia, Francia, Guinea, Canadá y Sudáfrica, hasta bailar el reggae jamaiquino con el estribillo de canción, de amor, todos unidos... gracias a Dios por esta hermandad, compuesta por la “querida compañera, poeta, intelectual, Rosario Murillo”, interpretada por Philip Montalbán, la Camerata Bach y con los arreglos de Macolla, según contó el Presidente, que mandó a poner la canción una vez más a pedido del “pueblo presidente”.
La canción hizo palmear a los miembros de la mesa del presidio, donde estaban los diputados “del poder ciudadano” y parte del gabinete de gobierno. Hasta las cualidades de bailarín del canciller Samuel Santos relucieron entre tantas caras aburridas. Santos movía sus caderas y Bayardo Arce meneaba sus hombros al ritmo de la melodía.

El discurso
Como ya es su costumbre, el presidente Ortega atacó a las Organizaciones No Gubernamentales, ONG, que “le pagan a los pobres para llenar las manifestaciones”.
A los diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, y del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, los calificó de somocistas. “Se han juntado para soltar veneno y odio contra los CPC, porque aquí está el pueblo, los pobres, los campesinos”, dijo el mandatario, quien advirtió que “por el momento (los CPC y el Poder Ejecutivo) no se pueden meter con ellos (con el Poder Legislativo).
“La Casa Presidencial -–ahora Casa de los Pueblos-- tiene un costo de mantenimiento alto: aires acondicionados, alfombras, luces. Por eso decidimos instalar el gobierno donde esté el pueblo, este sitio lo hemos arreglado y lo vamos a utilizar para eventos, y que no se molesten los hoteles porque en lugar de gastar en hoteles, los eventos se harán en la Casa de los Pueblos”, dijo Ortega, ya pasadas las 8:30 de la noche, ante una plaza casi vacía y repleta de luces y de algarabía: la de su esposa y la suya.