Política

Cayó telón de los CPC

* Tanto los defendió el diputado Gustavo Porras, que se constituyó en el voto 53 al no llegar Salvador Talavera * Otro contraste ocurrió cuando la diputada Xochilt Ocampo comparó a los CPC con el Racumín

Pusieron la cruz, cada uno pronunció su amén y vuelta para la casa. Se terminó ahí la vida legal de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC. Gritos de alegría y de resignación sucedieron a la votación en la Asamblea Nacional, cuya mayoría de sus integrantes ayer se unió para impedir que los Consejos formados por el presidente Daniel Ortega pertenezcan a las estructuras gubernamentales.
Adiós a los CPC. Vivan los CPC. Los CPC igual a Racumín. Hubo todo tipo de alegatos en contra y a favor de los dichosos Consejos. Al final, la mayoría se impuso y 37 diputados sandinistas se marcharon del hemiciclo mostrando su desacuerdo y recordándoles a sus colegas que los CPC seguirán: “Van, van, van porque van”, dijo Gustavo Porras, quien al final no supo qué quería, pues votó por un sí, cuando se debía votar a favor del rechazo o no votar.
Los legisladores sandinistas más desconocidos y aquellos que nunca hablan discurrieron la mañana de ayer. “¿Y por qué no te callás?”, gritaban desde atrás a la diputada Xochilt Ocampo, que repetía una y otra vez su “indignación” y una parte de la retórica del presidente Ortega. “Es que, es que”, decía Ocampo volteándose hacia los liberales, “es que no entiendo, por qué le meten miedo a la gente, uy, uy, los CPC, el diablo”, comentaba exaltada, ya sin argumentos.
FSLN fija puntería
en Montealegre
La defensa a los CPC anduvo de la mano con las críticas contra Eduardo Montealegre, quien ruborizado sonreía desde su asiento. Todos los sandinistas realzaron al diputado liberal. Y hasta hablaban de que los CPC son como el Racumín, sin explicar si es porque son un antídoto contra las ratas o una potente ponzoña contra lo que le enfrente.
Maximino Rodríguez, con su tono de voz campechano, salió a la carga contra los CPC. Leyó la Constitución Política y dio un sinnúmero de explicaciones del porqué los liberales, las autodenominadas fuerzas democráticas, se oponen a que los CPC puedan incidir en las políticas públicas. Montealegre, por su parte, pidió al gobierno “dedicarse con dedicación” a resolverle los problemas a la ciudadanía, no a través de los CPC.
¡Y pluf!, un apagón
De pronto, ¡pluf!, se fue la luz. Empezó el griterío, unos reclamaban, otros gritaban, pero Agustín Jarquín Anaya no soltaba “la guitarra”. El presidente del Parlamento, René Núñez, le pedía que dejara de hablar, y nada. Ya ni se entendía lo que decía Jarquín. Empezó ahí la votación.
Tal como dijo Odell Incer, los CPC provocaron que los legisladores hicieran “chacota”. Dice el legislador sandinista que “cuando escuchan la palabra compañero y CPC, hacen chacota”.
El diputado PLC Francisco Aguirre comentó: “Para aquellos santos tomases que decían que hasta no ver, no creer, hoy se dio la prueba de que el PLC sí cumple, cumplimos con rechazar el veto a la eliminación de los CPC y vamos a seguir cumpliendo”.
Llegó el momento
A las doce y treinta y cinco minutos del medio día acabó la sesión, larga para los diputados que esta vez, como pocas, estaban antes de las nueve de la mañana, bien sentados en sus curules y ansiosos por apretar el botón para, dicen ellos, “derrotar a Ortega”.
La larga vida a los CPC que ayer los diputados del FSLN gritaron a los cuatro vientos, quedó demostrada en la práctica, pues desde estas organizaciones se escoge a los beneficiarios del programa Hambre Cero y Usura Cero, ambos insignias del gobierno.