Política

“Murillo socava al FSLN”

* “Ella está sobrando y destruyendo al partido”, dice comerciante del Oriental * “El presidente Daniel tiene que mandar, no la esposa”, dice otra vivandera

Mauricio Miranda

El protagonismo y el poder que ostenta la primera dama, Rosario Murillo, dentro del gobierno del presidente Daniel Ortega están socavando la credibilidad del partido Frente Sandinista, y han agudizado la división entre los mismos militantes de dicha organización política, dijeron analistas y pobladores consultados por EL NUEVO DIARIO.
“Ella está sobrando. Ella más bien lo que está haciendo es destruyendo al partido. No pueden salir todos juntos adelante, porque siempre tiene que estar ella (Murillo) de por medio. ¿Por qué tiene que estar ella si el que tiene que tomar las decisiones es el presidente?”, expresó Carlos Esteban González, comerciante del Mercado Oriental de Managua.
Murillo es actualmente coordinadora del Consejo de Comunicación del gobierno, y una de las principales gestoras de los Consejos del Poder Ciudadano, una nueva estructura del FSLN que se pretende implantar a nivel comunal y de barrio.

No es constitucional
“Nicaragua eligió a un presidente, que por cierto lo eligió con un 38 por ciento de los votos. Este presidente, una vez electo, dice que va a distribuir el poder 50 por ciento para la primera dama y 50 por ciento para él. Pero no hay ninguna norma constitucional ni tampoco ninguna disposición legal que permita eso”, explicó el analista político Carlos Tünnerman.
Tünnerman señaló que sesiones del gabinete de ministros, que por ley deberían ser delegadas al vicepresidente por el mandatario, son convocadas y presididas por Murillo.
Sobre el reciente conflicto con el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, afirmó: “No soy ni del Frente ni del gobierno, pero vemos cómo el alcalde, elegido por los sandinistas, y candidato apoyado por el partido, ha dicho públicamente que su problema es con doña Rosario”.

Nadie la eligió co-presidenta
Melania Blanco, otra comerciante del Mercado Oriental, dijo que “el presidente Daniel tiene que mandar, no la esposa. Si tiene mejores ideas ella, o manda mejor, entonces hubiera corrido ella a la Presidencia, no Daniel”.
“Ese poder que le ha dado el marido es malo, para mí no es conveniente. A él lo nombraron como presidente de la República. Pero manda más ella”, comentó Eduardo Maltez, otro ciudadano.
Según Víctor Hugo Tinoco, ex miembro del FSLN y diputado por el MRS ante la Asamblea Nacional, “la concentración de poder en Rosario ha creado contradicciones en otros sectores que han sido viejos amigos y aliados de Daniel Ortega, como el grupo de Nicho Marenco, el grupo de Lenín Cerna”. Y esa división, señaló, “erosiona” el electorado sandinista y “pone en riesgo la reelección”.

Crisis y punto
El analista Óscar René Vargas dijo, en cambio, que la cuota de poder que tiene Murillo en el gobierno no es mayor a la que tuvo Antonio Lacayo durante la administración de Violeta Barrios, y Sergio Ramírez en el primer gobierno sandinista.
Sin embargo, comentó, que “estas decisiones de la señora Rosario han hecho sacar a luz las diferentes corrientes de opinión que existen a lo interior del Frente Sandinista, y estas corrientes se sienten relegadas por la señora Murillo. Es una crisis y punto. Si es grave o no, eso es ya harina de otro costal”.

¿Esto puede disminuir el 38 por ciento del voto que obtuvo el FSLN?
Sería especular sobre eso. Pero sí hay cierto descontento de la población en general sobre la situación económica del país. Eso es evidente.