Política

Núñez silencia a portátil CPC

* Jamileth Bonilla encabezó “rebelión liberal”, y casi dejan al presidente hablando solo * Quiñónez en cadena de reclamos a Ortega, de los que no escapó la vocera presidencial por concentrar publicidad en canal partidario

Ary Pantoja

Bien dice el refrán popular que no hay peor cuña que la del mismo palo. Los miembros de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, encabezados por el secretario político del Frente Sandinista en Managua, Elías Chévez, por poco le echan a perder la aprobación de la reforma presupuestaria al presidente Daniel Ortega.
Después de la larga exposición de cifras de los ministros y la intervención de varios diputados, el presidente del Parlamento, René Núñez, no había terminado de ceder la palabra al representante de la Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, Eduardo Montealegre, cuando la “portátil” sandinista comenzó el abucheo en contra del ex banquero, a quien reclamaban por el pago de los Certificados Negociables de Inversión, Cenis. Montealegre fue interrumpido en varias ocasiones y sus propuestas apenas escuchadas.
La rechifla fue peor para el diputado del Partido Liberal Constitucionalista, PLC, Freddy Torres, quien le recordó al presidente Ortega que quien olvida el pasado está condenado a repetirlo, “y esta arenga que hoy ustedes hacen es un regreso al pasado”, dijo Torres dirigiéndose a los miembros de los CPC.

El boicot
Los ataques verbales a los diputados liberales subieron de tono. Esta vez el blanco fue el legislador del PLC, Enrique Quiñónez, quien vociferó en contra del presidente Ortega y su esposa, Rosario Murillo; a esta última, Quiñónez le reclamó la centralización de la publicidad estatal en el canal de televisión propiedad del Frente Sandinista.
Ante las constantes interrupciones, y para demostrar que aún influye en el PLC, la diputada de ALN, Jamileth Bonilla, instigó a sus colegas a abandonar el hemiciclo mientras los miembros de los CPC no dejarán de ofenderlos, convirtiendo la discusión legislativa en un verdadero mercado-circo, pero de ofensas.
Al ver a los diputados liberales de pie y listos para salir del recinto parlamentario, el pánico se apoderó del presidente del Legislativo, René Núñez, quien de inmediato exigió a los “visitantes” cesaran sus gritos y abucheos, de lo contrario se vería obligado a suspender la sesión, se quedaría sin los votos para aprobar la reforma y habría representado una aplastante derrota política para el presidente Ortega.
Para no quedar mal, la orden fue tajante: silencio absoluto.

Las críticas
De insuficiente y hasta de ridícula fue calificada la propuesta de reforma gubernamental. El diputado Víctor Hugo Tinoco, del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, dijo que 53 millones de córdobas es muy poco para la destrucción que dejaron las últimas lluvias.
Tinoco propuso una modificación de 950 millones de córdobas que debían salir, según él, de la renegociación de la deuda interna; sin embargo, su propuesta no prosperó.
Al final, los mismos que enfrentaron al mandatario nicaragüense se limitaron a lo de siempre, apretar los botones aprobando lo que el presidente Ortega quería, no sin antes “tragarse” tres horas de discurso presidencial.