Política

Ley de Acceso sin reglamento, dinero, ni política de Estado


La Ley de Acceso a la Información Pública carece de un reglamento oficial para su implementación, de partidas presupuestarias para organizar las oficinas de acceso a la información y de una política de Estado para hacerla realidad.
Así lo denunció el Grupo Promotor de la Ley de Acceso a la Información Pública, integrado por la Fundación “Violeta Barrios de Chamorro”, el Grupo Fundemos, la Coordinadora Civil y el Movimiento por Nicaragua.
Violeta Granera, del Movimiento por Nicaragua, señaló que el reglamento ya debería estar promulgado por el Poder Ejecutivo, así como las partidas presupuestarias para su implementación.
“Hay personal en todo el Estado que puede ser reasignado para la implementación de la ley, creemos que sí existen condiciones para comenzar a implementar la ley, y hay una ordenanza al Ministerio de Hacienda de la misma ley para incluir la asignación de recursos necesarios”, insistió Granera.
Silencio vacacional
María Adilia Serrano, especialista en derecho a la información, expresó que no han recibido una retroalimentación del Poder Ejecutivo alrededor del reglamento formulado por el Grupo Promotor.
En tanto, Mario Quintana, de la Coordinadora Civil, recordó que la Asamblea Nacional puede aprobar un reglamento a la ley si el silencio del Poder Ejecutivo persiste.
Por su lado, Orestes Papi, consultor de la Fundación Chamorro, aseveró que “hay un silencio que queremos romper”, y “ofrecemos nuestra cooperación al Estado porque lo que nos preocupa es que no exista una política de estado integral para implementar la ley”.
“El vacatio legis -–de seis meses-- no es para tomarse vacaciones, es para crear condiciones para implementar la ley, nos preocupa ver esfuerzos aislados, pero no una política de Estado”, afirmó Papi.
Es necesario instalar las oficinas, organizar los archivos y reglamentar la ley, advirtió Papi, quien recalcó que el Grupo Promotor busca la mejor comunicación con el gobierno, que fue invitado al último foro sobre la ley, pero no asistió nadie, “lamentablemente”.