Política

Entre su abuelo y el compadre Daniel

Es ingeniero mecánico, fue militar y ahora empieza a gatear en la política. Ha sido todo esto en nombre de su abuelo, quien en su niñez fue su dios y por quien un día quiso ser general. A simple vista, nadie reconocería quién es el famoso abuelo, ni sabiendo el nombre y los apellidos del guerrero: es Walter Castillo Sandino, nieto del General de Hombres Libres

Vamos donde el nieto de Sandino. Sí, de Sandino. Del hombre que de su patria no exigió ni un palmo de tierra para ser sepultado, del General de Hombres Libres, del jefe del “Ejército Loco”, del que creía que los primeros ladrones en llegar a la tierra se cubrían con la religión. El del sombrero grande, bajito, aindiadado, que se paraba con un pie en diagonal delante del otro, el que venció a los gringos. El héroe latinoamericano. Ese mismo.
Estamos a siete kilómetros y medio de Managua, frente a una casona rodeada de vegetación, pintada de distintos colores, construida sobre una loma, con veraneras sembradas por doquier y gencianas ordenadas en fila india bordeando la entrada principal de la casa. Es una entrada imponente. ¿Ésta es la casa del nieto del General? Sí. Allá está él, de pie, saludando detrás del monumento de su abuelo que dio a hacer a un artesano de Masaya.

El compadre Daniel
El señor es afable, robusto. Tiene algo del abuelo. Una semejanza física quizá. Su hogar es casi un santuario dedicado al General. Una foto de Sandino por aquí, otra por allá. Y en medio de tanto sandinismo Daniel Ortega. “Ah, él es mi compadre”, dice don Walter antes de que le pregunte.
Walter Castillo es el hijo menor de la primogénita de Sandino. Si una palabra lo describe con exactitud es sandinista. Sandinista porque defiende férreamente al partido de gobierno y porque su devoción por el General se le sale por los poros. Mi abuelo esto, mi abuelo lo otro, insiste en decir.
Y no es para menos, Sandino dejó sólo cinco nietos y éste, Walter Castillo, es el único a quien se le ha visto en la política. Desde ya toma muchas precauciones en su recién iniciada vida política. Su esposa, que lleva en el vientre a la cuarta Blanca de la familia, como también se llama su madre, atiende personalmente todas las actividades de don Walter, concerta entrevistas, responde llamadas.
De repente, se acerca y cuelga la grabadora digital, que usa él, no yo, de la bolsa del pantalón de don Walter y las respuestas que él no alcanza a verbalizar ella termina de responderlas.
Walter Castillo quiere “continuar con el legado de su abuelo, cambiando la forma de hacer política”. Ésta es su primera entrevista sobre la carrera política que recién inicia, carrera en la que, de por sí, ya lleva puntos a su favor: Es el nieto del General Sandino, pero ¿defendería el General Sandino todo lo que su nieto ahora defiende?
¿Quién es Walter Castillo Sandino, aparte de ser el nieto del General Augusto C. Sandino?
Yo soy hijo de un campesino de Masaya y mi madre es una provinciana de San Rafael del Norte, con una vida muy difícil, con mucho dolor. Soy el pequeño de cuatro hermanos, me crié en un exilio. Nuestra vida está llena de traumas. La mayoría de mi familia fue asesinada por la Guardia Nacional. Todo esto nos dio sólo una opción: Prepararnos para algún día volver a Nicaragua y hacer algo por nuestro país.
¿Qué profesión tiene?
Yo me gradué de ingeniero mecánico, igual que mi abuelo. Acuérdese que él ha sido como una insignia para mí. Me decían, usted es el nieto de un hombre universal. Eso te da una formación, te forja un carácter. Todos nos contaban su historia, llegaba Carlos Fonseca y nos hablaba de él, de lo que pasaba en Nicaragua. Nos decían que éramos el futuro de nuestro país.
Los fundadores del partido nos inculcaron estas ideas y nosotros la agarramos en serio. Al punto que nos venimos (sus hermanos y él) a combatir al Frente Sur, tenía yo 18 años. Tuve un entrenamiento militar en Cuba y el propio comandante Fidel Castro llegó a despedirnos. Soy fundador del Ministerio del Interior. Yo quise ser militar para imitarlo a él.
Tenía grandes deseos de ser General, como mi abuelo, pero hubo problemas. Ahora, te soy sincero, lo máximo que deseo es continuar la obra que un día comenzó mi abuelo.
¿De qué obra me habla específicamente?
De la obra social de servir a mi patria. Mi abuelo fue capaz de darlo todo a cambio de nada. Se entregó por completo a su patria.
¿Y usted cómo piensa servirle a la patria?
Mi gran deseo es tener la posibilidad de realizar diversas tareas, las que se me asignen, un cargo, una posición, las que se me asignen para demostrar mis cualidades de servicio. Llevar los valores que hemos heredado de mi abuelo a la práctica.
Hábleme de sus aspiraciones políticas
Para mí la política es un arte de servir. Hay quienes tienen el concepto de que la política es para lograr los objetivos a cualquier costa. Pienso que la política tiene ética. Lo principal, decía mi abuelo, es que para ser un buen político había que hacer buenas obras.
Me dice que su manera de hacer política no es haciendo cualquier cosa para lograr los objetivos, y el Frente Sandinista tuvo que hacer acuerdos políticos con sus enemigos para poder tener cuotas de poder, ¿ése es un ejemplo de cómo no hacer política, según usted?
La realidad es que el mismo Frente Sandinista se ha visto obligado a jugar ese juego, a usar el mismo método que se ha visto en estos 16 años. No es el concepto que en realidad nosotros tenemos. Queremos cambiar esa forma de hacer política. La política para nosotros es el servicio de las grandes mayorías y ¿cuáles son las grandes mayorías? Los pobres, los más necesitados. Yo estoy en la mejor disposición de servir para cambiar esa forma de hacer política.
¿El Frente Sandinista se vio obligado, por ejemplo, a darle Nicaragua por cárcel a Arnoldo Alemán?
Es que mire, el Frente Sandinista nunca le dijo a Alemán que robara. Alemán está preso por ladrón.
Alemán no está preso, tiene Nicaragua por cárcel.
Esa es una valoración suya, los presidentes tienen otro tipo de trato y no solamente en Nicaragua. En Costa Rica están presos en su casa, pero presos, no pueden ejercer una vida política activa.
Él ejerce vida política, activa y pública.
Este sistema no lo ha inventado el Frente Sandinista.
El Frente está en el sistema judicial.
Sí, pero que el Frente Sandinista diga ‘vamos a soltar a Alemán’, creo que no, para eso hay jueces, personas competentes.
¿Qué de su abuelo tiene el Frente Sandinista?
El Frente Sandinista sí mantiene los valores de mi abuelo, no ha tenido la posibilidad de llevarlos a efecto porque el proceso es muy incipiente, apenas llevamos nueve meses en el gobierno. No han podido cumplir con aquellos objetivos de mi abuelo. Están en proceso inicial, todavía no se puede hablar de resultados.
No me dijo cuáles son sus aspiraciones políticas.
Estoy dispuesto a participar y a cumplir, fui militar y soy disciplinado. Me siento apto para desempeñar cualquier cargo, cualquiera que sea. Donde se me ubique voy a demostrar que haré las cosas con eficiencia.
¿Qué cargo podría ser?
Un cargo diplomático, político, en cualquiera, yo no tengo aspiraciones específicas. Otros dirán, ¿a éste cómo se le ocurre pedir cuando Sandino fue incapaz de pedir algo?
Ni un palmo de tierra para su sepultura…
Sí. Eso no lo discuto, pero yo lo que estoy pidiendo es para trabajar. No estoy pidiendo para mí, para beneficio personal, es para servir, para poder, desde mi óptica, desde los estudios que hago de mi abuelo, hacer realidad los deseos que él tenía.
¿Le han ofrecido algo?
En específico no, sí me han hablado de varias opciones. He escuchado muchas propuestas, pero no he visto ninguna propuesta concreta hasta el día de hoy. Me han hablado de muchas necesidades.
Si llegase a ser candidato, ¿cómo se vendería a los electores? ¿Cómo el nieto del General Sandino o como Walter Castillo, un militante del partido que tiene algo más por ofrecer?
Es ingenuo pensar que uno va separado de lo otro, a mí me identifica, desde que nací, el parentesco con el General Sandino. A nosotros siempre se nos vio diferente y se nos exigía más, ustedes tiene que ser ejemplo nos decían.
¡Si venimos marcados! ¿Por qué ahora voy a separar mi parentesco? Al contrario, eso me debe de dar más fuerza para ser consecuente con mis acciones, a no traicionar los principios de mi abuelo ni un tantito, como decía el Che. Nosotros no somos sandinistas del 19 de julio para acá, somos sandinistas desde que nacimos, venimos con ese honor desde que venimos a este mundo y es algo que no nos lo va a quitar nadie.
¿Alguna vez se han aprovechado de su parentesco con el General Sandino?
Sí, muchas personas han hecho vida política a costa de mi abuelo. La imagen de mi abuelo ha sido modus vivendis de algunas personas. Ha sido como una mercancía para algunos historiadores, políticos, empresarios.
¿Políticos dentro del Frente Sandinista?
Usted sabe que dentro del mismo Frente ha habido problemas, políticos que se han ido del partido y siguen llamándose sandinistas.
¿El Movimiento Renovador Sandinista?
Sí, pero eso no es de ahorita.
Le preguntaba si se han aprovechado de usted, del nieto de Sandino
En honor a la verdad, de todos los sectores, hasta del mismo movimiento éste, han sido solidarios con la familia. La esencia de los ideales de mi abuelo se conservan dentro del Frente Sandinista, esa es una realidad, pero hay que ver que Sandino no es sólo de un partido, es de todos los nicaragüenses.

DOS: “Como mi padre”
Castillo fue dueño de la línea Aerosegovia, que viajaba a Cuba, y en la actualidad trabaja asesorando al alcalde de Managua, Dionisio Marenco. Hasta en su vestimenta queda impregnada su admiración por el General Sandino. En vez de vestir una camisa con alguna marca transnacional, dio a bordar la efigie del General Sandino en su camisa para que toda la familia la use. “Ya viste”, me dice mientras se señala el pecho en el que está bordado la silueta del General montado en su caballo.
¿Qué parte del legado del General Sandino calza en usted?
La dignidad de poder ir a cualquier país del mundo y poder decir ‘soy nicaragüense y soy nieto del General Augusto C. Sandino’.
Le diré el nombre de algunos personajes públicos y en una frase dígame lo que piensa de ellos:
Daniel Ortega:
“Como un padre”.
Hugo Chávez: “Es uno de los espíritus legendarios que vinieron al mundo”.
Fidel Castro: Un ídolo, un hombre que nunca dio un paso atrás.
Carlos Fonseca: El hombre a quien le debemos la vida.
Rosario Murillo: Es mi prima y le agradezco muchísimo que haya estado presente en las complicaciones de salud de mi madre.
¿Qué de nuevo puede decirme del General Sandino?
Que está vivo.