Política

Disparan misiles en imaginación


Ary Pantoja

Diputados de diferentes bancadas reaccionaron contrarios a una presunta sugerencia del legislador Mario Valle, de vender a Estados Unidos, “a precio de mercado negro”, 400 misiles tierra aire C2M, conocidos como Sam-7. Valle negó la sugerencia y más bien se inclinó hacia un “intercambio” de misiles por medios aéreos para equipar al Ejército de Nicaragua para el combate al narcotráfico y al terrorismo.
Según el presidente de la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea Nacional, Enrique Quiñónez, Valle hizo la sugerencia durante en seminario impartido por Richard Dawnie, Director del Centro de Estudios Hemisféricos para la Defensa, de Estados Unidos, realizado en la sede del Parlamento nicaragüense.
Aunque no era tema de la agenda, durante el evento se abordó la destrucción de los misiles Sam-7 como una exigencia de seguridad hemisférica del gobierno de Estados Unidos.
Quiñónez: “No extorsionar a Estados Unidos”
Quiñónez rechazó la propuesta, basado en que “no se puede intentar extorsionar a un país amigo”. Quiñónez dijo que “hay otras maneras” de solicitar ayuda, pero no a través de una venta forzada.
Quiñónez recordó que ya existe una propuesta del presidente Daniel Ortega de destruir 651 misiles a cambio de que el gobierno de Estados Unidos done medicamentos y equipos médicos hasta por 38 millones de dólares.
Sandinistas opuestos
El diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez se opuso rotundamente a la posibilidad de vender los misiles a cualquier país, incluyendo Estados Unidos, no sólo por el peligro que se corre en una posible transacción de este tipo, sino también porque Nicaragua no puede quedar desprotegida, y ya existe una disposición de conservar una dotación de misiles conforme al balance razonable de fuerzas en Centroamérica.
“Éste es un armamento sumamente peligroso, no se trata de cualquier mercadería que se pueda poner en el mercado internacional”, expresó Gutiérrez.