Política

Ortega Reyes exorciza el parlamentarismo


Esteban Solís

Las reformas parciales a la Constitución Política de 2005, que se mantienen congeladas, han sido el primer gran paso hacia un régimen parlamentarista, recordó el presidente del Movimiento de Unidad Cristiana, MUC, Daniel Ortega Reyes, que una vez más se pronuncia a favor de un cambio del sistema político nicaragüense.
El dirigente del MUC razona su opinión desde la perspectiva de que el jefe del Ejecutivo, fuese quien fuese, tiene casi un poder omnímodo y administra el Estado de una manera discrecional.
Ortega Reyes señala que en 2005, el entonces presidente Enrique Bolaños se dio cuenta de que esas reformas no solamente le restaban facultades al Ejecutivo, sino que en Nicaragua se estaban dando los primeros pasos para un cambio de sistema político.
En sentido figurado, el presidente del MUC dice que no hay que tenerle miedo a que Nicaragua cambie de “vestido” en cuanto a su modelo político.
Hay que hacer consultas
Lejos de creer que unas pretendidas reformas constitucionales, quizás más profundas de las que se hicieron en 2005, son para disfrazar una reelección, el dirigente del partido evangélico considera que la ciudadanía debe estar bien informada sobre lo que significa un cambio de régimen político, de ahí la necesidad de hacer consultas masivas alrededor de ese tema.
El vicepresidente Jaime Morales, en su momento, dijo a EL NUEVO DIARIO que era muy precipitado dar saltos bruscos de un sistema a otro, porque eso conlleva el riesgo de una parálisis en la administración pública y de componendas entre cúpulas políticas.
Otros, como el experto en derecho constitucional Gabriel Álvarez, piensan que antes de entrar a un sistema político ajeno, deben perfeccionarse las instituciones y las herramientas democráticas del régimen actual.
Ortega Reyes no lo dice, pero deja explícito que el sistema presidencialista nicaragüense está agotado, tiene “muchos candados” que, la mayoría de las veces, el presidente de la República es el único que tiene las llaves, por eso, dentro de un régimen parlamentarista hay más cabezas pensantes, hay mayor participación de la ciudadanía y la cosa pública se administra más transparentemente.