Política

Vehemente llamado de adultos mayores a diputados

* “Hoy por ellos, mañana por nosotros”, les alentó diputada más joven del Parlamento, Jenny Martínez

“Recuerden diputados, escuchen bien: la vejez no es una enfermedad. Les pedimos una cosa bien sencilla: el aumento de nuestras pensiones”. Así terminó el pequeño discurso de don Luis Orlando Aráuz, quien habló en nombre de los adultos mayores de Nicaragua ante los diputados de la Asamblea Nacional.
Aráuz es un señor delgado, con viso de que ya los años han pasado por él, de nariz aguileña, piel blanca, con disposición de sobra para reclamar sus derechos y a quien no le tiembla la voz. Su petición es de verdad sencilla: quiere una reforma a la Ley de Pensiones para que todos los que han llegado a su edad tengan una pensión digna con la cual vivir. “No pretendemos que quiebre el Seguro (el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social)”, aclaró Aráuz a los legisladores.
Ayer la Asamblea Nacional hizo una sesión especial para conmemorar el Día Mundial del Adulto Mayor, que se celebra todos los primero de octubre por disposición de la Organización de Naciones Unidas, ONU.
Diputada visionaria
La diputada más joven del Parlamento, Jenny Martínez, discurrió bucólicamente en nombre de sus colegas. Les recordó que por el bien de ellos mismos tienen que legislar para mejorar las condiciones de los adultos y ancianos. “Hoy por ellos, mañana por nosotros”, expresó Martínez a los diputados, pero no todos estaban al tanto. Detrás de ella, la diputada Alba Palacios, hablaba por teléfono.
Varias decenas de adultos mayores, algunos miembros de la Red Adultos y Adultas Mayores de Nicaragua, llegaron al Parlamento para ser homenajeados. Algunos aprovecharon la oportunidad para hacerle peticiones a los diputados. La señora Yanina Sánchez Bonilla fue una de ellas.
Sánchez Bonilla pertenece a la organización de jubilados de Diriamba, durante 40 años fue secretaria y su jubilación es de un mil trescientos treinta y cinco córdobas con veinticinco centavos. Sus cuentas le ajustan por el dinero que sus dos hijos le dan y por las remesas de sus familiares, que están en los Estados Unidos.