Política

Cualquier sistema debe ser democrático

* Gabriel Álvarez: “Primero hay que perfeccionar el sistema presidencialista” * Sergio García Quintero: “En una Constituyente veríamos las mismas caras”

Los doctores Gabriel Álvarez y Sergio García Quintero coincidieron ayer en que antes de experimentar con un régimen parlamentario, hay que perfeccionar, fortalecer el actual sistema presidencialista y preparar al pueblo para que responda correctamente sobre un tema que no conoce, y que en todo caso, cualquier sistema debe construirse o consolidarse sobre la base de un esquema democrático.
En el caso anterior, el constitucionalista doctor Álvarez cree que “debe establecer una garantía de alternabilidad en el poder, es decir, alternabilidad real de tomar decisiones fundamentadas sobre la base de la voluntad popular”.
El doctor Sergio García Quintero sostiene que hasta hoy, el anunciado sistema de gobierno parlamentario “está acompañado de una serie de malabares de parte del presidente Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, con el objeto de llevar al pueblo a conclusiones equivocadas, todo para cubrir los intereses personales y de los grupos de estos caudillos”.
La pretensión
A esto se junta la opinión del doctor Álvarez, invitado por la Fundación Alemana “Konrad Adenauer” para exponer sobre el tema de un eventual cambio de régimen político en Nicaragua, cuando no descarta que entre los móviles esté el que se pretenda “escamotear” la reelección sucesiva a través de la figura del primer ministro.
“¿Vale la pena cambiar el sistema? ¿Trae beneficios? ¿Es mejor, más eficiente y más estable?”, personalmente piensa que no, aunque algunos plantean que el parlamentarismo tiene mecanismos más ágiles para superar obstáculos que se producen en cualquier sistema.
No obstante, Álvarez deja claro que cualquier sistema político es bueno si las decisiones se toman sobre la base de la voluntad popular. Pero advierte que es muy discutible intentar una traslación de un régimen sin mayores reflexiones --porque se trata de un modelo que nació en otras circunstancias-- a un país de fuerte tradición presidencialista.
Constituyente
El doctor Gabriel Álvarez se apunta por una Constituyente para transformar el sistema político, es decir “debe hacerse a través del procedimiento de una reforma total a la Constitución.
Aunque dejó la interrogante de que si se pueden hacer esas transformaciones a través de una reforma parcial. En todo caso, el pueblo tiene las herramientas para pronunciarse a través de una consulta, ya sea por medio de un referendo, con el inconveniente de que este mecanismo se lleva a la práctica cuando ya están aprobadas las reformas.
Piensa que cabe un plebiscito para preguntarle al pueblo si está de acuerdo, por ejemplo, que el presidente de la República deba enviar al Parlamento una iniciativa de ley para hacer cambios constitucionales que conduzcan a un cambio de régimen político.
Sería más de lo mismo
El doctor García Quintero apunta a que si el pueblo vota en un referendo para que haya parlamentarismo en Nicaragua, la Asamblea Nacional solicitaría la Constituyente, y si se acepta con los votos requeridos, “veríamos a los candidatos al Parlamento en función de ese nuevo sistema de gobierno parlamentarista, veríamos ahí a los mismos Wilfredo Navarro y a toda la misma fauna de la Asamblea Nacional, y por lo tanto muy poco podríamos ganar, mientras tanto el Presidente de la República ya no se llamaría como tal, sino primer ministro.
“En el fondo, ese primer ministro seguiría siendo no sólo la misma comedia, sino el mismo drama de nuestro pueblo”, añadió el jurista, quien a renglón seguido dijo que “en el parlamentarismo lo que se mantiene es la representatividad de los parlamentarios, y por eso se habla que ese sistema de gobierno es democrático porque el pueblo tiene el poder por encima del gobernante”.
Ignorancia entre los que impulsan parlamentarismo
El jurista García Quintero llamó la atención porque según él, existe ignorancia entre los que impulsan ese parlamentarismo, y puso como ejemplo al vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, doctor Rafael Solís, cuando se le preguntó su opinión sobre el parlamentarismo, y dijo: “Estoy de acuerdo con el parlamentarismo, es un bonito invento, usando un lenguaje de un niño que está en la primaria”.