Política

Los negociadores

Distintas fuentes políticas coinciden en que René Herrera y Rafael Solís son dos de los negociadores más importantes del PLC y del FSLN. También son dos de los principales asesores y consejeros políticos de Arnoldo Alemán y de Daniel Ortega. La interrogante es: ¿Está cocinándose ya un nuevo pacto?

Es el consejero político de Arnoldo Alemán. Dicen que le habla al oído, y que el ex mandatario acusado por corrupción atiende atentamente. La mayoría de las veces hace realidad los consejos de René Herrera, catalogado como un hábil negociador y uno de los políticos más inteligentes con que cuenta el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
La realidad va más allá de lo que cuentan todos los que no quisieron hablar en público. René Herrera Zúñiga, magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE), es el “albañil” que trabaja con esmero en la casa donde se edificará y eternizará el PLC. O la casa de Alemán, de quien Herrera confesó ser leal. Él prefiere definirse como un profesional de la política.
A Herrera Zúñiga se le identifica como el principal estratega del PLC, como uno de los artífices del pacto entre este partido y el Frente Sandinista. Pacto que hizo que se bajara el porcentaje para ganar en primera vuelta en las elecciones nacionales, la llave que le abrió la puerta de la presidencia al actual mandatario, Daniel Ortega.
El escritor y ex militante del PLC que fue cercano a Alemán, León Núñez, dijo en un artículo publicado en 2005, en la Revista Envío, que si Daniel Ortega no ganaba las elecciones libremente, si no alcanzaba el 35%, con una diferencia de 5% sobre el que le seguía, “si pierde por un estrecho margen, ahí es que va a intervenir René Herrera, un hombre súper inteligente, que ha sido nombrado por Alemán en el Consejo Supremo Electoral con esa misión: hacer un fraude de filigrana a favor de Daniel Ortega”.

Noguera: a Herrera
se le consulta
El diputado liberal Carlos Noguera acepta la omnipresencia de Herrera y la gran influencia que tiene sobre Alemán, ahora que Herrera ha propuesto que se reforme la Constitución para implementar un sistema parlamentario. “No puedo negar que a él se le consulta, que tiene reuniones en privado con el doctor Alemán. Nadie puede llamarse a engaños, a lo mejor él haya conversado con el doctor Alemán (antes de hablar de parlamentarismo). Yo no lo he visto, pero tampoco lo puedo negar”, dijo Noguera.
Herrera tiene 67 años, y en su haber académico sobresalen muchos estudios y conferencias en el extranjero. Perteneció al Colegio de México y ha escrito varios libros. Una sonrisa medio socarrona que combina con el enorme hueco pelón en su cabeza, huella de los años que han pasado por él, podrían ser las principales características de su rostro. Con su voz grave no duda en enfrentar a adversarios o correligionarios. Es un hombre de pocos amigos, su vida privada es muy discreta, y a la casa nunca he invitado a nadie, dijo hace un tiempo.
En una ocasión, este año, en un restaurante capitalino, mientras los liberales del PLC celebraban los días patrios, Herrera no dudó en alzar la voz para tirarle una chifleta al diputado Francisco Aguirre Sacasa, quien días antes había criticado a los magistrados del CSE porque éstos pidieron más presupuesto para el próximo año. Al ser consultado, Herrera respondió volteándose hacia Aguirre, quien estaba desprevenido y sonriente saludando a los demás. “Que aprendan a contar esos diputados”, dijo el magistrado, al tiempo que pelaba los ojos y saludaba a Aguirre, que siguió con su sonrisa de anuncio de pasta dental dando las buenas tardes.

De raíces liberales
Nació en el año 40 del siglo pasado en Managua, dentro de una familia numerosa que salió de las adversidades con los réditos que le dio la tienda de abarrotes que tenía su madre. Así, se fue a estudiar a México, donde demostró sus destrezas. Más tarde, todavía durante la dictadura somocista, llegó al país, y su primer trabajo fue en el gobierno de Anastasio Somoza Debayle. Esa fue una de las causas por las que cuando triunfó la Revolución Popular Sandinista, en el 1979, se fue al exilio. No tuvo mayor trascendencia su vida en el extranjero.
Regresó a Nicaragua de la mano de Jaime Morales Carazo, entonces, uno de los principales dirigentes de la Contrarrevolución en el exterior. Las raíces liberales de su padre habían hecho mella en él.
Los confites
A pesar de que es magistrado, Herrera se mantiene alejado de los medios de comunicación. Sale en los medios cuando hay alguna polémica que él pueda dilucidar.
Hace dos semanas, luego de que él y el legislador sandinista Edwin Castro empezaran, de la nada, a hablar sobre parlamentarismo, sus correligionarios abrieron fuego y lo contradijeron. Después, públicamente, dijo que hablaba “como profesional de la política”.
Los cercanos a Herrera comentan que en privado él confiesa que la molestia de sus correligionarios está fundamentada en el afán de figuración de éstos, por eso él les da “uno que otro confite” para que se contenten. Los confites son puestos en comisiones o en algún tema que ellos puedan discernir en público. En los medios de comunicación, para ser más exacta.
En una entrevista a un medio de comunicación escrito en 2002, Herrera aseguró que “hay quienes quieren llegar (a tener poder) a punto de codazos y mordiscos, traiciones y cuchilladas”, y que ese no es su juego.
Para el diputado jefe de bancada del PLC en el Parlamento, Maximino Rodríguez, Herrera no es el estratega que todos creen. “Él no es estratega de nada, tiene preso al doctor Alemán”, asegura Rodríguez. El legislador dice esto porque, según él, por los consejos de Herrera, “Bolaños metió preso a Alemán”.

Rodríguez: es mal asesor
“Él le recomendó cosas erradas. Si el doctor Alemán se hubiese retirado de la política, como muchos le dijimos, Bolaños no hubiese pensado que le iba a hacer sombra. Pero le hizo caso a lo que le dijo Herrera”, dice Rodríguez.
La verdadera influencia de Herrera está por verse. Si se aprueban las reformas constitucionales que ha propuesto “como profesional de la política”, no quedará duda alguna de su peso en el PLC.

Solís: Consejero jurídico, testigo y amigo de Ortega
Va corriendo su tercer período en la Corte Suprema de Justicia. A él se le adjudica la redacción de las leyes 85 y 86, mejor conocidas como la “Piñata Sandinista”, mediante las cuales logró evitar que a muchos dirigentes de la nomenclatura del Frente Sandinista les quitaran las propiedades que se autoasignaron durante los años 80, posterior al triunfo de la revolución.

En el Consejo de Estado
Fue secretario del Consejo de Estado y diputado ante la Asamblea Nacional después de la pérdida de las elecciones nacionales el 25 de febrero de 1990.
Quienes lo conocen, dicen que llegó a tener igual o más poder que el mismo presidente del Poder Legislativo de entonces, el comandante Carlos Núñez Téllez (q.e.p.d.). En esta etapa, su característica fue ser condescendiente con la oposición a fin de lograr apoyo a posteriores leyes que el Frente Sandinista necesitaba aprobar en el Consejo de Estado.
“A veces llegaban diputados sandinistas en carros Lada a pedirle llantas porque ya no tenían, y él se las negaba diciéndole que no había; pero si llegaba un representante de la oposición, inmediatamente le autorizaba la entrega de lo que pidiera”, expresa una persona que trabajó muy de cerca en el Consejo de Estado.
Según esta persona, era incluso más “cuadrado” que el mismo Núñez, lo que le valió ciertas enemistades de sus mismos compañeros del partido; sin embargo, “no le interesaba estar bien con ellos”, sino con el presidente Daniel Ortega, con quien mantenía comunicación directa al margen del comandante Núñez.
Rafael Solís Cerda no es sólo un abogado, sino también una de las personas de mayor confianza política y personal del presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, al punto de que es el único testigo del matrimonio de Ortega con Rosario Murillo, en Costa Rica, en 1978. Se dice que el mandatario consulta todos los aspectos jurídicos con Solís, quien actualmente se desempeña como vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia.
El 3 de septiembre de 2006, Daniel Ortega y Rosario Murillo --que han vivido como pareja durante 27 años-- se casaron ante sus hijos, nietos y familiares, en una ceremonia religiosa privada que ofició el cardenal Miguel Obando en la capilla de la Universidad Católica.
Según la Oficina de Comunicación del FSLN --que dirige Murillo--, se trató de una “renovación de los votos matrimoniales”, y para ello “en el acto se dio a conocer el Testimonio que presentaron y suscribieron Daniel, Rosario, y el único testigo vivo, el doctor Rafael Solís Cerda, en el que se deja constancia de una ceremonia religiosa improvisada, de unión matrimonial, celebrada en Costa Rica, en plena lucha insurreccional, en octubre o noviembre de 1978, y oficiada por el sacerdote y héroe sandinista, Gaspar García Laviana.

Sí pero no
Consultado recientemente sobre su participación en las negociaciones para las reformas constitucionales e implantar el parlamentarismo en Nicaragua, Solís dijo que siempre que lo busquen para consultar, está dispuesto a participar.
Sin embargo, aclaró que no pretende ser miembro de una comisión negociadora en representación del Frente Sandinista por su investidura como magistrado y vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia. A propósito, criticó reservadamente a sus colegas Iván Escobar Fornos, Manuel Martínez (Presidente de la CSJ) y a Sergio Cuarezma, quienes habrían aceptado ser miembros de la comisión por parte del PLC.
“No es correcto que un magistrado sea miembro, porque eventualmente podrían venir a la Corte algunos recursos en contra de esas reformas, y forzosamente nosotros tendríamos que resolver esos recursos y ya nos veríamos implicados”, explicó Solís.
Una vez más, no descartó su participación en las negociaciones, pero a nivel de consultoría o como asesor de la comisión sandinista. A propósito del tema, Solís no ve ningún problema con instaurar en Nicaragua un régimen parlamentarista, pero dijo que hay que dejar bien claro el tipo de sistema político en las reformas constitucionales.
¿Ya estarán cocinadas?