Política

Los parlamentos se desvanecen


Buenos Aires / EFE

El Índice de Desarrollo Democrático de América Latina, IDD-Lat, que se difundió el viernes en Buenos Aires, advirtió sobre la amenaza del “hiper” presidencialismo y el “desvanecimiento” de los parlamentos en América Latina.
El indicador, que fue dado a conocer por la Fundación alemana Konrad Adenauer y la consultora Polilat.com, señaló que la democracia en América Latina registró una “leve” mejoría este año, con un retroceso en países de Centroamérica.
El IDD-Lat mide el grado de respeto de los derechos políticos y el bienestar de 18 países de la región.
En la cima de la clasificación, que va de 0 a 10, se sitúa Chile, con 10,360 puntos, seguido por Costa Rica (9,706) y Uruguay (9,384), mientras que están a la zaga Nicaragua (2,730), Venezuela (2,848) y República Dominicana (2,900).
El promedio de la región se situó en 5,114 puntos, con una “leve” mejora con relación a 2006 “por el empuje que dan los crecimientos de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Uruguay”, y “en menor medida por los de Colombia, Honduras y Chile”.

Concentración de poder
El IDD-Lat 2007 advirtió que “se ha ido acentuando en el tiempo la concentración de atribuciones y poder” en favor de la figura presidencial “y la caída simultánea de las instituciones parlamentarias de las democracias de la región”, un fenómeno que “no es nuevo”.
El “hiper presidencialismo” no sólo alienta “un tipo de democracia débil, inestable y de menor legitimidad”, sino que “además desalienta la impronta democrática” de la cultura cívica, remarca una aportación al informe de la Red Interamericana para la Democracia, que reúne a más de 300 ONG.
Luego de la era de las dictaduras militares, “muchos países acogieron con entusiasmo el respeto a las formas democráticas, pero cada vez tiene más fuerza el presidencialismo”, comentó al respecto Jorge Arias, experto de Polilat.com.
“Las malas formas institucionales se convierten rápidamente en un ejemplo, muy malo, por cierto”, puntualizó Arias, para quien este fenómeno va acompañado de “entornos económicos favorables a líderes políticos con poco control parlamentario y billetera abultada”.
El índice de “anormalidad democrática” se mantuvo sin cambios en Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Asimismo, “mejoró fuertemente” el índice de percepción de la corrupción en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, y “mejoró levemente” en el resto de las naciones.