Política

Cortes anhelan justicia mundial

* Presidente de CCJ califica a las cortes como un patrimonio de la humanidad

Eloisa Ibarra

El Encuentro de Cortes Internacionales y Regionales de Justicia del Mundo inició ayer en medio de un acto de carácter internacional muy peculiar: bendición del cardenal Miguel Obando, interrupción de la luz y hasta la presencia del reo más reconocido de Nicaragua, el ex presidente Arnoldo Alemán.
El Presidente de la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, Ricardo Acevedo Peralta, abogó por la integración de la región y resaltó la importancia de los organismos regionales que han servido para evitar guerras y resolver los conflictos por la vía del derecho.
Acevedo calificó las cortes internacionales como un patrimonio de la humanidad que se debe profundizar y fortalecer con el cumplimiento de los fallos nacionales y regionales en aras del Estado de Derecho nacional e internacional.
Llamó a institucionalizar los encuentros que fortalezcan las cortes internacionales con el intercambio de experiencias de los distintos organismos, y agradeció la presencia en el encuentro como mensaje claro del compromiso por la vigencia de la justicia, la democracia y el Estado de Derecho.

El exhorto de Ferrero
Benita Ferrero Waldner, Comisaria de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad de la Comisión Europea, exhortó a la región a hacer esfuerzos para ir de la paz civil a la paz ciudadana y para integrar los estados de derecho en una “región de derecho”.
Afirmó que uno de los derechos más fundamentales es el de la seguridad ciudadana, que en Centroamérica debilita el Estado de Derecho y la confianza en sus instituciones, afectando el tejido social y convirtiéndose en un freno para la inversión nacional e internacional.
Resaltó que la violencia social que afecta a buena parte de Centroamérica radica principalmente en los crecientes niveles de desigualdad, en la marginación de poblaciones enteras, en la anemia de la esperanza de la juventud, en la falta de inversión social y económica, en la debilidad del gasto público y en la desaparición de los vínculos sociales y familiares tradicionales.

En busca de respuestas globales
Sólo una respuesta global puede hacer frente a este fenómeno. El Estado debe asumir su rol, haciendo respetar la ley, pero a la vez fomentando la despolitización del tema de seguridad y enfocándose hacia las raíces sociales del mal, dijo Ferrero.
Dijo, además, que han tomado nota con satisfacción de la propuesta de creación de una Contraloría General de Cuentas que genere un mayor nivel de confianza de los ciudadanos y de los Estados miembros sobre el buen uso de los recursos invertidos en el proceso de integración.