Política

Comisaria europea escapa de perder su vuelo

* Funcionaria europea tuvo que ponerse de pie y terminó de firmar documentos en los pasillos, rumbo al aeropuerto * Chistes presidenciales, apagón y críticas a Insulza

Eduardo Marenco

La comisaria Europea, Benita Ferrero-Waldner, tuvo que ponerse de pie ayer durante el primer encuentro de cortes internacionales y regionales en Managua, para que el presidente Daniel Ortega finalizara su discurso de una hora, tres minutos y 45 segundos, donde abordó los más disímiles asuntos imaginables, desde las 233 personas víctimas del Huracán Félix, los juicios del país ante La Haya y su leitmotiv por excelencia: el imperialismo yanqui.
La diplomática, quien presentó ayer una estrategia de cooperación de 214 millones de euros a favor de Nicaragua para el período 2007-2013, se vio obligada a despedirse de varios presidentes centroamericanos mientras Ortega continuaba su discurso, debido a que debía abandonar el país para cumplir otros compromisos.
Ferrero se encontraba sentada en la mesa principal junto a varios mandatarios centroamericanos. Muy precisada porque debía abordar un vuelo, Ferrero-Waldner todavía se vio retrasada a la salida de un hotel capitalino donde transcurría la conferencia, debido al atascamiento vehicular.
Ortega fue el décimo orador de un encuentro de cortes regionales, tomándose más tiempo que ningún otro mandatario, en un discurso que incluyó un apagón, risas y chistes de los presidentes Antonio Saca, Mel Zelaya y Oscar Berger, mientras Ortega se dirigía al público.
El apagón
Durante su alocución, Ortega solicitó a la comisaria Ferrero un fondo de compensación para Centroamérica debido a los subsidios que reciben los productores europeos; dijo que la ayuda estadounidense es el abono a una deuda histórica con Nicaragua y se disculpó por el apagón que lo dejó a oscuras, momentáneamente, durante su disertación.
Ortega hilvanó un discurso de modo sui géneris: saludaba a algún invitado y entonces recordaba anécdotas o temáticas relativas a la persona aludida. Una de las últimas en ser saludadas fue la comisaria europea, mientras el más cuestionado fue el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a quien le dio a entender que a qué venía a Nicaragua –-en tiempos de crisis institucional-- cuando no había ninguna, sino una mayoría parlamentaria ejerciendo su fuerza.

Saltando y confuso
El presidente nicaragüense dijo que el Parlacen era casi un cadáver político resucitado por el esfuerzo de Saca, Berger y Zelaya, al mismo tiempo que instó a los diputados y magistrados nicaragüenses a reglamentar la Ley de Carrera Judicial. Saltaba de un tema a otro en cuestión de minutos, con una habilidad sorprendente y sin un hilo conductor en claro. El presidente Mel Zelaya también disertó sobre los mayas de hace dos mil años, a lo que Ortega respondió recordando a los misquitos de antes de la Colonia.
El mandatario confundió a Manuel Martínez con el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, saludó muy respetuoso a su contraparte, el ex presidente Arnoldo Alemán, dio instrucciones al Poder Judicial, fustigó “a los representantes de la sociedad civil que nadie eligió” y prometió resolver la crisis energética que en dos ocasiones lo dejó a oscuras, ante las risas nerviosas de la concurrencia.