Política

Buscar los mayores consensos posibles


Eduardo Marenco

Un debate político que produzca el mayor nivel de consenso y acuerdo nacional posible es el principal anhelo expresado ayer por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, al ser abordado acerca de la reciente polémica entre parlamentarismo y presidencialismo, que se está dando en Nicaragua.
“La gran condición de las nuevas constituciones no solamente es que ponga la institucionalidad del país al día, sino que la gran mayoría de un país esté dispuesta a aceptarla”, advirtió Insulza, así como que no despierte un espíritu de confrontación, alertó.
José Miguel Insulza se encuentra de visita en el país para asistir a la conmemoración de los cien años de fundación de la Corte de Justicia Centroamericana, evento que será aprovechado por los presidentes Daniel Ortega, Mel Zelaya y Tony Saca, para declarar al Golfo de Fonseca como una zona de paz.
El acuerdo de los presidentes cobra relevancia ante los distintos diferendos limítrofes que se producen en la región. Insulza fue cauto al pronunciarse acerca del cambio de régimen político propuesto en Nicaragua, pero en todo caso, auguró un debate que genere el mejor consenso posible entre los nicaragüenses.
¿Qué importancia reviste para el sistema interamericano esta conferencia que conmemora el 100 aniversario de la Corte de Justicia Centroamericana, ahora CCJ?
Ningún tribunal internacional en el mundo tiene cien años, y eso ya es un hecho histórico importante. Y la verdad es que lo han entendido así las principales cortes internacionales del mundo que están viniendo a Nicaragua, a esta celebración, porque han entendido la importancia de este hecho, que en esta Corte en este país haya nacido la justicia internacional, en el sentido del derecho internacional, aunque no la internacionalización del derecho que vivimos en nuestros tiempos; si bien hoy en día las cortes internacionales son llamadas a pronunciarse sobre asuntos de carácter interno.
Para el sistema interamericano esta conmemoración tiene una importancia grande, porque su función inicial fue la generación y codificación del derecho interamericano y, por lo tanto, siempre ha estado pendiente del desarrollo del derecho y bien interesado en el desarrollo de los tribunales de justicia, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los tribunales de los distintos acuerdos económicos, la Corte Interamericana; ya que nunca existió una Corte Interamericana de Justicia como se previó cuando se discutió la Carta de la OEA, porque al mismo tiempo se estaba discutiendo la Carta de las Naciones Unidas, y en ese momento, a los países miembros de la OEA, que eran un tercio de los países independientes del mundo, les pareció razonable que como se estaba creando la Corte Internacional de Justicia, ventilaran allí sus asuntos.
¿Se contrapone necesariamente el derecho comunitario al derecho soberano de los Estados?
Yo creo que hay cada vez más derecho internacional. Es un derecho indispensable, muy sensible. Por ejemplo, yo vine para acá desde Estados Unidos, pasando sobre Cuba y otros países, por allí pasan aviones todos los días y hay unas normas internacionales que regulan el paso de esos aviones, sino sería un caos. El derecho internacional es una realidad, aunque el derecho interno seguirá existiendo. Yo diría que cada día hay una mayor simbiosis de ambos procesos.
Esta iniciativa de declarar el Golfo de Fonseca una zona de paz, ¿en qué consiste y qué objetivo tiene?
Yo espero que hoy se firme esta iniciativa. Una zona de paz fundamentalmente se define como una zona en la que los países renuncian a cualquier carácter de confrontación armada para resolver sus problemas ahí, y se comprometen a proteger la zona de la circulación de armas y en conjunto asegurar que no exista un conflicto.
Hay varios diferendos limítrofes en América Latina. Nicaragua tiene dos juicios en la Corte Internacional de Justicia. ¿Le preocupa a la OEA el resurgimiento de conflictos?
No, en la medida en que los lleven a los tribunales. A raíz de eso le decía yo que tal vez (se hace necesaria) una Corte Interamericana de Justicia que abarata los procesos, los hace menos costosos.
Usted también recientemente proponía más diálogo.
Sí. El diálogo también admite instancias jurisdiccionales. Cuando nosotros nos ponemos de acuerdo en que vamos a llevar un tema, en el que si no hay acuerdo lo vamos a llevar a arbitraje, de hecho estamos diciendo que vamos a continuar este diálogo, bajo un mecanismo jurisdiccional, y eso es perfectamente válido, es parte de la solución pacífica de controversias.
¿Declarar el Golfo de Fonseca como zona de paz es un mensaje para todo el hemisferio?
Bueno, tenemos de alguna manera algo parecido a zonas de paz en el hemisferio; tenemos Tlatelolco, que declara al hemisferio como zona libre de armas nucleares, es ya un hecho que ha sido ceñero, que fue primero en su época y que ha dado lugar a otras zonas libres de armas nucleares en otras zonas del mundo. Una zona de paz es siempre una buena señal desde el punto de vista internacional. América Latina no tiene situaciones de guerra, ni conflicto, a diferencia de otras regiones. Y siempre hay que cuidar eso, y este tipo de iniciativa tiende a fortalecerlo.
Hoy se ha presentado un libro escrito por el doctor Luis H. Guzmán sobre facilitadores judiciales rurales de Nicaragua. ¿Esta experiencia de facilitadores judiciales rurales qué representa para América Latina?
Muchas veces en algunas encuestas en América Latina y el Caribe, uno de los aspectos más habituales es cuando se le pregunta a la gente si tiene acceso a la justicia. Yo diría que lo medular de este programa es que los facilitadores judiciales son una forma de dar acceso a la justicia a mucha más gente, a costo y condiciones que son posibles para los países, cuidando y desentrabando los procesos de los tribunales de justicia, enseñándole a la gente cuáles son sus derechos en esta materia, ayudándole a resolver sus problemas. Ha sido un programa de gran éxito en Nicaragua, y ahora estamos haciendo los esfuerzos para conseguir los recursos y llevarlos a otros países de la región.
¿No hay parangón de una experiencia así en otros países de América Latina?
Por el momento no. Esperamos que pronto en Paraguay y otros países podamos tenerlo.

La ola de Constituyentes
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, enfatiza que solamente “más democracia” es la solución al descontento de grandes mayorías con el sistema democrático, tal como lo han demostrado recientes procesos electorales con gran participación en 2006.
Actualmente en América Latina hay una ola de Asambleas Constituyentes. Lo vemos en Ecuador, Bolivia, Venezuela. Siempre hay una discusión sobre si basta con reformar una Constitución o suscribir una nueva Carta Magna para cambiar la cultura política y resolver los problemas de exclusión social. ¿Cómo lo ve usted?
Los problemas de exclusión social no te los va a resolver una Constitución, son las políticas públicas las que resuelven los problemas. De pronto una nueva Carta Fundamental sirve como una declaración de principios comúnmente aceptada por la gran mayoría de la ciudadanía de un país. La gran condición de las nuevas constituciones no sólo es que ponga la institucionalidad del país al día, sino que la gran mayoría de un país esté dispuesta a aceptarla. Que no den lugar a un proceso confrontacional, sino a un proceso de diálogo y consenso.
¿Esta ola de procesos constituyentes es para usted una ola democratizante o es una ola autoritaria?
Depende de las Constituciones. Yo espero que la Carta Democrática Interamericana esté reflejada en todas las Constituciones que se dicten.
¿Hasta ahora lo están, a su juicio?
Hasta ahora sí. No tenemos riesgos ni temores en ese sentido, pero siempre hay preocupaciones sobre si hay instituciones demasiado débiles o se centraliza mucho el poder, o si no existe claridad en cuanto a la separación entre los diferentes poderes del Estado, probablemente hay que preocuparse sobre eso.
Usted recién ha recibido una carta de un grupo importante de venezolanos que se está quejando de que estas reformas propuestas en Venezuela, violentan la Carta Democrática. ¿Qué opinión le merece esta denuncia?
Estamos examinando ese documento. Hace referencia a los textos fundamentales de la organización y creo que bien vale darle una respuesta. No me voy a pronunciar sobre ello mientras no se haya terminado de examinar.
En general, ¿cómo ve el proceso en Venezuela?
Yo espero que el proceso de discusión de la reforma constitucional siga su curso y que haya instancias a las cuales el pueblo pueda dirigirse. Y espero que en general el proceso se ajuste a la Carta Interamericana Democrática. Venezuela hizo una exposición completa al Consejo de la OEA, creo que ellos están examinando su exposición y lo vemos como un proceso normal.
¿Qué opinión le merecen las elecciones de Asamblea Nacional Constituyente de este fin de semana en Ecuador?
El proceso fue muy tranquilo, muy bien guiado, de muy buen nivel, todavía están contando los votos, porque ha habido un voto múltiple en cada cédula, y eso requiere bastante tiempo. Hay conteos preliminares que muestran que la alianza país del presidente Rafael Correa había ganado la elección, pero nosotros esperamos que termine el conteo de los votos.
La OEA contribuyó a un diálogo nacional en Nicaragua en 2004-2005, ahora mismo están suspendidas unas reformas, pero se ha abierto un debate en Nicaragua acerca de la posibilidad de reformar de nuevo la Constitución y cambiar el régimen político de presidencialista a parlamentario. ¿Cómo ve usted eso?
No voy a pronunciarme sobre eso, no puedo involucrarme en el debate. Lo que sí le digo es que yo espero que sea un debate que conduzca a los mayores consensos y acuerdos posibles, y a partir de allí, dentro de las normas generales de la democracia, cada país se da la institucionalidad que prefiere.
El régimen presidencial y el régimen parlamentario son igualmente democráticos y, por lo tanto, no me corresponde pronunciarme sobre si un país quiere cambiar de régimen, eso está siempre dentro de las reglas del juego democrático.
¿Hay experiencias exitosas de parlamentarismo en América Latina?
En América Latina, no. En América sí. Como usted sabe, la mayor parte de países del Caribe tienen parlamentarismo.
¿Le parece que Nicaragua superó la crisis institucional que denunció el ex presidente Enrique Bolaños?
Yo veo normal la institucionalidad. Mirando las cosas desde encima o desde lejos no se ven problemas institucionales.