Política

“Puede ser un invento positivo”


El magistrado de la Corte Suprema de Justicia, CSJ, Rafael Solís considera que cambiar a un sistema parlamentario “puede ser un invento positivo”. Solís ha sido el único que ha dado detalles sobre la reforma constitucional que se aproxima: la figura del primer ministro empezaría a funcionar hasta que Daniel Ortega termine su mandato, pero antes la Asamblea Nacional ya tendría más poder. Algo más: se debe evitar cambiar de primer ministro constantemente porque eso se traduce en inestabilidad.
Solís se unió a los que promueven una reforma a la Constitución que podría derivar en un sistema parlamentario. “No veo por qué no puede ser bueno (el cambio al sistema parlamentario), si le da más democracia a los diputados y le resta poder al presidente”, comentó.
Según el magistrado, la Constitución fue hecha dándole tanto poder al presidente de la República porque Sergio Ramírez, entonces vicepresidente de la nación, “tenía un concepto más autoritario del poder, contrario a la (concepción) de Carlos Núñez (presidente de la Asamblea cuando se hizo la Constitución) y a la de Mariano Fiallos Oyanguren, quien era más académico”.
Otra de las razones por las que la Carta Magna es presidencialista es porque el Ejecutivo necesitaba más poder debido a que cuando se formuló la Constitución (en 1987), el país estaba en guerra, explicó Solís en la inauguración del congreso de derecho constitucional que organizó la Universidad Centroamericana, UCA.
En esa época el magistrado fungía como secretario de la Asamblea Nacional, y cuenta que una de las discusiones más agrias que hubo cuando se hizo la Constitución fue la división de poderes. “La idea fue dejar establecido la posibilidad de más reformas cuando se terminara la guerra”, agregó Solís.

“No hay que temer”
Si bien la reforma que se plantea “sería la más radical, no hay que tenerle miedo”, dice Solís, y sugiere que de hacerse, sea con el consenso de las cuatro bancadas que hay en el Parlamento, “lo que se ve imposible en este momento”.
Otro magistrado de la CSJ, Francisco Rosales, también se pronunció a favor de la reforma constitucional. “A veces nos resistimos al cambio, yo no me niego, (pero) hay que valorar y pensar si será de dos cámaras o una, y cómo se va a hacer”, expresó Rosales. Aunque Rosales considera que la reforma puede ser un balance, acepta que los políticos no están preparados para el cambio. Pero a juicio del decano de la facultad de Ciencias Jurídicas de la UCA, Manuel Aráuz, no son los políticos quienes deben estar preparados para el estrepitoso cambio, sino la población.

La Constitución es para el pueblo
“La Constitución no es para los políticos, es para el pueblo. Lo que tendrían que preguntarse es si el pueblo está preparado para un cambio de esa naturaleza”, expresó Aráuz Ulloa, quien agregó que la Carta Magna regula la relación entre el ciudadano y el Estado.

¿Y el pueblo?
A criterio de Solís, previo a las reformas la ciudadanía tiene que ser consultada. Él sugiere que por criterios económicos se realice un referendo que podría efectuarse junto con las elecciones municipales del año próximo. “Lo importante es que la población considere que es bueno un régimen parlamentario y que se le explique en qué consiste”, expresó.

Los pocos detalles
De reformarse la Constitución, el único riesgo que Solís ve es que “caigamos como los italianos, que cambian de primer ministro cada año” y que la figura del presidente quede sólo “pintada”, es decir, reducida a funciones protocolarias.
Solís adelantó que el presidente quedaría sin facultades para decidir en el ámbito económico, ya que esa es función del primer ministro, quien saldría de la Asamblea Nacional.
Según Aráuz, sería muy aventurado opinar sobre un sistema del que no se conocen los detalles, pero considera que un sistema que establezca más participación a la ciudadanía es mejor que aquel que tiene el poder centralizado.

Castro ve a Europa como referente
El diputado Edwin Castro, uno de los principales promotores del cambio, confía en que la reforma constituirá “un avance democrático”. “No en balde Europa ha avanzado”, justifica orondo.

Alemán hasta nombró comisión

Esteban Solís
El ex presidente Arnoldo Alemán dio luz verde para las reformas constitucionales que operadores políticos suyos empezaron a trabajar con sus pares del Frente Sandinista, sin embargo, condicionó su debate y aprobación a que entren en vigor las enmiendas constitucionales de 2004-2005.
El ex mandatario informó sobre la creación de una comisión del partido integrada por René Herrera, uno de los estrategas de ese proyecto de reformas los doctores Iván Escobar, Wilfredo Navarro, Francisco Aguirre y Oscar Moncada.
En otro orden, el doctor Alemán desaprobó un escrito que circuló el pasado fin de semana bajo el título de “Manifiesto a la Nación Unidad por Nicaragua”, integrado por varias organizaciones políticas.
En uno de los puntos, el comunicado señala directamente al presidente Daniel Ortega y al propio Alemán de estar impulsando juntos unas reformas constitucionales que persiguen, entre otras cosas, asegurar la permanencia indefinida en el poder del dirigente del FSLN. Al respecto, el ex presidente hizo un llamado para que “no suceda semejante barbaridad de exclusiones”, porque sería libanizar la democracia nicaragüense.

Convergencia no sabe
Por otro lado, el presidente del Movimiento de Unidad Cristiana, MUC, Daniel Ortega Reyes, aseguró que como aliados políticos del FSLN no han discutido la posibilidad de que haya reformas constitucionales, mucho menos pedir una consulta al pueblo.
El pasado fin de semana dirigentes socialcristianos plantearon un plebiscito o referendo para que los ciudadanos digan si están de acuerdo con un cambio de sistema político en el país.
“Como convergentes no nos hemos llamado para discutir estos puntos ni hemos dialogado al respecto, como aliados estamos platicando bilateralmente con el Frente Sandinista sobre otros temas, pero respetamos la posición de la democracia cristiana”, dijo Ortega Reyes.