Política

La lucha por el liderazgo liberal

Votar o no votar es la dicotomía de algunos diputados ante la Asamblea Nacional. Esta vez la disyuntiva podría ser: desaforar o no desaforar. Pero a quién, ¿será Eduardo Montealegre, el próximo?

Una grieta pareció abrirse en medio de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). Sobre su cara visible, jefe máximo y presidente, Eduardo Montealegre Rivas, cayó una presunción de responsabilidad penal por la pérdida de más de tres mil millones de córdobas del erario, por la renegociación de la deuda que el Estado contrajo con la banca privada, mientras él fungía como ministro de Hacienda y Crédito Público. Compungido, pero con una barra politiquera escoltándolo, salió a defenderse ante los medios. “No me quitaré la inmunidad”, advirtió Montealegre.
Y revestido con su inmunidad, se ufanó del apoyo que las autodenominadas fuerzas democráticas le darán. Su posición es contradictoria, porque él mismo criticó en el pasado reciente el hecho de que algunos funcionarios se escuden en la inmunidad para
evadir la justicia. Pero hay que hacer un alto: en política nicaragüense nada está escrito ni suficientemente cocinado para llevárselo a la boca antes de la merienda.
¿Será desaforado el diputado opositor? Ésa es la pregunta del millón, y vale hacérsela, pues, a pesar de que no hay una causa abierta contra él, de un momento a otro puede abrirse, y, quiérase o no, terminará en el Parlamento, y los diputados, sin remedio alguno, tendrán que escoger. Sí o no, ésas son las opciones.
¿Qué tan factible resulta hacer una suma y ver quiénes están en contra y quiénes a favor? ¿Habrá los 47 votos necesarios? A continuación un breve análisis de los dos escenarios que se vislumbran. ¿Habrá cabida para alguno de los dos escenarios o ambos se esfumarán en el laberinto partidario de donde entran y salen los políticos para moldear el destino del país?

A la horca
En la bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) hay 25 diputados. Unos más habladores que otros, pero todos obedientes. La experiencia legislativa de este año ha ratificado la frase anterior.
De principio, habrían 38 votos disponibles, que son los de los legisladores del Frente Sandinista, quienes también tienen una característica en común: son todos disciplinados y si tienen desaveniencias las ventilan adentro. De ahí no sale ningún Maximino Rodríguez, ni un Enrique Quiñónez expresando su descuerdo ante tal o cual iniciativa. Ahí “no hay mona que dé tres brincos”, como se diría en buen nicaragüense.
Aunque no existe una posición oficial de la bancada sandinista en torno al levantamiento de la inmunidad de Montealegre, el diputado Wálmaro Gutiérrez criticó la posición de sus colegas de ALN, pues “cuando les conviene las resoluciones de la Contraloría son buenas, pero cuando les son adversas, son políticas”.
Gutiérrez es del criterio de que Montealegre debería renunciar a su inmunidad y enfrentar la justicia. Para éste la oposición de sus colegas del PLC al desafuero resulta igualmente contradictoria.
Uno de los aliados del Frente Sandinista, Agustín Jarquín Anaya, expresó que “él trabaja en equipo y que en ese sentido su opinión es favorable a la desaforación”. “Estamos en un medio que está excesivamente influido por la política y eso sirve para que uno trate políticamente de sacar provecho en contra de alguien, pero también que otros traten políticamente de escudarse en que todo es por causas políticas”, expresó Jarquín, sentando su posición sobre el desafuero.
En el PLC sí hay unos cuantos “monos” que, al momento de votar, todos votan y sin dar ni un brinco. Para Cairo Manuel López la posibilidad de que desaforen a Montealegre “es bastante remota, porque la bancada del PLC ha señalado que no aportaría los votos necesarios”. Pero la historia reciente puede contradecir a López.
Para explicar por qué es probable que los diputados del PLC dejarían ir a la horca a Montealegre hay que remitirse a las pruebas. La más fehaciente es el pacto entre el FSLN y el PLC, aunque, como expresó un diputado que prefirió no ser identificado, los liberales del PLC son de los que “hoy están apoyando y mañana dicen lo contrario”.
A pesar de la afirmación del legislador, los liberales del PLC han votado junto a los del Frente Sandinista para aprobar leyes de suma importancia. Incluso, cuando ALN y el PLC han estado a punto de realizar ciertos acuerdos viene el pacto y los desploma.
El mejor ejemplo es la resolución de la Contraloría que establece presunción de responsabilidad penal a Eduardo Montealegre y otros funcionarios del gobierno del ex presidente Enrique Bolaños. Dos semanas antes los presidentes del PLC y de la ALN, Jorge Castillo Quant y Eduardo Montealegre, firmaron un compromiso según el cual votarían juntos para aprobar 18 leyes en el Parlamento. Sólo lograron aprobar una, y el acuerdo se vino abajo.
El panorama de Montealegre es sombrío. En su espejo se refleja el pasado de Arnoldo Alemán, quien antes tuvo que pasar por una desaforación, mientras él, de lejitos y en palco, apoyaba al acusador, el ex presidente Enrique Bolaños.
Ante un gobierno sandinista la situación es diferente, por ello Cairo Manuel López piensa que es una amnistía generalizada el interés del PLC.
López se basa en las declaraciones que dos de los 25 legisladores del PLC han dado a los medios de comunicación. Sus nombres son muy conocidos, al igual que sus actitudes, que casi nunca concuerdan con lo que pregonan.
Enrique Quiñónez y Maximino Rodríguez han expresado que no darían sus votos para desaforar a Montealegre. Pero igual, éstos legisladores estuvieron en desacuerdo con la reforma a la Ley Anual del Presupuesto General de la República y votaron para que se aprobara.
Rodríguez, jefe de bancada del PLC, dijo que estaba de acuerdo con la inclusión del aborto terapéutico en el nuevo Código Penal, pero no votó, se desconectó de la pizarra electrónica, pues la dirección de su partido era que se votara a favor y con los votos que quedaban había suficientes como para aprobar el artículo que penalizaba el aborto terapéutico.
La aprobación de la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, Ley 290, contó con los votos del PLC, igual que la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Fiscal General y de la Fiscal Adjunta, a quienes se les vencía el período.
Además, varios diputados y dirigentes de ALN pertenecieron a la bancada Azul y Blanco, que votó a favor del desafuero de Arnoldo Alemán en el año 2002, cuando el entonces diputado y ex mandatario fue acusado de defraudar al Estado por más de cien millones de dólares.
Habría que considerar que Montealegre siendo ministro de Hacienda, según Alemán, tuvo en sus manos las pruebas que presuntamente lo eximían de responsabilidad en los actos de corrupción de los que lo acusó Bolaños y, sin embargo, no las presentó ante la judicial que lo condenó a 20 años de prisión.
¿Alemán perdonará a Montealegre o habrá desquite y nuevamente ganará el pacto libero-sandinista? Existen muchas posibilidades.

Primero las fuerzas liberales
Para el Partido Liberal Constitucionalista, PLC, el posible desafuero de Eduardo Montealegre tiene una sola consecuencia política: el descalabro definitivo de las denominadas fuerzas democráticas y, por ende, la pérdida inminente de las elecciones municipales del próximo año, y de las nacionales de 2012.
Por ese detalle es que los diputados del PLC ante la Asamblea Nacional han tomado la decisión política --al menos personalmente--, de no votar a favor del desafuero de Montealegre en caso de que la Procuraduría General de la República o el Ministerio Público entablen un juicio en su contra.
Bajo el pretexto de la defensa de la democracia, los diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), recomendaron a Montealegre no despojarse de su inmunidad parlamentaria, sobre todo porque consideran que la resolución de la Contraloría General de la República es política y, por ende, un proceso penal, también lo sería.
“Ni siquiera estamos considerando la inocencia o culpabilidad de Eduardo (Montealegre), eso no interesa. Tampoco estamos cuestionando la legalidad o no de un posible juicio, simplemente estamos tomando una decisión política en aras de no perjudicar la unidad del liberalismo y evitar la pérdida de las elecciones municipales y nacionales”, expresó el diputado José Pallais Arana.

Democracia es más importante
La prioridad del PLC es “la defensa de la democracia” y para Pallais, desaforar a Montealegre significaría la aniquilación definitiva de la unidad liberal, dejar el camino libre al Frente Sandinista para instaurar un gobierno antidemocrático y, sobre todo, facilitar la reelección presidencial de Daniel Ortega.
El diputado de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Adolfo Martínez Cole, considera que a Ortega no le conviene enjuiciar a Montealegre, pero tampoco lo descarta. Además, confía en la oposición que encontraría en la Asamblea Nacional a una solicitud judicial para despojarlo de su inmunidad.
Martínez Cole pone en duda que Montealegre salga bien librado en caso que sea procesado en los tribunales competentes, por cuanto, admite que “el Poder Judicial no tiene la total independencia, sino que obedece mandatos que le vienen de otras alturas”.

No a la impunidad
La reforma del año 2002 al Código Penal establece que cuando un funcionario que goza de inmunidad es enjuiciado por algún delito y se resiste a renunciar a ese beneficio el delito no prescribe y puede ser procesado una vez que deje el cargo.
“Gracias a esa reforma de 2002 es que no corre la prescripción de un delito y el funcionario que goza de inmunidad puede ser enjuiciado. Así que no es cierto que estemos promoviendo la impunidad, porque cuando Montealegre deje de ser diputado tendrá que someterse a la justicia”, señaló Pallais.
Hace dos semanas, cuando se conoció de la resolución de la Contraloría, el jefe de bancada del PLC, Maximino Rodríguez, y su correligionario Enrique Quiñónez se opusieron tajantemente a la desaforación, argumentando que puede más el antisandinismo que profesan que la culpabilidad de Montealegre en torno al caso de los Cenis.
De lo que se deduce que ambos diputados prefieren proteger a un presunto corrupto, antes que ceder espacios de poder al Frente Sandinista. La pregunta es ¿cuánto durará esa protección gratuita a Montealegre? ¿O es que ya tienen algo amarrado con el presidente de ALN para las futuras elecciones?
Quiñónez fue uno de los mayores críticos de Montealegre durante la pasada campaña electoral y pedía a gritos una resolución de la Contraloría en el caso de los Cenis, porque consideraba culpable a su hoy correligionario y aparente aliado.