Política

Guillotina de género


Eduardo Marenco

Aunque en el discurso de la primera dama, Rosario Murillo, el cincuenta por ciento del poder corresponde a las mujeres, en realidad ellas son las principales víctimas de destitución en el gobierno, y el último caso es el de Mireya Molina, de la Intendencia de la Propiedad. El otro denominador común es que nunca hay una explicación oficial.
Sin embargo, en general se asegura que “el pecado” de la funcionaria a la que le cae la guillotina, es haber dicho algo en público que no gustó en las altas esferas, haberse opuesto a algo o estar vinculada a una persona que cayó en desgracia.
El primer caso fue el de Glenda Ramírez, cuñada del asesor presidencial Bayardo Arce Castaño, destituida de su puesto de Ministra de la Familia. La sustituyó Rosa Adilia Vizcaya.

Casi prohibido
En marzo cayó Margine Gutiérrez, ex directora del Instituto Nicaragüense de Cultura, INC, después de cuestionar que el gobierno regalara manuscritos originales de Darío al presidente Hugo Chávez. Le siguió en el cargo Emilia Torres, quien también fue destituida. Luis Morales Alonso asumió el puesto, cuya destitución fue negada ayer, aunque desde que asumió el puesto reconoció: “Todos estamos sujetos a eso”.
Amanda Lorío, especialista en terapia floral, fue destituida al conocerse que organizó consultas de medicina alternativa entre los empleados del Ministerio del Ambiente. La sustituyó Juana Argeñal.
El Instituto de Desarrollo Rural, IDR, también ha puesto su cuota de bajas. María Auxiliadora Briones tuvo una fugaz titularidad. Karla Patricia Rodríguez López sustituyó a Briones y también fue destituida. Su cargo lo ocupó Juana María Bustin. El Instituto de la Mujer tampoco se libra del peligro: Rita Fletes recién fue destituida.
También se le revocó la nominación al sociólogo Oscar René Vargas solamente por expresar en público que “pensar es un riesgo” en Nicaragua. En tanto, Leana del Socorro Lacayo fue destituida como viceministra de Economía y Fomento y trasladada a Cancillería, a un puesto de menor relevancia.