Política

Bolaños Geyer “a fuego lento”

* Novoa reclama “ping pong jurídico”, que en realidad es “ping pong político” * Ex mandatario lo graba todo como lo hacía Nixon

Eduardo Marenco

¿Encubrió el ex presidente Enrique Bolaños al ex director de Migración Fausto Carcabelos? El argumento de la defensa sigue siendo el mismo: Bolaños ordenó la investigación contra Fausto Carcabelos, y cuando la Fiscalía no presentó cargos, lo reintegró para que entregara la cartera al final de su gobierno.
Las pesquisas de los diputados, en cambio, han variado un poco, según reveló el diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Wilfredo Navarro, pues se concentran en una nueva interrogante de fondo: ¿había en el entorno del mandatario un persistente tráfico de influencias para internar al país, sin visa, a ciudadanos que así lo requerían?
Una sesión de ping pong
La Comisión de desafuero del parlamento, presidida por Navarro, intenta despejar estas dudas y sopesar los alegatos del ex mandatario, para decidir si el ahora diputado Bolaños amerita ir a juicio como lo demanda un juez.
Para Bolaños es un caso político, que por lo visto se cocina a fuego lento, y tal como lo expresó su abogado ayer, el ex procurador Alberto Novoa se ha pretendido convertir las sesiones de desafuero en “un ping pong jurídico” lleno de subjetividades, haciendo el señalamiento específicamente en contra del diputado Navarro.
El legislador del PLC condujo el grueso de las preguntas al último “testigo” que compareció ayer a la comisión, como es el ex secretario de asuntos legales de la Presidencia, Luis Urbina.
Navarro se quejó ante Novoa por hacerle “perder la inspiración” al interrumpir su cuestionario a Urbina, a quien cuestionó sobre si sabía de las implicancias de haber reintegrado al cargo a Fausto Carcabelos, sobre todo al tratarse de “una persona investigada por delitos de orden internacional”.
¿Quién fue primero..?
Urbina, abogado al igual que Navarro, le recordó que la Constitución establece que una persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario, al mismo tiempo que le recalcó que cuando visitó al fiscal Julio Centeno Gómez, para saber del avance de las indagaciones, se le informó verbalmente que no se habían encontrado aún pruebas conducentes.
Bolaños insistió en que la Fiscalía se tomó más de ocho meses para formular una acusación. Mientras tanto, el diputado Maximino Rodríguez, jefe de la bancada del PLC, intentó cuestionar a Urbina, preguntándole si la visita al fiscal la había hecho en carácter oficial, debidamente acreditado. Urbina le contestó con un toque de sentido común: así como el fiscal sabía que él llegaba de la presidencia, él conocía perfectamente que el doctor Centeno Gómez es nada menos que el señor fiscal.
Mientras tanto, a la diputada conservadora Miriam Argüello le disgustó la toma de decisiones sin dejar constancia por escrito, tratándose de un asunto tan grave --como la supuesta mafia de traficantes de chinos.
Nueva interrogante
Por su lado, el ex presidente Bolaños registra con una grabadora digital todas las intervenciones y sus propias declaraciones ante los medios de prensa, tal como lo hizo muchos años atrás, el ex presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.
El período de pruebas se amplió diez días más, al citarse a Ramón Lacayo y a Leonardo Somarriba, entre otros personajes, para despejar una sola pregunta: ¿había en el entorno del ex mandatario personajes que se dedicaban a traficar sus influencias para beneficiar a personas particulares?