Política

ONG compiten contra Consejos


Sergio Aguirre

La incomodidad que el actual gobierno manifiesta en contra de los Organismos No Gubernamentales, ONG, radica en la legalidad que estas entidades tienen para realizar auditorías ciudadanas y ejercer un control social sobre las instituciones y los proyectos gubernamentales, precisó Irving Larios, Presidente del Instituto de Investigación y Gestión Social (Inges).
Larios, quien actualmente también funge como Presidente de la Federación de Organismos No Gubernamentales, FONG, sostuvo que estas auditorías ciudadanas y control social están permitidas por la Constitución de la República y leyes como la de Participación Ciudadana le permiten a la ciudadanía el derecho de pedir cuentas a los gobernantes, por cuanto son administradores del patrimonio del Estado.
Los cuadernos sandinistas
“Las pocas cosas que conocemos es a través de algunos escritos por asesores presidenciales o los cuadernos sandinistas de los Consejos de Poder Ciudadanos (CPC) que circulan en las redes electrónicas”, indicó.
Asimismo, señaló que en esos escritos y cuadernos sandinistas existen amenazas contra los ONG, también declaraciones y discursos de altos personeros del Gobierno que instan a la cooperación externa para que no brinde recursos a los organismos y que los dirijan a los CPC, denunció Larios.
El debate
EL NUEVO DIARIO tiene en su poder un escrito en el que el Presidente del Instituto para la Democracia y el Desarrollo (Ipade), Jaime Wheeelock, contesta a Orlando Núñez una publicación titulada “Asalto al Estado Nacional”, que tiene puntos de vistas que pudieran posicionar al Gobierno respecto a los ONG, partiendo de premisas que no son objetivas y podrían resultar bastante perjudiciales para la cooperación y armonía entre ambos.
Dicho documento expone que el fortalecimiento de las ONG inicia durante la Revolución, en donde los gremios, asociaciones, fundaciones, institutos de investigación, de promoción social, etcétera, fueron en muchos casos estimulados por las mismas instituciones del Gobierno, pero el florecimiento y masificación ocurre a partir del período de transición entre febrero y abril de 1990.
ONG no obedecen al FMI
En aquella ocasión --señala el escrito--, miles de profesionales y activistas que iban a dejar de forma voluntaria o forzadamente sus trabajos en el sector público, encontraron en las ONG una alternativa de continuar aportando en el ámbito social, apuntando que se trató de una tendencia más bien progresista y positiva, bastante acorde con la misma voluntad del FSLN de continuar “desde abajo” su compromiso con la sociedad.