Política

“Les importa el agua, no cómo producirla”

* Especialista opina que pesan más los intereses creados que la visión de producir agua

El desprecio por la ecología y el deseo de enriquecimiento provocó que en la Ley General de Aguas, que aún no se ha aprobado en su totalidad en la Asamblea Nacional, se confunda la necesidad de generar agua con la urgencia de aprovecharla, considera el naturalista Jaime Incer Barquero. “El peso de los intereses creados es mayor que la visión de producir agua”.
A juicio de Incer Barquero, se debe separar “la urgente necesidad de producir agua”. “Después, cuando de verdad tengamos agua, discutamos cómo la vamos a aprovechar, cuál es el rol de los usuarios en el aprovechamiento del agua y de dónde van a salir los recursos para que ese aprovechamiento sea sostenible”, explicó Incer a los diputados de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).

Para producir hay que conservar
“El problema es que confunden la parte de la necesidad de generar agua con la urgencia de aprovecharla, y cuando los intereses por el aprovechamiento son mayores que las necesidades de producir agua, la ley se deforma”, dijo Incer, para quien lo primordial debe ser tomar las medidas prudentes para producir agua porque actualmente no hay.
Incer insistió en la necesidad de que en las leyes referidas a la conservación de los recursos naturales se separe la conservación de la producción, “no porque deben estar separadas, sino porque debemos de entender que para producir debemos de conservar”.
Según las ponencias de los especialistas que acudieron al seminario promovido por la Fundación Konrad Adenauer, la ley está hecha para determinar el uso del agua sin prever de dónde se va a sacar, cómo se va a regenerar, cómo se reestablecerán las cuencas, cómo se van a descontaminar los lagos y de qué forma se va a proteger los ríos. “Piensan que el agua es inagotable, que podemos meterle la mano por todos lados”.

Más burocracia
Para Rosario Sáenz, de la Fundación para el Desarrollo de Nicaragua (Fundenic), en la ley se está priorizando cómo se vende el agua y no cómo se puede hacer para producirla.
“Se cobra por todo y se fortalece la burocracia institucional”, dijo Sáenz, quien agregó que en la ley se crean doce instancias, entre ellas la Autoridad Nicaragüense del Agua (ANA), el Consejo Nacional de los Recursos Hídricos (CNRH), los Organismos Regionales de Cuenca y las Comisiones Mixtas de Cuenca. “Ésta es una ley inaplicable”, dijo.
José Martínez, de la comisión que dictamina esta ley, expresó que el martes se presenta la ley en el plenario y, según él, hay consenso en las mociones. Francisco Jarquín, también de esta comisión, contradice a Martínez, pues para él “sólo una que otra moción vale la pena”.